El papa León XIV acude por primera vez al Congreso en medio de una inesperada sintonía con Pedro Sánchez: inmigración, inteligencia artificial y rechazo a la polarización

Aunque las diferencias entre la Iglesia y el Ejecutivo siguen siendo profundas en cuestiones como el aborto o la eutanasia, ambos comparten diagnóstico sobre algunos de los grandes desafíos sociales y tecnológicos de la actualidad

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la Santa Sede, donde es recibido en audiencia por el papa León XIV. (Servizio Fotografico Vaticano/Dicastero per la Comunicazione)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la Santa Sede, donde es recibido en audiencia por el papa León XIV. (Servizio Fotografico Vaticano/Dicastero per la Comunicazione)

Cuando León XIV escribió en el libro de honor del Ayuntamiento de Madrid su deseo de que la ciudad siga siendo “acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se defina por los auténticos valores humanos”, no estaba cumpliendo un mero gesto protocolario. Estaba dejando por escrito uno de los ejes de un pontificado que, en varios asuntos de fondo, discurre en paralelo con la agenda del Gobierno de Pedro Sánchez.

Las diferencias entre la Iglesia y el Ejecutivo son conocidas y siguen siendo profundas. El aborto, la eutanasia o la educación continúan formando parte de un choque que no ha desaparecido. Sin embargo, los días que León XIV está pasando en España han puesto de relieve otro terreno, menos visible y menos ruidoso, en el que ambas instituciones comparten diagnósticos e incluso objetivos. La inmigración, la integración social, la atención a los más vulnerables, el rechazo de la polarización o la regulación de la inteligencia artificial figuran entre esos espacios de coincidencia.

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Dos semanas antes de aterrizar en Barajas, el propio Sánchez había viajado al Vaticano para una audiencia privada en la que ambos abordaron buena parte de estas cuestiones. Desde Moncloa reconocen abiertamente lo que denominan una “convergencia de pareceres” en estos asuntos. Una sintonía que probablemente quedará en evidencia este lunes en la visita del papa al Congreso de los Diputados, un evento histórico porque es la primera vez que un pontífice entra en la Cámara Baja. Allí se dirigirá a diputados, senadores y miembros del Gobierno, en una intervención que se espera marcada por los grandes ejes de su encíclica: multilateralismo, migración, desigualdad y los riesgos del poder digital.

Integración y discurso identitario

El primer día de León XIV en Madrid dejó pocas dudas sobre el tono de la visita. Sin pasar por ningún gran templo ni institución oficial, el Papa eligió el Centro de Emergencia y Atención Integral 24 Horas de Cáritas, en Carabanchel, como primera parada pastoral. Allí escuchó los testimonios de una madre migrante, un ciudadano senegalés que había logrado regularizar su situación y una voluntaria que acompaña a mujeres víctimas de trata. “Gracias por estar en esta casa donde nadie se queda solo. Aquí, la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos”, dijo ante los presentes.

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Horas antes, en el Palacio Real y ante Felipe VI y el cuerpo diplomático, había lanzado lo que varios medios describieron como un “órdago a la ultraderecha”: una serie de mensajes dirigidos a contrarrestar las ideologías “identitarias” que, a su juicio, no hacen sino fragmentar las sociedades. Criticó las “injustas generalizaciones” y las “conclusiones engañosas” que emergen de esos relatos. Frente a ello, defendió la “cultura del encuentro” como antídoto contra la utilización del conflicto como herramienta de movilización social y política, y alertó sobre las “narrativas divisivas y polarizantes” en un ecosistema informativo que amplifica los extremos.

