Patatas de un pueblo de Cantabria, peras del Bierzo, trufa de Teruel y judión de La Granja: los manjares que estrenan denominación de origen este 2026

Con estos nuevos reconocimientos, los alimentos de España suman ya 230 distinciones de calidad entre DOP e IGP

Guardar
Google icon
Peras (AdobeStock)
Peras (AdobeStock)

La Unión Europea ha anunciado nuevos productos dentro de su lista de alimentos protegidos, entre ellos cuatro manjares de origen español que estrenan sello este año. Entre los afortunados se encuentra una nueva Denominación de Origen Protegida (DOP), la pera del Bierzo, y tres Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP): la trufa negra de Teruel, el judión de La Granja y la patata de Valderredible.

La inscripción de estas cuatro figuras de calidad refuerza la presencia de productos agroalimentarios españoles con reconocimiento europeo, con un total de 230 distinciones entre DOP e IGP, a las que se suman 149 de vinos y 19 de bebidas espirituosas. Sellos que ponen en valor la calidad, el origen y la autenticidad de los productos a los que amparan.

PUBLICIDAD

La trufa, el ‘diamante negro’ de Teruel

La trufa negra de Teruel ha obtenido el reconocimiento de la Unión Europea como Indicación Geográfica Protegida (Cedida)
La trufa negra de Teruel ha obtenido el reconocimiento de la Unión Europea como Indicación Geográfica Protegida (Cedida)

Conocida como el “diamante negro de la gastronomía”, la trufa negra de Teruel es uno de los ingredientes más apreciados por la alta cocina durante la temporada de invierno. Su aroma intenso, su calidad organoléptica y su estrecha vinculación con el territorio han consolidado su prestigio en los mercados nacionales e internacionales, consolidando así su candidatura para convertirse en un producto con su propia DOP.

Esta provincia cuenta con un entorno geográfico cuyas condiciones resultan determinantes para la obtención de este producto de reconocida calidad. La trufa destaca por su perfil aromático con notas azufradas, de oliva negra, champiñón, animal-cuero, patata cocida, mantequilla, queso azul, frutos secos y paja-heno. Aunque un mismo ejemplar puede contener todos, su percepción varía en función de la intensidad y del estado de maduración de cada ejemplar.

PUBLICIDAD

Las peras del Bierzo, una joya de León

Las peras del Bierzo, amparadas a partir de ahora por una DOP, proceden de la variedad Conferencia, destinadas a consumo en fresco. Cultivadas y recolectadas en esta comarca de la provincia de León, estas fritas destacan por sus apreciadas cualidades organolépticas y su notable jugosidad en boca, su sabor dulce y su muy baja astringencia.

Los aspectos característicos de la pera del Bierzo, como el dulzor, la dureza y consistencia de la carne, la jugosidad o la rugosidad, están relacionados con las condiciones del suelo y del clima que se dan en la comarca del Bierzo. Esta zona se caracteriza por tener suelos fértiles, veranos suaves, contraste térmico diario, humedad suficiente, aunque no excesiva, y persistencia de nieblas en momentos críticos.

Los factores humanos también son esenciales para asegurar la calidad de este producto. La poda se hace de forma manual con el fin de conseguir árboles equilibrados, con un esqueleto bien formado, para asegurar una correcta penetración del aire y de la luz. La recolección también es manual, con un arranque cuidadoso del fruto justo en la intersección del pedúnculo con la rama, cogiendo el fruto de la base y tirando de él hacia arriba. De esta forma, el pedúnculo queda entero y sin dañar, evitando el deterioro del fruto y a su vez que este dañe al resto durante el almacenamiento.

El judión de La Granja, una legumbre única

Judiones de La Granja (Flickr)
Judiones de La Granja (Flickr)

El judión de La Granja se cultiva en el Real Sitio de San Ildefonso y otros municipios del área geográfica delimitada de la provincia de Segovia. Esta legumbre se distingue por su gran tamaño, su forma arriñonada y su color blanco uniforme, así como por su piel fina y blanda, poco perceptible tras la cocción. Presenta una textura mantecosa y cremosa, que lo diferencia de otras variedades de judía y lo convierte en un alimento muy apreciado por los consumidores y profesionales de la cocina.

Su calidad y características se deben tanto al medio geográfico como a la combinación de factores naturales y humanos. Las condiciones climáticas de la zona, junto con las prácticas agrícolas tradicionales y el conocimiento transmitido de generación en generación, han favorecido el desarrollo de un producto de reconocida calidad y prestigio, estrechamente ligado a su territorio de origen.

La patata de Valderredible

La patata de Valderredible está conformada por tubérculos de las variedades agria, baraka, jaerla, kelly y spunta, cultivadas y envasadas en el municipio de este municipio de Cantabria. Es una patata de color amarillo, con textura firme y consistente, forma oval y tamaño mediano.

Valderredible se ubica en un área de transición entre los caracteres oceánicos del clima de los valles interiores cantábricos y los continentales de la meseta castellana. Sus condiciones climáticas quedan definidas por la disposición del relieve, una elevada altitud media y la distancia respecto al océano. A esto se suman suelos aireados y sustratos más arenosos que arcillosos, sobre todo en el entorno del río Ebro, considerados idóneos para este cultivo.

El factor decisivo para la singularidad de esta patata, cuyo cultivo se remonta a 1797, es la temperatura. En la región de Valderredible, el período de heladas se prolonga desde octubre a mayo y alcanza valores severos entre diciembre y marzo. Las condiciones climáticas (heladas tardías y temperaturas mínimas en torno a 5 ºC) pueden suponer una limitación en el cultivo y dañar las plantas jóvenes o los tubérculos, pero a su vez son las responsables de algunas de las características más apreciadas del producto, un elevado porcentaje de materia seca y una alta concentración de vitamina C en comparación con otras variedades.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD