El pescador de 25 años que ha conseguido un récord al hacerse con un atún de 168 kilos: “Tardamos 3 horas en subirlo al barco”

Una captura inesperada en Cerdeña convierte una salida familiar de pesca en una experiencia inolvidable

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Una imagen de archivo de un hombre sujetando una caña de pescar. (Carlos Castro / Europa Press)
Una imagen de archivo de un hombre sujetando una caña de pescar. (Carlos Castro / Europa Press)

Una jornada de pesca que debía ser tranquila en el golfo de Arbatax, en la costa oriental de Cerdeña, terminó convirtiéndose en un momento inolvidable para un joven pescador de 25 años. Federico Doneddu, barbero de profesión en la provincia de Ogliastra, capturó un atún rojo de 168 kilos, una pieza de gran tamaño que ha sorprendido incluso a los más experimentados del sector por el esfuerzo necesario para sacarla del mar.

El joven participaba en una salida de pesca junto a su padre, dentro de la modalidad de drifting, una técnica que se realiza en aguas profundas. Nada hacía presagiar que aquella mañana acabaría con una lucha de varias horas contra un animal de dimensiones excepcionales. Doneddu lo recuerda con claridad: “Utilizamos cañas resistentes, preparadas también para peces de este tipo. Tardamos unas tres horas en subirlo al barco. Me di cuenta enseguida de que era un pez enorme”.

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Desde el primer tirón de la línea, la situación cambió por completo. La tensión del equipo, el esfuerzo físico y la coordinación entre padre e hijo se volvieron fundamentales para no perder la captura. El atún, con su fuerza, obligó a mantener la concentración durante un combate prolongado en el que cada minuto parecía decisivo. La embarcación se convirtió en el escenario de una batalla silenciosa.

ATUN ROJO
Atún rojo, en una imagen de archivo.

Una captura marcada por la emoción familiar

Más allá del récord o del tamaño del ejemplar, Federico subraya el valor emocional del momento vivido junto a su padre, quien le transmitió desde pequeño la pasión por la pesca. “Lo pescamos por la mañana, estaba con mi padre. Es él quien me ha transmitido la pasión por la pesca”, explicó el joven en una entrevista con el medio Il Messaggero, todavía emocionado por lo ocurrido.

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La captura no solo supuso un reto físico, sino también una experiencia compartida que reforzó el vínculo entre ambos. Mantener la tensión adecuada en la caña, coordinar los movimientos y resistir el cansancio fueron claves para poder finalmente acercar el atún al barco tras horas de esfuerzo continuo.

Una vez en tierra, el impresionante ejemplar de 168 kilos atrajo la atención de todos los presentes. Debido a su tamaño, varias personas tuvieron que ayudarlos para poder manipularlo, pesarlo y transportarlo, ya que resultaba imposible moverlo sin asistencia.

Una puja de atún en Japón, en una imagen de archivo. (AP Photo / Louise Delmotte)
Una puja de atún en Japón, en una imagen de archivo. (AP Photo / Louise Delmotte)

Finalmente, el pescado no terminó en una mesa comercial ni en una venta, sino que fue repartido entre amigos y familiares. “Lo regalamos a unas diez personas que nos ayudaron a limpiarlo y a cargarlo porque pesaba muchísimo”, relató Doneddu, destacando el ambiente de colaboración que se generó tras la captura. El episodio se convirtió así en un acontecimiento comunitario.

Este atún de 168 kilos será siempre el gran protagonista de la historia de este joven pescador, que se suma a las numerosas capturas de grandes atunes en el Mediterráneo, pero para él el verdadero recuerdo no está en el peso del pez, sino en la experiencia vivida junto a su padre en alta mar, marcada por el esfuerzo, la emoción y la sorpresa.

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