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El fichaje de Yan Diomandé evidencia la brecha económica en los equipos de LaLiga: “El Real Madrid ha gastado el 10% de sus ingresos”

El doctor en Economía del Deporte, Benito Pérez, comenta con ‘Infobae’ por qué el club blanco es capaz de gastar tanto dinero

Yan Diomandé, nuevo jugador del Real Madrid. (Real Madrid/Página Web)
Yan Diomandé, nuevo jugador del Real Madrid. (Real Madrid/Página Web)
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Yan Diomandé ya viste de blanco. El costamarfileño ha llegado al Santiago Bernabéu batiendo un récord: el fichaje más caro de la historia del Real Madrid, 125 millones + 15 en variables. Por encima de Cristiano Ronaldo o Gareth Bale (100 millones), Vinícius Jr. (45 millones) o Kylian Mbappé (más de 100 millones pagados directamente al futbolista). A ello se suman las incorporaciones de Marc Cucurella, Bernardo Silva, Konaté, Dumfries y Carlos Espí.

La operación llega, además, mientras el club negocia la renovación de Vinícius, con una subida salarial de por medio. El brasileño seguirá conviviendo en ataque con Mbappé, Rodrygo y Endrick, a la espera de que se resuelvan las salidas necesarias para hacer sitio a todos. El gasto, por tanto, no se limita a los 125 millones de Diomande: el club también sostiene una de las plantillas más caras del mundo.

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Pero, ¿cómo puede permitírselo sin grandes ventas? La respuesta está en las ganancias. “Los ingresos de Real Madrid y Barcelona son, en algunas ocasiones, 20 veces más grandes que los ingresos que tienen clubes con los que van a competir”, señala Benito Pérez, doctor en Economía del Deporte, en conversación con Infobae. Así lo corrobora el último informe de Deloitte: el club blanco ingresó 1.161 millones de euros durante el ejercicio 2024/25, y fue por tercer año consecutivo el club de fútbol con mayor facturación del planeta. Los blaugranas alcanzaron los 975 millones.

Solo tres equipos pueden jugar a esto

El Madrid ha gastado el 10% de sus ingresos en esta operación”, explica el experto. Es una cifra enorme en términos absolutos, pero asumible dada la renta. No obstante, precisa que “no es una apuesta a futuro, porque eso es el precio de un jugador consolidado”. Diomande llega tras ser el jugador que más regates completó en la pasada Bundesliga y una de las sensaciones del último Mundial con Costa de Marfil, donde fue elegido MVP ante Ecuador.

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Solo tres equipos en España son capaces de gastar eso”, insiste el economista. Para un club que facture en torno a 60 millones de euros, una operación de 130 supondría más del doble de todos sus ingresos anuales. No es que el resto no quiera fichar jugadores como Diomande: es que ni siquiera pueden planteárselo.

Yan Diomandé en el Mundial 2026 frente a Noruega. (Foto AP/Sam Hodde, Archivo)
Yan Diomandé en el Mundial 2026 frente a Noruega. (Foto AP/Sam Hodde, Archivo)

La misma exigencia con recursos muy distintos

El Atlético de Madrid representa el siguiente escalón, aunque con una distancia considerable con respecto a los dos gigantes de LaLiga. Pérez sitúa sus ingresos en algo más de 400 millones, aproximadamente “2,5 veces menos” que los del Real Madrid, y pese a ello se les “está pidiendo casi lo mismo”, subraya. De ahí su reconocimiento: “El conseguir con menos estar tan cerca tiene mucho mérito”. Atlético y Villarreal, dice, “compiten con menos de la mitad” de recursos que los dos grandes, y son la excepción capaz de sostener el nivel pese a ello.

Tras la revelación del papa León XIV sobre su afición por el Real Madrid, el club blanco no ha tardado en reaccionar. Este lunes se ha puesto a la venta en su tienda oficial una camiseta de edición limitada con el nombre del pontífice, a un precio de 195 euros. La prenda lleva en la espalda la inscripción “León” y el dorsal “XIV”, y ya aparece expuesta en los escaparates del establecimiento sobre maniquíes.

El balance competitivo

Diomande no es un caso aislado: es la fotografía de un problema que la economía del deporte estudia desde hace décadas. Es decir, hasta qué punto los equipos de una misma competición tienen posibilidades reales de medirse entre sí. Un club que ingresa 20 veces más que otro puede destinar muchos más recursos a fichajes, salarios y estructura deportiva, lo que a su vez genera más éxitos, más seguidores y más ingresos. “Un círculo vicioso”, afirma el experto.

El fútbol europeo funciona además con ascensos y descensos y libertad total en el mercado de fichajes, muy distinto al modelo norteamericano. “Las ligas americanas reparten los ingresos de televisión de manera equitativa entre todos”, apunta Pérez. En España, los derechos audiovisuales se comercializan de forma centralizada, pero el reparto no borra las diferencias: una parte es igualitaria, y otras dependen del rendimiento deportivo y de la implantación social de cada club, lo que vuelve a beneficiar a quien más aficionados y audiencia genera. “Los grandes son los que atraen a las grandes marcas”, sentencia en este medio.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid; y Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. (REUTERS/Susana Vera)
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid; y Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. (REUTERS/Susana Vera)

El dilema de LaLiga

La competición también tiene parte de responsabilidad en esa brecha, y no por descuido. LaLiga podría redistribuir más recursos hacia los clubes pequeños, pero eso debilitaría a sus dos grandes escaparates. “Si yo reparto de otra manera, estoy haciendo más débiles a Barcelona y Real Madrid, que son los grandes aparadores, banderas de mi liga”, plantea Pérez. Cerca de la mitad de los ingresos televisivos de la competición proceden del extranjero, y esa demanda internacional está ligada a la presencia de estrellas como Mbappé jugando, precisamente, en los clubes con más seguidores en el mundo. Repartir más equilibrio hacia dentro podría significar perder atractivo comercial hacia fuera.

Eso se traduce en que cada vez más veremos a los mismos equipos en Primera División. “Ya hay un corpus estable de unos 15 equipos” que difícilmente bajan de categoría, calcula Pérez, que cree que “al menos 12” lo han logrado durante los últimos 20 años. Así, el sistema está condenado a que los que más ganas y más seguidores tienen puedan gastar más en fichajes, provocando la brecha o el escalón que ya se está empezando a ver en la máxima categoría del fútbol español.

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