Vox no se ha dado por aludido. Pese a que las advertencias de León XIV contra las ideologías identitarias y los discursos que alimentan la división chocan con algunos de los principales postulados de la formación de Santiago Abascal, el líder de Vox participó en los actos institucionales celebrados hasta ahora con motivo de la visita papal. Una presencia que evidencia la voluntad del partido de evitar un choque institucional con un pontífice cuyas posiciones sobre inmigración y acogida se sitúan en las antípodas de las suyas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al papa León XIV en Madrid. (Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al papa León XIV en Madrid. (Europa Press)

Y es que la posición del papa encaja con la del Ejecutivo: defensa de la acogida, integración social, rechazo de los discursos antiinmigración y respaldo a las regularizaciones. La coincidencia es reconocida incluso por los propios organizadores de la visita, aunque con una advertencia que el cardenal de Barcelona, Juan José Omella, formuló antes del viaje: “No sería bueno escuchar sus discursos pensando en encontrar frases y palabras que puedan servirnos como armas arrojadizas contra el vecino, contra el contrario”.

La visita a Canarias —donde el Papa se reunirá con migrantes en el Muelle de Arguineguín y en el Centro de Acogida Las Raíces de Tenerife— refuerza esa lectura. El obispo de Canarias, José Mazuelos, lo ha expresado sin rodeos: “¿Por qué va León a Canarias? Por la misma razón que Francisco fue a Lesbos o a Lampedusa”. La llegada del pontífice coincide, además, con la tramitación de una regularización extraordinaria que concluirá el 30 de junio, con una estimación de 500.000 migrantes beneficiarios, y a la que se oponen PP, Vox y Junts.

IA, multilateralismo y dignidad humana

La segunda gran convergencia tiene nombre propio: Magnifica Humanitas, la primera encíclica de León XIV, publicada semanas antes de la visita. El documento, centrado en los riesgos de la inteligencia artificial para la dignidad humana, defiende la necesidad de “desarmar la IA”, superar la lógica de la guerra justa y relanzar el diálogo y el multilateralismo.

Sánchez reaccionó desde la red social X antes de viajar a Roma: “La IA no es neutral, y el poder digital puede conducirnos a nuevas atrocidades si no se orienta al bien común”. Posteriormente, en la rueda de prensa celebrada tras la audiencia, fue más lejos: “Sólo el multilateralismo y la gobernanza internacional pueden dotarnos de reglas comunes, no solamente desde el punto de vista regulatorio, sino también desde la responsabilidad ética y democrática para expandir esa magnífica humanidad de la que el papa habla en su encíclica”.

A este eje se suma el rechazo compartido a la polarización política, uno de los hilos conductores de los discursos de León XIV desde el inicio de su pontificado. Antes incluso de llegar a España, en una intervención ante el Partido Popular Europeo, había advertido contra una política “que grita”, “reducida a eslóganes” y “cada vez más incapaz de responder a las necesidades reales de las personas”. Su lema “la unidad es superior al conflicto” se repite en casi todas sus apariciones públicas.

Ante la postura del Gobierno español, contrario a las guerras en Gaza, Irán y Ucrania, el pontífice ha expresado su agradecimiento por “la adhesión fiel de vuestro país al derecho internacional y al multilateralismo, que se refleja en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”, según sus palabras en la recepción celebrada en el Palacio Real de Madrid.

El Gobierno, que lleva años apelando al diálogo y la convivencia frente al avance de la extrema derecha, comparte ese diagnóstico, aunque la crítica papal a la polarización no señala a ningún bando en concreto. Rafael Rubio, responsable de comunicación de la organización del viaje, lo advirtió con antelación: León XIV “llega a un país que está polarizado y en el que puede haber una voluntad o una intención de distintos actores de apropiarse de la visita del papa”.

En Moncloa son conscientes de esa tensión. Sus colaboradores aseguran que el discurso de Sánchez será el de una Unión Europea “abierta, de acogida e integración”. El Ejecutivo lleva semanas preparando el terreno para que esa imagen —la de un papa que habla de acogida, de paz y de una tecnología al servicio de las personas— resuene junto a la figura de un presidente al que los suyos presentan como un “socio natural” de esos mensajes, y que en estos momentos, acorralado por los casos de presunta corrupción de su entorno cercano y del expresidente Zapatero, necesita más que nunca un impulso positivo.

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