Madrid, 24 jun (EFE).- El comisario Andrés Gómez Gordo, quien fue asesor de seguridad de la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal cuando gobernó en Castilla-La Mancha, ha asegurado que ni ella ni su exmarido, Ignacio López del Hierro, le pidieron que le presentara al entonces chófer de Luis Bárcenas, Sergio Ríos, al excomisario José Villarejo para que actuara como confidente en la operación Kitchen.
Durante el interrogatorio a este acusado en el juicio por la operación parapolicial para espiar al extesorero del PP y a su familia, su defensa le ha preguntado si tuvo algún tipo de intervención o comentó algo de estos hechos con Cospedal o con López del Hierro y si le pidieron que procediera a dicha presentación.
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"Para nada. He visto en el sumario algunos SMS entre el señor Villarejo y el señor López del Hierro. A mí jamás el señor López del Hierro me dijo nada", ha dicho Gómez Gordo.
Al principio de su declaración, que se ha iniciado con las preguntas de su abogada, ha señalado a qué acusados que se sientan con él en el banquillo conocía y del exchófer de Bárcenas ha explicado que coincidió en actos de la Comunidad de Madrid a los que acudió porque este era entonces conductor del exconsejero Francisco Granados, acusado en la operación Púnica, y que entabló una "pequeña relación" con él porque le interesaba la Policía.
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Ha rechazado que fuera quien le captó como dio a entender el comisario Enrique García Castaño en sus declaraciones en instrucción y que han tenido que ser reproducidas en el juicio al haber sido exonerado de ser juzgado por motivos de salud.
Según su versión, Ríos le llamó a mediados de julio de 2013 y tras comentarle que estaba de conductor con Bárcenas, le indicó que le habían "tocado" y que le han dejado una tarjeta con un teléfono.
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Quedó con él para hablar del asunto y, cuando le enseñó la tarjeta, decidió llamar y se identificó entonces como inspector jefe, y su interlocutor, al que ha dicho que no conocía, le pidió su número de carnet profesional y le dijo "vale, vale y ahí quedó la cosa".
Posteriormente, le llamó Villarejo, aunque no sabía que era él, para verse en un hotel. Lo primero que le dijo fue "soy de seguridad del Estado. Tienes que colaborar con nosotros".
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Ante esa afirmación ha dicho que le respondió que mejor le citara en un lugar oficial, y tras despedirse llamó al entonces DAO Eugenio Pino, otro de los acusados en Kitchen, para contarle lo ocurrido y este le pidió que fuera a su despacho.
Ahí se encontró con el exDAO y el exjefe de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas, poco después sonó un teléfono y Pino le dijo que en otra sala estaba Villarejo para que le presentara al chófer porque se iba a encargar de él.
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Quedaron entonces con él en el Campo de las Naciones en Madrid y allí se lo presentó, y ha señalado que aunque no le comunicaron en ningún momento el interés policial por Sergio Ríos tampoco le hizo falta.
"Bárcenas era entonces el delincuente número uno y estaban intentando captar a su conductor. No hay que ser muy lumbreras para saber que estaban intentando captar a su conductor. No hizo falta que me contaran nada", ha destacado.
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Ha reconocido también que posteriormente siguió teniendo contacto con Ríos pero no por nada relacionado con Kitchen sino por temas personales y que por orden del DAO, tras decidir que Villarejo dejara de hacerlo, él fue quien le pagó la mensualidad acordada que se le abonaba con dinero procedente de los fondos reservados y que lo hizo en tres ocasiones. EFE
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