Juanjo, veterinario: “Aprende a reconocer esta señal de alerta porque puede salvarle la vida a tu gato”

Lo que parece una simple bola de pelo o un intento de vómito puede esconder un problema respiratorio grave

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Gato con la boca abierta
Lo que parece una simple bola de pelo o un intento de vómito puede esconder un problema respiratorio grave. (Freepik)

Los gatos tienen una extraordinaria capacidad para ocultar el dolor y las enfermedades. Por eso, cuando muestran signos evidentes de malestar, los veterinarios insisten en que no deben ignorarse. Entre esas señales de alerta hay una que suele pasar desapercibida o interpretarse de forma errónea por muchos dueños: una tos seca y repetitiva que, a simple vista, puede parecer un intento de expulsar una bola de pelo. Sin embargo, detrás de ese comportamiento puede esconderse un problema respiratorio.

La advertencia llega de la mano de Juanjo, veterinario que acumula miles de seguidores en redes sociales gracias a sus contenidos divulgativos sobre salud y comportamiento felino. En una reciente publicación, el especialista muestra a un gato sufriendo un episodio de tos y explica que muchos propietarios confunden esta señal con algo inofensivo. “Muchos tutores escuchan este ruido en su gato y piensan que no es nada”, señala.

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Según el veterinario, el principal problema es que estos episodios suelen atribuirse a comportamientos habituales de los felinos. “Todos los que tenemos gatos sabemos que son capaces de disimular cuando están malos. Pero este signo que habéis visto ahora mismo es muy importante que lo detectéis rápidamente y acudáis rápidamente al veterinario”, advierte.

Cuando la tos no es una bola de pelo

Uno de los errores más habituales entre los propietarios es pensar que el animal está intentando expulsar una bola de pelo. Sin embargo, detrás de esos movimientos repetitivos y de esa tos seca puede esconderse un problema respiratorio mucho más serio. “Esto se trata de un ataque de bronquitis asmática, es decir, este gato tiene asma y hay que hacerle una revisión en el veterinario y pruebas para saber qué tratamiento es el más adecuado para cada caso”, explica Juanjo.

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Un gato naranja en una consulta veterinaria. (Freepik)

Lejos de ser un problema aislado, el asma felina es una patología relativamente frecuente. Los especialistas de Medivet explican que se trata de una enfermedad respiratoria crónica que inflama las vías aéreas y dificulta la respiración. Entre sus síntomas más habituales se encuentran la tos persistente, la sensación de ahogo y las dificultades respiratorias, aunque en los casos más graves puede desencadenar crisis que requieren atención veterinaria urgente.

Los expertos indican que la enfermedad se produce por una reacción exagerada del sistema inmunitario ante determinados estímulos ambientales. Entre los desencadenantes más habituales se encuentran el humo del tabaco, los ácaros del polvo, el polen, el moho, algunos perfumes y ambientadores, determinados productos de limpieza e incluso ciertos tipos de arena para gatos.

La tos persistente es uno de los signos más característicos del asma felina, aunque no es el único. Entre las señales de alerta destacan la respiración acelerada o dificultosa, los jadeos, la fatiga, las arcadas continuas, la respiración con la boca abierta o la adopción de posturas extrañas para intentar captar más aire. Durante una crisis asmática, algunos gatos estiran el cuello hacia delante y se encorvan cerca del suelo mientras realizan un gran esfuerzo para respirar.

La importancia de un diagnóstico precoz

“Cuando detectas esto en tu gato, estás perdiendo un tiempo valioso”, asegura Juanjo. La rapidez en la actuación puede marcar una diferencia importante en la evolución de la enfermedad. “Cuanto más se inflame ese pulmón, más complicado será que tu gato deje de tener estas crisis asmáticas”, señala y recomienda acudir cuanto antes a una consulta veterinaria.

Un veterinario examina a un gato en su consulta.
Un veterinario examina a un gato en su consulta. (Canva)

El diagnóstico suele comenzar con una exploración física y una auscultación del pecho para evaluar la respiración y descartar otras patologías. Además, es habitual que se realicen radiografías torácicas para observar el estado de los pulmones y las vías respiratorias.

Una vez detectada la enfermedad, el tratamiento se adapta a las necesidades de cada animal. Generalmente, se utilizan corticosteroides para reducir la inflamación de las vías respiratorias y broncodilatadores para facilitar el paso del aire. Aunque actualmente no existe una cura definitiva para el asma felina, los veterinarios destacan que la mayoría de los gatos pueden llevar una vida completamente normal si reciben el tratamiento adecuado y se reducen los factores desencadenantes presentes en su entorno.

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