Reintroducir animales no siempre es una buena idea: pueden seguir muriendo si persisten sus amenazas o afectar a otras especies en peligro

Varios investigadores piden cautela al liberar ejemplares y recomiendan otras estrategias para recuperar al lince ibérico, el pigargo europeo o el quebrantahuesos

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Las reintroducciones de especies como el quebrantahuesos, el pigargo europeo o el lince ibérico deben tratarse con cautela. (Montaje Infobae con imágenes de Europa Press, Bouke ten Cate/Wikimedia Commons y Rafael Bastante/Europa Press)
Las reintroducciones de especies como el quebrantahuesos, el pigargo europeo o el lince ibérico deben tratarse con cautela. (Montaje Infobae con imágenes de Europa Press, Bouke ten Cate/Wikimedia Commons y Rafael Bastante/Europa Press)

El lince ibérico (Lynx pardinus) es por antonomasia el símbolo de la importancia del cuidado de la biodiversidad en España. Tras contabilizarse en 2001 solamente 94 ejemplares de esta especie endémica de la península Ibérica y ser declarado como “en peligro crítico de extinción” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), comenzaron a llevarse a cabo grandes esfuerzos de conservación y reintroducción para evitar su desaparición.

Este trabajo sostenido durante más de dos décadas ha dado sus frutos: en 2024 disminuyó su nivel de amenaza hasta “vulnerable” y en 2025, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), se alcanzaron los 2.663 individuos censados, un nuevo récord desde que existen datos de seguimiento coordinado.

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El lince ibérico ejemplifica que, cuando se destinan recursos, profesionales y tiempo a la conservación de una especie, es posible recuperarla. Sin embargo, las reintroducciones de un animal no siempre son la mejor opción. Así lo destacan los investigadores españoles Héctor Ruiz-Villar y Andrés Ordiz (Universidad de León), José María Gil Sánchez (Universidad de Granada) y David Álvarez (Universidad de Oviedo), que en un estudio publicado recientemente en la revista científica Conservation Science and Practice analizan el papel de esta estrategia.

Ejemplar de quebrantahuesos. (Richard Bartz, Munich aka Makro Freak/Wikimedia Commons)
Ejemplar de quebrantahuesos. (Richard Bartz, Munich aka Makro Freak/Wikimedia Commons)

“Las reintroducciones pueden ser imprescindibles en determinadas circunstancias, especialmente cuando una especie se encuentra al borde de la extinción“, explica Ruiz-Villar. “Sin embargo, antes de liberar animales es importante evaluar si se han reducido las amenazas que provocaron su desaparición y cuáles pueden ser las consecuencias ecológicas y sociales de estas actuaciones”.

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La importancia de actuar para el largo plazo

Las reintroducciones de ejemplares de una especie amenazada son siempre acciones muy vistosas: suelen ser realizadas mediante eventos que congregan a interesados en el medio natural y a periodistas y permiten la observación de resultados medibles y a corto plazo, como es el aumento del número de ejemplares con estas sueltas.

Sin embargo, otras estrategias muy beneficiosas para la biodiversidad suelen pasar más desapercibidas al ser difíciles de contabilizar sus resultados y al requerir de tiempo para que comiencen a verse. Reducir las causas de mortalidad, restaurar hábitats o mejorar la conectividad ecológica son determinantes para garantizar la conservación de estas especies a largo plazo y para recuperar ecosistemas funcionales y resilientes.

La Junta de Castilla y León celebra el nacimiento de cinco cachorros de lince ibérico en la comarca del Cerrato Palentino, las primeras camadas desde la reintroducción de la especie en la zona. (Junta de Castilla y León)

Además, aunque las reintroducciones son esenciales en algunos casos, pueden no resultar eficaces si las causas originales del declive poblacional persisten, ya que los individuos liberados seguirán amenazados por estas; si no hay un respaldo social, lo que resulta fundamental, y si la especie que se intenta salvar acaba por generar efectos negativos en otras igualmente amenazadas. Los investigadores, por tanto, señalan que las reintroducciones deben abordarse siempre con cautela y que los planes de conservación deben ser multiestratégicos.

El lince ibérico: un ejemplo de éxito de reintroducción

Los programas de reintroducción del lince ibérico han resultado fundamentales para conseguir que esta especie emblemática deje de estar en peligro crítico de extinción. Sin embargo, los autores del estudio señalan que, una vez ha quedado demostrada la capacidad de dispersión natural del depredador, es importante actuar sobre las amenazas que impiden su expansión y favorecer la conectividad entre territorios para potenciar el intercambio genético.

Además, al encontrar en los niveles superiores de la cadena trófica, puede depredar o desplazar a otras especies igualmente amenazadas con las que comparten hábitat, como el gato montés (Felis silvestris), que desde la Sociedad Ibérica para la Conservación y el Estudio de los Mamíferos (SECEM) señalan que ha sufrido en los últimos años una regresión superior al 30 % en su área de distribución.

Imagen de archivo de una cría de lince ibérico. (Lynx ex Situ/Wikimedia Commons)
Imagen de archivo de una cría de lince ibérico. (Lynx ex Situ/Wikimedia Commons)

¿Significa esto que han sido una mala idea los esfuerzos de reintroducción del lince ibérico? No, sino que, llegados a este punto, según los investigadores, es momento de potenciar otras alternativas como la mejora del hábitat, la reducción de la mortalidad por actividades humanas y la conectividad del paisaje.

El pigargo europeo: amenazas sobre especies amenazadas

La reintroducción del pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) en España ha enfrentado a varias entidades conservacionistas. Los autores del estudio publicado en Conservation Science and Practice indican que esta ave se encuentra actualmente en expansión natural en distintas regiones de Europa, por lo que consideran que parte de los esfuerzos de conservación podrían centrarse en preparar los ecosistemas para facilitar su futura llegada y asentamiento en territorio peninsular.

No solo eso, sino que los investigadores señalan que las reintroducciones de esta especie, si se realizan sin cautela, pueden provocar efectos negativos sobre la gaviota patiamarilla (Larus michaellis), el cormorán moñudo europeo (Gulosus aristotelis) y el salmón atlántico (Salmo salar), que desde la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC) indican que ha sufrido un declive de un 82 % en diez años en nuestro país.

Ejemplar de pigargo europeo. (Andreas Weith/Wikimedia Commons)
Ejemplar de pigargo europeo. (Andreas Weith/Wikimedia Commons)

El quebrantahuesos: persistencia de sus amenazas

Por último, los investigadores de las universidades de León, Granada y Oviedo se centran en el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), que ha sido objeto de proyectos de reintroducción en distintos puntos del país, como la sierra de Cazorla, la sierra de Gredos o el Maestrazgo. Catalogado como “en peligro de extinción” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA), esta ave se enfrenta al envenenamiento intencionado, la colisión con tendidos eléctricos o la caza ilegal, entre otras.

Ruiz-Villar indica que las iniciativas de liberación de quebrantahuesos han permitido acelerar la presencia de la especie en parte de su área de distribución histórica. Sin embargo, estas no son efectivas si continúan persistiendo las amenazas que llevan a su progresiva desaparición, como el veneno. Así, es importante solucionarlas antes de acometer nuevas liberaciones.

“No se trata de dejar de realizar reintroducciones”, explica el investigador de la Universidad de León, “sino de utilizarlas cuando realmente sean necesarias y dentro de estrategias de conservación integrales, a largo plazo, que permitan abordar las causas profundas de la pérdida de biodiversidad”.

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