
Se tarda un poco en llegar pero al final del trayecto espera una de las playas más singulares de la Costa Daurada. A la cala del Illot se accede a través de un sendero de 50 minutos y no está hecha para las personas que prefieren una gran cola de arena fina y blanca para tumbarse. El mar ha erosionado las rocas y las ha depositado en la línea costera creando asientos naturales. Tiene unas pequeñas playas formadas por guijarros y sus aguas son transparentes.
El enclave se sitúa a 5 kilómetros del sur de L’Ametlla de Mar, un municipio que concentra lo más inesperado del litoral tarraconense. A poca distancia del desarrollo turístico convencional de la zona, la cala ofrece un contraste total con las playas de arena fina y acceso suave que caracterizan a la Costa Daurada.
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El islote que divide la playa en dos
El elemento más llamativo del lugar es un islote rocoso que divide la ensenada en dos. En las horas del día que la marea está alta, ambas partes quedan separadas. Con la marea baja, una franja de arena blanca y fina emerge entre el islote y tierra firme y forma una flecha litoral que permite cruzar a pie hacia la segunda mitad de la playa, más arenosa y amplia.
La combinación de fondo rocoso y agua cristalina convierte la cala en un punto muy apropiado para el buceo con snorkel. El roquerío de tonos rojizos que enmarca la ensenada añade al conjunto un carácter visualmente muy distinto al del resto de playas de la comarca. Toda una localización para pasar un día lleno de deporte y después descansar sobre una de las rocas comiendo un bocadillo aplastado.
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Cómo llegar a cala Roca de l’Illot, dos maneras
La cala del Illot es considerada por muchos una de las mejores del sur de Cataluña y de las Terres de l’Ebre por su belleza y su entorno natural virgen. Regala a los viajeros un entorno abrupto y salvaje con el más puro aire mediterráneo rodeado de pinos.
Para acceder a la cala del Illot hay que dejar el vehículo en un camino cercano y caminar unos 5 kilómetros entre senderos, bosques de pinos y acantilados, por una ruta integrada en el GR-92 mediterráneo. El trayecto no presenta ninguna dificultad y se puede realizar con niños. Eso sí, se recomienda llevar calzado adecuado, agua y comida, ya que en la cala no hay ningún tipo de servicio.
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L’Illot (el Islote) es una pequeña isla rocosa a la que se puede llegar a nado o, con la marea baja, a pie. De dimensiones muy reducidas (unos 30 metros de largo por 30 de ancho) y con un suelo que combina arena dorada con piedras, la cala del Illot es un remanso de paz y tranquilidad.
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