
Siempre se ha dado por sentado que los hombres no son buenos con las emociones o que son más reservados en cuanto a sus sentimientos. No obstante, la ciencia ha descubierto, tras décadas de estudio, por qué muchos de ellos no encuentran las palabras en las conversaciones difíciles: la alexitimia. La psicóloga Julia Moreno ha recogido alguna de las evidencias en sus redes sociales (@juliamoreno.ar), donde ha explicado: “Es un supuesto déficit en el procesamiento emocional masculino, que explicaría por qué muchos hombres no hablan, no identifican, no verbalizan, no comunican lo que sienten”.
La experta señala que “suena cómodo” y es una “explicación liberadora” poder saber que “si responde ‘no sé’ o con monosílabos” o si, por el contrario, “no habla”, “se cierra” o “es evitativo, tiene alexitimia”. Pero la realidad es que “una palabra suene clínica no significa que sea ciencia y, sobre todo, no nos permite explicar una historia de vida”. Clínicamente, la alexitimia se define como una dificultad para identificar y describir sentimientos, así como un estilo de pensamiento orientado fundamentalmente hacia lo externo. Las personas con este rasgo tienen problemas para distinguir entre una emoción y una simple sensación de activación corporal.
PUBLICIDAD
En pocas palabras, la psicóloga Moreno aclara que “significa literalmente algo parecido a sin palabras para las emociones”. De esta forma, a las personas que se identifican con esta sensación les falta un aprendizaje o habilidad “para identificar ciertas cosas que te ocurren, ciertas vivencias, ciertas experiencias que te atraviesan, pero que no sabes poner en palabras”. Esto se ha podido estudiar gracias a las investigaciones de J. van der Velde, experto del Centro de Neuroimagen de la Universidad de Groninga de Países Bajos. Un estudio liderado por el neerlandés determinó que las personas alexitímicas suelen tener “esquemas emocionales” subdesarrollados, lo que les impide procesar la información afectiva de manera diferenciada e integrada.
Una alteración en la estructura cerebral del miedo y la emoción
El propósito central del estudio de Van der Velde fue observar directamente el cerebro en funcionamiento para mapear los “correlatos neuronales” (las áreas cerebrales exactas) asociados a cómo las personas con alexitimia perciben y regulan las emociones. Gracias a la tecnología de imagen por resonancia magnética funcional (fMRI), los científicos observaron qué regiones se activaban o desactivaban cuando los participantes se enfrentaban a imágenes negativas o neutrales, o cuando intentaban suprimir sus emociones.
PUBLICIDAD
Al concluir la investigación, determinaron que este procesamiento mental no es únicamente una forma de ser o una falta de vocabulario, sino que se asocia a diferencias físicas y tangibles en el funcionamiento del cerebro. De hecho, se contemplaron anomalías en la activación de la circunvolución temporal superior, el giro fusiforme y el precúneo cerebral ante la información emocional. Además, se comprobó que hubo alteraciones en estructuras primarias para el miedo y la emoción, como la amígdala izquierda, durante las tareas de atención emocional.

Aun así, la terapeuta lanza una advertencia: “Pero esto no es demasiado relevante porque no explica el porqué. Una vez más, que haya correlatos cerebrales no explica el porqué de la alexitimia, no explica la historia de aprendizaje de la persona, todo lo que ha vivido. No podemos reducirlo a esto”. En la práctica clínica, la falta de palabras para las emociones no siempre es un acto consciente de represión. Entonces, ¿cómo se manifiesta este déficit de expresión?
PUBLICIDAD
La alexitimia afecta a cinco áreas mentales, pero no funciona igual a todos
Otro estudio de 2021, liderado por Olivier Luminet de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), recogió la literatura científica de los últimos 25 años para comprender de qué manera la alexitimia altera el funcionamiento del cerebro en la “frontera” entre el pensamiento y la emoción. Con este análisis se pudo saber que la alexitimia afecta a cinco áreas mentales: la atención a nuestro entorno, nuestra forma de evaluar las situaciones (juicio), la memoria, el uso del lenguaje y el comportamiento general.
En especial, a nivel de memoria, los expertos destacaron que estas personas tienen peor capacidad para recordar palabras, caras o eventos que tienen una carga emocional (especialmente negativa), en comparación con las personas sin este rasgo. Mientras que a nivel del lenguaje, pudieron observar que sus conversaciones suelen carecer de matices afectivos y tienden a evitar hablar de cómo se sienten.
PUBLICIDAD
Aunque también comprobaron que no funciona de igual manera en todos: mientras que el síntoma de “pensamiento orientado a lo externo” suele provocar una falta total de conexión emocional (déficit puro), la dificultad para identificar sentimientos provoca en ocasiones que las personas reaccionen de manera descontrolada o exagerada ante estímulos amenazantes. De esta manera, estudios posteriores, como el del profesor asociado David A. Preece de la Universidad de Curtin en 2023, demostraron que el problema radica en las “estrategias de regulación emocional” que eligen estas personas frente a los problemas.
En resumen, descubrieron que las personas con niveles altos de alexitimia utilizan un perfil de estrategias emocionales mucho menos sano y adaptativo. En concreto: un exceso en la supresión expresiva (intentar esconder sistemáticamente sus emociones) y rara vez recurren a estrategias útiles como la revaluación cognitiva o buscar apoyo social. Por lo que el origen de esta cuestión radica en la mala elección de herramientas de gestión emocional en las fases iniciales de un problema. Un descubrimiento clave, ya que permite que los psicólogos puedan ayudar a estas personas enseñándoles explícitamente mejores formas de regular sus afectos.
PUBLICIDAD

