A partir de esta temperatura, está prohibido trabajar en España

La llegada del verano vuelve a poner el foco en las condiciones laborales y en las medidas que deben garantizar los empleadores, bajo una normativa que fija límites térmicos

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Una persona trabaja al aire libre, a 4 de julio de 2025, en Madrid
Una persona trabaja al aire libre, en Madrid (España). (Ricardo Rubio / Europa Press)

Las altas temperaturas que se están registrando en buena parte de España no solo están alterando la vida cotidiana y elevando el consumo energético, sino que también están obligando a revisar cómo se desarrollan algunos trabajos. En un contexto marcado por episodios de calor cada vez más intensos y prolongados durante los meses de verano, las condiciones ambientales en el puesto laboral han adquirido una relevancia creciente tanto desde el punto de vista sanitario como legal.

Mientras España se prepara para enfrentarse a la primera ola de calor del verano, las empresas deben empezar a adaptarse a las importantes consecuencias de este fenómeno en el ámbito laboral: trabajar bajo temperaturas extremas no solo es peligroso para la salud, sino que está expresamente prohibido por la normativa española.

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Así lo advierte el abogado Sebastián Ramírez en un video publicado en su perfil de TikTok (@leyesconsebas), que recuerda que la legislación vigente establece umbrales térmicos concretos según el tipo de puesto. En espacios industriales, el margen legal va de los 14 a los 25 grados. En oficinas, el rango se amplía ligeramente, entre los 17 y los 27 grados. Cualquier temperatura fuera de esos límites obliga a la empresa a intervenir.

Descubre por qué la percepción de la temperatura varía tanto de una persona a otra. La ciencia explica cómo factores como la genética, la grasa corporal y el estrés influyen en si eres más propenso a sentir frío o calor.

Más allá de una cuestión de comodidad, el control térmico en el entorno laboral forma parte de las obligaciones preventivas que deben asumir las empresas para garantizar la seguridad y la salud de sus plantillas. La exposición continuada al calor puede provocar fatiga, pérdida de concentración, deshidratación y un aumento del riesgo de accidentes, especialmente en actividades que requieren esfuerzo físico o el uso de maquinaria.

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Qué dice la ley sobre el calor en el trabajo

La normativa española regula tanto el calor extremo como el frío en el entorno laboral. Todo trabajador tiene derecho a unas “garantías climáticas” mínimas para desarrollar su actividad “de una forma normal y cómoda”, según explica Ramírez.

Estas condiciones no afectan únicamente a oficinas o instalaciones industriales. El marco normativo contempla que los espacios de trabajo deben reunir unas condiciones ambientales adecuadas para que la actividad pueda desarrollarse sin comprometer el bienestar ni la seguridad de quienes la realizan. Cuando las temperaturas se sitúan fuera de los rangos establecidos, la empresa debe adoptar medidas correctoras que permitan recuperar unas condiciones compatibles con el trabajo.

Natalia Shartova, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona, habla sobre los efectos del calor.

La responsabilidad de garantizar esas condiciones recae sobre el empleador. Si las temperaturas superan (o no alcanzan) los umbrales fijados, “tiene que ser controlado por la empresa”, subraya el letrado. Entre las actuaciones que pueden aplicarse figuran la adaptación de horarios, la mejora de los sistemas de ventilación o climatización, la reorganización de tareas y el refuerzo de las pausas cuando las condiciones ambientales lo exijan.

El caso particular del trabajo al aire libre

La norma reconoce que hay situaciones donde el control térmico es prácticamente imposible. El trabajo en exteriores es el ejemplo más claro, y Ramírez lo admite sin rodeos: “Es muy difícil, por ejemplo, en trabajos al exterior, controlar esto”. Sectores como la construcción, el mantenimiento urbano, la agricultura o determinados servicios logísticos son especialmente sensibles a los episodios de calor intenso, ya que gran parte de su actividad depende de las condiciones meteorológicas y de la exposición directa al sol.

Ante esa realidad, el abogado enumera tres medidas preventivas básicas para quienes trabajan bajo el sol: respetar los tiempos de descanso, mantener una hidratación constante y extremar la precaución en todo momento. El objetivo es reducir el riesgo de golpes de calor y lo que el propio Ramírez llama “situaciones infortunadas”.

Su mensaje final es directo: “Estas temperaturas para trabajar en el exterior son duras, así que lo mejor es protegerse”. En paralelo, el aumento de estos episodios de calor extremo está llevando a que empresas y trabajadores presten cada vez más atención a la organización de las jornadas y a las medidas preventivas aplicadas durante los periodos de calor intenso.

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