Exorcismos extraoficiales por excomulgados de la Iglesia: en el sótano de un centro comercial de Fátima (Portugal) se expulsan demonios gratis una vez al mes

El Vaticano, la Diócesis de Roma y la de Leiria-Fátima, hogar de un importante santuario católico, han advertido en varias ocasiones en contra de los responsables de la Prelatura de San Pedro y San Pablo, que parten de una línea de eclesiásticos ilegítimos

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La congregación de la Prelatura de San Pedro y San Pablo, en el sótano de un centro comercial de Fátima, Portugal (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)
La congregación de la Prelatura de San Pedro y San Pablo, en el sótano de un centro comercial de Fátima, Portugal (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)

Un día de cada mes, el sótano de un centro comercial portugués de la localidad de Fátima reúne a decenas, si no centenares, de personas. Ahí, en la semioscuridad que permite una ventana pegada al techo, se sientan frente a un altar los curiosos y feligreses de la Prelatura de San Pedro y San Pablo, una entidad fundada en el año 2006 y autoproclamada católica que ni el Vaticano ni las autoridades católicas locales reconocen como oficial.

Se encuentran allí para presenciar - o experimentar - un “exorcismo”. Los asistentes se levantan de sus asientos uno a uno y se acercan a Francisco Marques, un joven en sotana negra y cuello romano que coloca sus manos sobre la frente de todos y cada uno, y ellos, o ellas en su mayoría, se dejan caer de espaldas en los brazos de alguien más que está preparado para recoger y recostarlas sobre una alfombra, frente al altar.

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Fieles compran libros, ungüentos y otros productos que vende la Prelatura de San Pedro y San Pablo, no reconocida por la Iglesia (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)
Fieles compran libros, ungüentos y otros productos que vende la Prelatura de San Pedro y San Pablo, no reconocida por la Iglesia (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)

Las sesiones de exorcismo son gratuitas, según dice Marques para la AFP, pero son financiadas por donaciones voluntarias de los fieles. También a través de la venta de libros que ha escrito, de sal “exorcizada”, de agua bendita o distintos ungüentos que prepara él mismo. Todos estos artículos están expuestos sobre una mesa en ese sótano junto con una foto de Marques con el papa Francisco y varias tarjetas de presentación que incluyen un número de teléfono y un número de cuenta bancaria.

“Una paz profunda” es lo que obtiene el feligrés de esto, según explica para la AFP Lurdes Ramísio, una enfermera de 56 años recién ‘exorcizada’ de la mano de Francisco que siente que en las manos de Marques hay “un gran poder” que se transmite a su interior. Las autoridades católicas de Fátima - que alberga el Santuario de Fátima, uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo católico - rechazan y advierten en contra de esta congregación.

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Francisco Marques practica un "exorcismo" sobre una mujer (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)
Francisco Marques practica un "exorcismo" sobre una mujer (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)

Sacerdotes, obispos y exorcistas excomulgados en Fátima

En 2009, el italiano Salvatore Micalef, nacido en 1974, fue ordenado como sacerdote por Emmanuel Milingo, un arzobispo de Zambia excomulgado en 2020 por el papa Benedicto XVI por haber ordenado a cuatro obispos casados sin la debida autorización papal. El Vaticano dijo entonces que Milingo, exorcista y curandero, estaba “en una condición irregular” y “progresivamente rompiendo la comunión con la Iglesia”.

Micalef, hecho sacerdote por un hombre sin potestad para hacerlo, fue sin embargo proclamado obispo en 2014. Los responsables de este nuevo nombramiento fueron William Manseu y Peter Paul Brennan, dos obispos estadounidenses que forman parte del movimiento “Married Priests Now” (Curas Casados Ahora) y que tampoco están reconocidos por el Vaticano.

En un sótano de Portugal, una joven grita mientras un sacerdote le coloca ambas manos en la frente durante un polémico “retiro de exorcismo”. Las autoridades católicas han expresado su preocupación, señalando que estas reuniones se realizan al margen de la supervisión oficial de la Iglesia y pueden suponer un riesgo de explotación para los creyentes más vulnerables.

El italiano pudo construir una congregación en Fátima, la localidad portuguesa que alberga el Santuario de Fátima, un popular destino de peregrinación católica. Allí, en la diócesis de Leiria-Fátima, empezó a organizar sus llamados retiros de “Curación y Liberación”, pero en 2023 la Diócesis de Roma denunció públicamente que Micalef “fue ordenado sacerdote y obispo sin mandato” del papa y que, por tanto, no estaba “en comunión con la Santa Sede”.

También Jorge Guada, vicario general de la diócesis de Leiria-Fátima, advirtió que Micalef no tenía ninguna autoridad religiosa real. La respuesta de Micalef, según Vida Nueva, fue difundir una serie de fotos en las que aparece saludando al papa Francisco, como si el haber coincidido con él en un ascensor - como evidenciaba una de las imágenes que difundió - fuese prueba de sus bendiciones.

En septiembre de 2024, el Vicariato de Roma también advirtió en contra de Micalef: “El autodenominado patriarca y obispo de la Prelatura Católica de SS. Pedro y Pablo no está en comunión con la Iglesia Católica y no posee las facultades ministeriales necesarias para administrar los sacramentos”. Continúa, sin embargo, con sus retiros en Fátima.

Salvatore Micalef, obispo no reconocido por la Iglesia Católica (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)
Salvatore Micalef, obispo no reconocido por la Iglesia Católica (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)

Bajo el autoproclamado obispo, en Fátima exorciza Francisco Marques, un joven de 27 años sobre quien Micalef asegura que tiene “el don de expulsar demonios”. “Por eso promulgué un decreto según el cual puede ser exorcista”, dijo el italiano a la AFP. Este mismo sábado, centenares de personas participaron en este “retiro exorcista” en el nivel cero de un centro comercial ubicado a unos pasos de la explanada del Santuario de Fátima.

La diócesis de Leiria-Fátima - legítima autoridad católica de la localidad - emitió hace tres años otro comunicado en el que advertía sobre estos “retiros sospechosos” que organizan “un supuesto seminarista amigo del papa” y “un obispo que se presenta como exorcista del Vaticano”. José Ornelas, obispo de esta diócesis, explicó en declaraciones a la AFP que aunque el ritual del exorcismo sí existe en la Iglesia Católica, se aborda siempre con “mucha cautela” para evitar transmitir del sacerdote una imagen como de “gurú que tendría poder sobre los demonios”.

Francisco Marques, autoproclamado cura de la Prelatura de San Pedro y San Pablo (PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)
Francisco Marques, autoproclamado cura de la Prelatura de San Pedro y San Pablo (PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)

La Iglesia, según explica Ornelas, no tiene autoridad para prohibir este tipo de prácticas y congregaciones, pero sí tiene el deber de denunciar el “abuso” que ve en ellas, al considerar que es una manera de “aprovecharse” del sufrimiento ajeno para beneficio propio. Marques, por su parte, se considera “perseguido” y víctima, y llegó a presentar una denuncia por difamación: “Nos han calumniado. Nos han llamado falsos sacerdotes, falso obispo, estafadores. Por eso hay que defender nuestra dignidad”. Además de estos “retiros” exorcistas, el autoproclamado clérigo da misa cada domingo en una “capilla privada” que tiene en su casa.

A pesar del rechazo y advertencias de las autoridades religiosas de Fátima, del Vaticano y de la Diócesis de Roma, la Prelatura de San Pedro y San Pablo sigue operando desde el sótano de un centro comercial, expulsando los demonios de la congregación una vez al mes con la autoridad que brinda una foto con un papa.

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