¿Cómo afecta esto a los hombres?
Cuando ya sabemos qué es exactamente la alexitimia, nos queda una última duda: ¿por qué es más común en hombres? Moreno señala que esto “no es una casualidad”. Al final, su incidencia “tiene que ver con cómo construyes tu identidad como hombre en la sociedad y eso va marcado por esas reglas verbales que vas aprendiendo sin tú elegir acerca de las emociones”. Esto se ha demostrado igualmente en una investigación liderada por Leshata Winter Mokhwelepa de la Universidad de Limpopo, en Sudáfrica, en 2025. El autor, que recurrió a 47 estudios recientes (publicados entre el año 2000 y el 2024), provenientes sobre todo de países occidentales como Estados Unidos, Reino Unido y Australia, concluyó que la “masculinidad tradicional” (es decir, las expectativas sociales clásicas que exigen que un hombre sea duro, reprima sus emociones, sea estoico y no pida ayuda) tiene un factor determinante en la alexitimia.
Dentro de esta dinámica, Mokhwelepa pudo ver que el cumplimiento estricto de estas normas de masculinidad tradicional disuade significativamente a los hombres de asistir al psicólogo o de buscar consuelo, debido al estigma y al miedo a parecer vulnerables. Son estas normas asfixiantes la razón por la que muchos optan por dinámicas perjudiciales (como recurrir al abuso de alcohol o drogas como mecanismo de escape) o sufren de altos niveles de depresión y aislamiento que pueden desencadenar pensamientos suicidas.
PUBLICIDAD
Una cuestión que Laura Hemming, experta de la Universidad de Manchester, ya investigó en 2019. Durante su investigación examinó 34 estudios, que contenían información de más de 10.000 participantes de distintos países, en los que pudo comprobar que el riesgo de suicidio —ya sea ideación o intentos reales— es mayor en aquellas personas a las que les resulta difícil identificar y describir sus sentimientos. Ante esto, la psicóloga Julia Moreno expone: “El silencio emocional por el que pasan muchísimos hombres y que sufren muchísimos hombres a día de hoy todavía tiene graves consecuencias y a veces es perder la vida. Y sí, es un problema psicológico que se puede ver de forma individualizada, pero también es un problema social, como todos los problemas que abordo de los hombres”.
La experta señala que esto es “algo mucho más serio y que ya se sabe en psicología, porque obedece a unas leyes de aprendizaje”. Al final, Moreno asegura que “no saber hablar de algo, no poder identificar tu propio malestar, te puede llevar al sufrimiento”. Por lo que, desde la psicología, se advierte de la necesidad de diseñar intervenciones psicológicas culturalmente adaptadas a los hombres para derribar este estigma.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El rincón favorito de Isabel Jiménez en Almería: un pueblo de 400 vecinos, una noria histórica y las playas más salvajes del Mediterráneo
En pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar se encuentra el refugio preferido de la presentadora de Telecinco, donde encuentra el descanso lejos de la televisión

Abre en Sevilla el primer ‘buffet libre’ de tapas: jamón, croquetas, guisos y pescaíto frito ilimitado desde 18,80 euros
Hace solo unos días que este nuevo espacio abrió sus puertas en pleno centro histórico de la ciudad hispalense

Ni sangría ni vermú: cuando hace calor, el tinto de verano es el clásico del terraceo español que conquista a los británicos
Es un imprescindible en cualquier tapeo veraniego y marida de maravilla con aceitunas, patatas bravas o unos boquerones en vinagre

Los coches crecen 1,2 centímetros al año y pueden acabar con 41.000 plazas de aparcamiento en Madrid
Un informe alerta de que el aumento continuo del tamaño de los vehículos amenaza el espacio urbano, la seguridad vial y podría provocar cientos de muertes adicionales en 2040

Los números que dieron fortuna a los nuevos ganadores de Super Once
Aqui los resultados del sorteo dados a conocer por Juegos Once; descubra si ha sido uno de los ganadores



