Una psicóloga explica el motivo por el que las personas narcisistas “atacan cuando deberían pedir perdón”

La experta Claudia Nicolasa explica cómo funcionan la culpa y la vergüenza en este tipo de personas

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La psicóloga Claudia Nicolasa explica el motivo por el que los narcisistas tienden a atacar en lugar de disculparse. (Freepik)
La psicóloga Claudia Nicolasa explica el motivo por el que los narcisistas tienden a atacar en lugar de disculparse. (Freepik)

No todas las personas que presentan rasgos narcisistas son conscientes de ello. De hecho, en muchos casos estos comportamientos no surgen de una voluntad deliberada de perjudicar a los demás, sino de mecanismos psicológicos desarrollados a lo largo del tiempo para protegerse de experiencias emocionales difíciles. Detrás de determinadas actitudes que pueden resultar hirientes para quienes las rodean existe, a menudo, una historia marcada por inseguridades, miedos o una profunda necesidad de validación.

La imagen popular del narcisismo suele asociarse a personas arrogantes, egocéntricas o incapaces de empatizar. Sin embargo, los especialistas recuerdan que la realidad es más compleja. Bajo esa apariencia de seguridad puede esconderse una autoestima extremadamente vulnerable que necesita mantenerse constantemente a salvo de cualquier amenaza que cuestione la propia identidad.

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Esta complejidad ayuda a comprender por qué algunas personas reaccionan de forma inesperada cuando cometen un error o causan daño a alguien. Mientras que para muchas personas reconocer una equivocación y pedir disculpas forma parte de una reparación natural del conflicto, otras responden de manera completamente distinta, incluso llegando a atacar a quien se siente herido.

“¿Por qué el narcisista ataca cuando debería pedir perdón?“. La psicóloga Claudia Nicolasa (@claudianicolasa en TikTok) explica que este comportamiento tiene una base emocional muy concreta. “Hay personas que, cuando te hacen daño, en lugar de reconocerlo y tratar de reparar, lo que hacen es señalarte, culparte y enfadarse contigo. Parece absurdo, pero esto tiene una explicación muy concreta”.

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Las personas narcisistas suelen tener una autoestima frágil. (Freepik)
Las personas narcisistas suelen tener una autoestima frágil. (Freepik)

La fragilidad tras un perfil narcisista

Según la especialista, la clave se encuentra en una autoestima extremadamente frágil y sensible a cualquier percepción de fracaso o crítica. “Cuando existe una autoestima muy frágil, con mucha sensibilidad al fracaso, a la crítica, con frecuencia se crea un alter ego para sostener toda esa fragilidad”. Ese mecanismo permite construir una imagen de fortaleza que protege a la persona de sentimientos internos difíciles de afrontar.

El problema aparece cuando esa imagen idealizada entra en conflicto con la realidad. Un error, una conducta inapropiada o el daño causado a otra persona pueden convertirse en una amenaza directa para la forma en que el individuo se percibe a sí mismo.

“Esto hace que la persona viva los errores de una manera distinta a como los puedes vivir tú”, señala Nicolasa. “Mientras que ante un fallo tú puedes sentir un poco de culpa y señalar ese acto, ‘hice algo mal, me equivoqué, puedo repararlo’, lo que sienten estos perfiles es una vergüenza intensa que afecta a toda su persona”.

La diferencia entre culpa y vergüenza resulta fundamental para entender estas reacciones. La culpa se centra en una conducta concreta y abre la puerta a la reparación. La vergüenza, en cambio, afecta a la identidad completa de la persona. Como explica la psicóloga, para estos individuos no se trata de pensar que han actuado mal, sino de sentir que ellos mismos son defectuosos.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

“No es un ‘he hecho algo mal’, es un ‘soy un fracaso, soy insuficiente, me doy vergüenza, soy lo contrario de lo que tengo que ser’”. Se trata de una experiencia emocional especialmente intensa cuando la propia identidad depende de proyectar una imagen de perfección o superioridad ante los demás.

Ante esa amenaza psicológica, la mente activa mecanismos defensivos destinados a evitar el contacto con esa sensación de vergüenza. La consecuencia puede resultar desconcertante para quienes esperan una disculpa o un reconocimiento del daño causado. “Así que su mente se defiende transformando esa vergüenza en rabia. Por eso, de repente te ataca a ti, devalúa lo que sientes, porque reconocer su fallo le expone a una imagen de sí mismo que no puede sostener”.

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