Cuando las políticas migratorias “no priorizan salvar vidas”: la ruta canaria, con 635 fallecidos en cinco meses, sigue siendo la más mortífera

La ONG Caminando Fronteras, que ha reportado un total 1.317 muertes en las rutas migratorias hacia España entre enero y mayo, advierte de fallas institucionales en el rescate como la escasez de recursos

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Equipos de Cruz Roja atienden a personas migrantes a su llegada a Canarias. (Europa Press)
Equipos de Cruz Roja atienden a personas migrantes a su llegada a Canarias. (Europa Press)

La cifra de personas que han fallecido tratando de llegar a costas españolas entre enero y mayo de este año es escalofriante: 1.317, de las que 142 eran mujeres y 129 menores de edad, según el último informe de Caminando Fronteras, organización humanitaria que recopila datos sobre víctimas de las rutas migratorias hacia España desde hace más de una década. En base a esa información, la ONG advierte que la ruta atlántica -conocida también como la canaria, al conectar Marruecos, Sáhara Occidental, Mauritania y Senegal con las islas- continúa siendo la más mortífera de la frontera, con 635 víctimas, seguida de la argelina (507), la del Estrecho (99), la de Ceuta (48) y la de Alborán (28). Bajo este contexto migratorio, el papa León XIV, que ha defendido en su visita a España la “acogida respetuosa de migrantes” y sus derechos, visitará este jueves Gran Canaria y el viernes Tenerife.

“El balance de estos cinco meses es catastrófico, puesto que suben las víctimas en todas las rutas migratorias, salvo en la ruta canaria. En el Estrecho se dobla el número de personas víctimas y también hay que reseñar los 48 fallecidos en la frontera de la valla de Ceuta, muertes provocadas por devoluciones en caliente, caídas de la valla y violencia", ha criticado la activista Helena Maleno, coordinadora de la investigación.

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El informe indica que el número de personas que intentaron alcanzar Canarias se redujo un 72% en los primeros cinco meses del año, mientras que las muertes bajaron un 57%. Esto significa, sin embargo, que el riesgo de morir en la travesía es mayor: en 2025, fallecían unas 14 personas por cada 100 que lograban llegar y, en 2026, la cifra subió a 21.

Salvamento marítimo encuentra un cayuco con 73 personas, antes de llegar al muelle de La Restinga, en El Hierro. (Antonio Sempere / Europa Press)
Salvamento marítimo encuentra un cayuco con 73 personas, antes de llegar al muelle de La Restinga, en El Hierro. (Antonio Sempere / Europa Press)

Al inicio de este período, predominaban los cayucos procedentes de Gambia, vinculados a naufragios graves y numerosas desapariciones. Entre marzo y mayo, aumentó la salida de embarcaciones neumáticas desde la costa entre Agadir y Dakhla, en Marruecos, y se documentaron partidas desde puntos aún más alejados, como Essaouira, lo que incrementa los riesgos debido a la mayor distancia a recorrer.

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En cuanto a la ruta argelina del Mediterráneo occidental, también conocida como la balear, supera por primera vez las 500 muertes en el periodo analizado, un aumento del 54,6% respecto al año anterior. Esta cifra equivale a una persona fallecida cada siete horas. Desde 2025, se mantiene la tendencia de encontrar cuerpos en la costa, la mayoría con signos de ahogamiento reciente, lo que sugiere naufragios cerca de las islas Baleares.

El Papa León XIV ha salido al balcón de la abadía de Montserrat y ha dado las gracias a Catalunya por acoger a personas de distintos países e integrarles.

Evitar la entrada de migrantes “no significa una política eficiente”

Caminando Fronteras advierte en su investigación numerosas carencias institucionales y estructurales: falta de movilización de recursos de búsqueda y rescate, aplicación arbitraria de los protocolos de salvamento, demoras administrativas y diplomáticas, ausencia de coordinación efectiva entre países, y discriminación en la protección de derechos humanos según la ruta o nacionalidad de las víctimas. La precariedad de las embarcaciones, la violencia en origen y durante el trayecto, así como las condiciones extremas de las travesías, agravan un cuadro dramático, advierte la organización.

El informe concluye que la reducción de llegadas celebrada por las autoridades “no puede interpretarse como un éxito en la protección de la vida humana”, sino más bien como el resultado de unas políticas que priorizan evitar la llegada sobre salvar vidas. Desde Caminando Fronteras insisten en la necesidad de memoria, verdad y reparación para las víctimas, y reiteran la urgencia de medidas centradas, ante todo, en proteger el derecho a la vida.

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