Qué es el sistema ‘bonus-malus’: la propuesta de Fedea para premiar a las empresas estables y penalizar la rotación laboral

El think tank defiende esta vía como alternativa a endurecer el despido tras detectar contratos indefinidos de menor duración

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Persona con camisa blanca sostiene una caja de cartón con carpetas y documentos en una oficina, en una imagen asociada a despido, salida laboral o rotación de trabajadores.
Un trabajador recoge sus pertenencias en una oficina (Canva)

El nombre puede sonar extraño, pero la idea es sencilla. Un sistema ‘bonus-malus’ consiste en premiar los comportamientos considerados positivos y penalizar los negativos. Aplicado al mercado laboral, supondría que las empresas con menos rotación y empleos más estables pudieran tener algún tipo de incentivo, mientras que aquellas con entradas y salidas frecuentes de trabajadores asumieran un mayor coste.

Esta es la fórmula que la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) plantea para reducir la rotación laboral sin recurrir directamente a un endurecimiento del despido. La propuesta ha sido defendida por Marcel Jansen, investigador del think tank, durante la presentación de un trabajo sobre el impacto de la reforma laboral de 2021, en una jornada organizada por la propia fundación este martes, según ha recogido Europa Press.

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El planteamiento llega después de que la reforma laboral haya reducido de forma notable la temporalidad en España, pero también en un momento en el que algunos análisis empiezan a poner el foco en otra cuestión: la estabilidad real del empleo. Según el trabajo presentado por Jansen, la duración media de los contratos indefinidos ordinarios formalizados después de la reforma se ha reducido en torno a 100 días respecto a contratos similares previos a la norma.

Cómo funcionaría el sistema ‘bonus-malus’

El sistema ‘bonus-malus’ no es una subida general del coste del despido ni una prohibición de despedir. Es un mecanismo de incentivos. La lógica sería que las empresas que mantienen a sus trabajadores durante más tiempo o tienen tasas bajas de rotación reciban un trato más favorable. Por el contrario, aquellas que recurren con frecuencia a salidas de plantilla o contratos de muy corta duración se enfrentarían a una penalización.

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En la práctica, se trata de que la inestabilidad recurrente tenga consecuencias económicas para quienes la generan. Si una compañía mantiene una plantilla estable, podría beneficiarse de un “bonus”. Si, en cambio, acumula una rotación elevada, recibiría un “malus”. Fedea ya había defendido en documentos anteriores una fórmula de este tipo, vinculada a reducir o aumentar las cotizaciones empresariales según el comportamiento de cada compañía.

La propuesta se inspira en una lógica parecida a la de otros sistemas de riesgo: quien genera más costes para el sistema paga más y quien tiene un comportamiento más estable paga menos. En el ámbito laboral, el objetivo sería que las empresas tengan más incentivos para conservar los empleos.

Aquí te explicamos lo que es el despido procedente

Por qué Fedea lo plantea tras la reforma laboral

La reforma laboral de 2021 eliminó el contrato por obra y servicio, limitó el uso de la contratación temporal e impulsó nuevas reglas para los contratos fijos discontinuos. Como resultado, la contratación indefinida ganó peso y la temporalidad se redujo con fuerza.

Tal y como ha informado Europa Press, Jansen ha reconocido que la reforma ha supuesto una transformación importante en la contratación y un éxito en la reducción de la temporalidad. En el caso de los jóvenes, según su análisis, el acceso al contrato indefinido en el primer empleo mejoró de forma muy notable tras la entrada en vigor de la norma.

Sin embargo, el investigador advierte de que esa mejora formal no resuelve por completo el problema de la estabilidad. La clave está en que ahora hay muchas más personas con contratos indefinidos, pero una parte de esos empleos dura menos que antes. Es decir, el debate ya no se limita a si un contrato es temporal o fijo, sino a cuánto dura realmente el empleo.

Según Jansen, la reforma laboral cambió la forma de contratar: muchas empresas pasaron a utilizar contratos indefinidos en situaciones que antes cubrían con temporales. Ese cambio explica parte del aumento del empleo fijo, pero también abre otro debate. Si algunos contratos indefinidos se usan para trabajos breves, estacionales o intermitentes, la estabilidad real puede ser más limitada de lo que sugiere la etiqueta de “fijo”.

La alternativa a endurecer el despido

Según el enfoque defendido por Jansen, si se quiere generalizar el contrato indefinido, también hace falta un marco que ofrezca seguridad a empresas y trabajadores. Su argumento es que un endurecimiento excesivo del despido podría generar incertidumbre y desincentivar este tipo de contratación.

El bonus-malus actuaría de otra forma. En lugar de elevar el coste de todos los despidos por igual, intentaría distinguir entre empresas según su comportamiento. Las compañías con una rotación elevada pagarían más, mientras que las que mantienen empleos más estables podrían verse beneficiadas.

La medida, en todo caso, no está aprobada ni forma parte de una norma en vigor. Es una propuesta de Fedea dentro del debate sobre cómo completar los efectos de la reforma laboral. Después de reducir la temporalidad formal, la discusión se desplaza ahora hacia la duración y calidad real de los empleos.

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