La especia que es número uno para la salud del corazón: cómo aprovechar todos sus beneficios e incluirla en la dieta diaira

Los dietistas coinciden en lo fácil y positivo que es incorporar a las comidas este alimento

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Plano cenital de una mesa de madera clara con una amplia variedad de especias, hierbas frescas y semillas en cuencos, incluyendo cúrcuma, jengibre, canela, chiles, sésamo, azafrán, laurel y pimienta negra.
Entre todas las especias destaca una por encima del resto para la salud cardiovascular . (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cúrcuma, la especia número uno para el corazón según dietistas, gana terreno en la comunidad científica y ahora se posiciona como recomendación central en Psychology Today, donde expertos destacan su potencial para la salud cardiovascular. En los últimos años, su perfil ha crecido gracias a los estudios sobre la curcumina, el compuesto activo responsable de buena parte de sus propiedades. La raíz seca de la planta Curcuma longa, pariente cercana del jengibre, es protagonista de cocinas tradicionales y, cada vez más, de investigaciones clínicas.

El interés por la cúrcuma va mucho más allá de su color dorado y su aroma. Dietistas como Avery Zenker, consultada para esta revisión, subrayan que sus beneficios se deben especialmente a la capacidad de la curcumina para combatir la inflamación y neutralizar radicales libres. “La curcumina calma la respuesta inflamatoria del cuerpo, que es un factor importante en la acumulación de placa en las arterias”, explica Zenker. Esta doble acción antioxidante y antiinflamatoria la convierte en candidata prioritaria para el cuidado del corazón y la prevención de enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento y el estilo de vida.

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La evidencia disponible, aunque todavía en consolidación, apunta a que incorporar cúrcuma a la alimentación diaria podría ser un hábito sencillo con repercusiones a largo plazo en la salud cardíaca. Los ensayos en humanos muestran resultados prometedores, aunque no uniformes, mientras que estudios de laboratorio y con animales indican efectos más marcados. Frente a las limitaciones de la investigación, los expertos coinciden en que sumar cúrcuma a la dieta, en las dosis y combinaciones adecuadas, puede ofrecer una estrategia adicional para quienes buscan proteger su sistema cardiovascular sin recurrir a suplementos de alta potencia.

Cómo la curcumina protege el corazón

La salud cardiovascular es una de las áreas donde la curcumina muestra mayor potencial, según los testimonios recogidos por Psychology Today. El proceso clave es la reducción de la inflamación crónica de bajo grado, un fenómeno vinculado al desarrollo de la aterosclerosis, es decir, la acumulación de placa en las arterias. Este proceso es determinante en patologías como el infarto y la enfermedad coronaria.

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Además de modular la respuesta inflamatoria, la curcumina interviene en el control del estrés oxidativo, la tensión a la que se ven sometidos los vasos sanguíneos por la acción de los radicales libres. “Se ha demostrado que la curcumina inhibe la oxidación del colesterol LDL, un paso clave en el desarrollo de la placa arterial”, sostiene Zenker. Así, la acción conjunta sobre inflamación y oxidación contribuye a evitar que el colesterol LDL (conocido como “colesterol malo”) se transforme en un factor de riesgo aún mayor para el corazón.

La literatura científica sugiere también que la curcumina puede disminuir biomarcadores inflamatorios medibles en sangre, lo que refuerza la hipótesis de que su consumo regular, en el marco de una alimentación variada, puede aportar beneficios adicionales a quienes buscan reducir el riesgo de eventos cardiovasculares. La clave está en la constancia y en el acompañamiento de otros hábitos saludables, como la actividad física y el descanso adecuado, que potencian el efecto protector de los compuestos antioxidantes de origen vegetal.

Claves para potenciar su efecto y sumarla a la dieta

Uno de los desafíos más relevantes es la baja absorción de la curcumina cuando se consume cúrcuma sola. Amy Davis, dietista y consultora de nutrición, advierte: “La curcumina se absorbe mal en el tracto digestivo, lo que significa que solo una pequeña cantidad llega al torrente sanguíneo tras su consumo”. Para contrarrestar este inconveniente, los especialistas recomiendan combinar la cúrcuma con pimienta negra, ya que esta contiene piperina, un compuesto que, según Zenker, “aumenta la biodisponibilidad de la curcumina aproximadamente 20 veces, o un 2000%”.

Raíces de cúrcuma entera, rodajas y polvo de cúrcuma en cuencos, junto a un mortero con granos de pimienta negra y pimienta molida en un frasco, sobre madera y tela.
La cúrcuma fresca y la pimienta negra son claves para una dieta equilibrada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra estrategia eficaz consiste en consumir la cúrcuma junto a fuentes de grasas saludables, como aceite de oliva, pescados grasos, semillas o frutos secos. Al ser liposoluble, la curcumina se incorpora mejor al organismo cuando está presente en una matriz grasa, lo que amplifica sus efectos antiinflamatorios y antioxidantes. Los omega-3, presentes en alimentos como el salmón, las sardinas y las nueces, actúan en sinergia con la curcumina y refuerzan la protección cardiovascular.

En cuanto a la dosis, la orientación más práctica es añadir entre media y una cucharadita de cúrcuma al día (aproximadamente de uno a tres gramos), dispersa en preparaciones cotidianas como guisos, sopas, currys, batidos o incluso en una infusión conocida como “leche dorada”. No es necesario recurrir a megadosis ni suplementos concentrados: la clave está en la regularidad y la integración en el menú habitual, tal como ocurre en las culturas donde la cúrcuma es un ingrediente básico.

La recomendación de los dietistas es clara: incorporar cúrcuma a diario, preferiblemente en combinación con pimienta negra y grasas saludables, puede ser una herramienta sencilla y accesible para quienes buscan cuidar el corazón a través de pequeños cambios sostenibles en la alimentación.

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