Esta es la señal de ictus que miles de personas padecen e ignoran: “No duele y puede durar solo unos segundos”

Los accidentes cerebrovasculares tienen varias formas de avisarnos más allá de la parálisis facial o la dificultad para hablar

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La pérdida de visión puede ser una señal de alerta de ictus (Magnific)
La pérdida de visión puede ser una señal de alerta de ictus (Magnific)

Cuando se habla de ictus, es natural que pensemos inmediatamente en síntomas como la dificultad para hablar, la parálisis facial o la pérdida de fuerza en un brazo o una pierna. Sin embargo, es importante saber que no todos los accidentes cerebrovasculares comienzan con estas señales típicas, pues existe un síntoma menos conocido, pero igualmente preocupante, que puede actuar como una importante señal de alarma: la amaurosis fugaz.

Se trata de un episodio de pérdida repentina y completa de la visión en un solo ojo. La sensación suele describirse como si una persiana descendiera de forma súbita sobre el campo visual. Lo más llamativo es que no produce dolor y, en muchos casos, dura apenas unos segundos o unos minutos antes de que la visión se recupere por completo.

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Precisamente esa recuperación espontánea es una de las razones por las que miles de personas restan importancia al problema. Muchos afectados atribuyen el episodio al cansancio, al estrés o a una bajada momentánea de tensión. Sin embargo, el doctor Eliseo Candela, cirujano vascular, insiste a través de sus redes sociales (@dr.e.candela) en que ignorar esta señal puede tener consecuencias graves.

La amaurosis fugaz se produce cuando el flujo sanguíneo que llega a la retina se interrumpe de manera temporal. Esta disminución del aporte de sangre suele estar relacionada con la presencia de un coágulo o una pequeña obstrucción que, con frecuencia, tiene su origen en las arterias carótidas, los principales vasos sanguíneos encargados de llevar sangre al cerebro.

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Aunque el episodio visual desaparezca rápidamente, el problema que lo provoca puede seguir presente. Por ello, los médicos consideran la amaurosis fugaz como una especie de “ictus ocular” o un aviso previo de que existe un elevado riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular más grave en el futuro cercano.

Según explica el doctor Candela, una pérdida brusca y completa de la visión en un ojo nunca debe considerarse un hecho normal ni pasajero: “No duele y puede durar solo unos segundos. Cuando la visión vuelve, muchas personas lo ignoran”. Al contrario, constituye una urgencia médica que requiere una evaluación inmediata para determinar la causa y prevenir complicaciones mayores.

El peligro de la acumulación de grasa y colesterol en las arterias

Las arterias carótidas pueden acumular placas de grasa y colesterol con el paso del tiempo que pueden favorecer la formación de pequeños fragmentos o coágulos que pueden desplazarse por el torrente sanguíneo hasta alcanzar vasos más pequeños. Cuando uno de estos fragmentos llega a la circulación de la retina, puede provocar la pérdida temporal de visión característica de la amaurosis fugaz.

Además del riesgo de ictus, este síntoma puede estar relacionado con enfermedades cardiovasculares subyacentes que requieren tratamiento. Por ello, una consulta médica rápida puede resultar determinante para detectar factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado o enfermedades cardíacas.

El ictus: qué es, cuáles son los síntomas y cómo prevenirlo

Acudir al médico de inmediato

Los expertos recomiendan acudir de inmediato a un servicio de urgencias o contactar con los servicios médicos si se experimenta una pérdida repentina de visión en un solo ojo, aunque el episodio dure pocos segundos y desaparezca por sí solo. La rapidez en el diagnóstico permite realizar pruebas específicas y establecer medidas preventivas que reduzcan el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular incapacitante.

La principal enseñanza que dejan los especialistas es clara: no todas las señales de un ictus afectan al habla o al movimiento. En ocasiones, el cuerpo lanza advertencias más sutiles, pero igualmente importantes. La pérdida brusca y temporal de la visión de un ojo puede ser una de ellas.

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