El papa León se prepara para enfrentar la política polarizada de España

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León llegó a España el sábado para una visita de una semana en la que se reunirá con inmigrantes y podría recibir críticas de Vox, el partido de extrema derecha español.

El papa Francisco nunca realizó una visita papal a España, una de las capitales del catolicismo europeo, y prefirió llamar la atención sobre las poblaciones marginadas del mundo. Rechazó invitaciones del rey de España, de sus primeros ministros e incluso de un periodista español que lo tentó con un regalo: tierra de cada región del país. Francisco no se dejó seducir. Irá "cuando haya paz", dijo crípticamente.

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Ahora, poco más de un año después de suceder a Francisco, el papa León XIV inició el sábado una visita de una semana a España, su primer gran destino europeo desde que se convirtió en pontífice en mayo de 2025.

Francisco nunca aclaró lo que quería decir con "paz", si aludía a las tensiones en el país o en la Iglesia, o simplemente al caos organizativo. Pero, de todos modos, León ha decidido dar el salto a uno de los países políticamente más polarizados de Europa, mientras la guerra hace estragos en varios continentes y sus recientes enfrentamientos con el presidente Donald Trump siguen al rojo vivo. El viaje podría provocar una mayor hostilidad por parte de la Casa Blanca al reunir a León y al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, dos de los mayores críticos internacionales del presidente Trump en materia de Irán y migración.

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En un discurso pronunciado el sábado en el Palacio Real de España, el papa León pidió "una reconciliación y una cooperación más profundas" en España, pero expresó su gratitud por su "fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz".

La visita pondrá de manifiesto los equilibrios del joven pontificado de León. Por un lado, es un conciliador, que extiende una rama de olivo a los conservadores --y a los países-- que sintieron la frialdad de Francisco. Se espera que haga hincapié en la unidad en el primer discurso de un papa ante el Parlamento español en Madrid, una capital con una historia de dictadura que todavía se recuerda y un presente desgarrado por la polarización política.

Por otra parte, la visita brinda a León, el primer papa estadounidense, otra oportunidad de presentarse como agente de cambio y figura global. Tras haber encontrado recientemente su voz haciendo frente al gobierno de Trump y a las empresas multinacionales que desarrollan inteligencia artificial, León visitará un país atravesado por trampas políticas e históricas, donde un paso en falso de su parte podría desencadenar sentimientos duros y dañar al incipiente papado.

España es también un país cada vez más vibrante que se ha convertido en un ejemplo europeo de políticas liberales, incluida la acogida de inmigrantes, lo que está en sintonía con la propia visión de León. Y al hablar con fluidez en español, León, antiguo obispo en Perú quien tiene la ciudadanía peruana, empuñará un megáfono internacional que se oirá mucho más allá de las fronteras tanto de España como del mundo anglófono.

"Es una plataforma", dijo el cardenal José Cobo de Madrid en una entrevista antes de la llegada de León.

La visita de León tiene mucho del material papal estándar. Se reunió con el rey Felipe VI y se centró en cómo alimentar el catolicismo en España, que, a pesar de la caída en picado del número de católicos que se identifican como tales en los últimos 15 años, está registrando un raro repunte de la espiritualidad.

También se espera que León llame la atención sobre los hitos de la Iglesia, esta vez bendiciendo una torre recién terminada en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Gracias a la torre, es ahora la iglesia más alta del mundo.

España también ofrece a León la oportunidad de calmar agravios históricos con la Iglesia Católica.

En el pasado, la Iglesia española actuó como aliada esencial del régimen franquista, que gobernó España hasta la década de 1970. Incluso en las batallas de este siglo, ya resueltas, sobre cuestiones como el matrimonio igualitario, la Iglesia fue un importante elemento de polarización. Francisco, en cambio, sembró la jerarquía española con nuevos obispos y cardenales que hacían hincapié en el liderazgo pastoral en lugar de librar una guerra sobre cuestiones culturales, y León parece dispuesto a seguir sus pasos.

Así pues, su discurso del lunes en el Parlamento será un momento clave para que "reflexione sobre cómo se ha transformado la relación entre Iglesia y Estado, Iglesia y política" en España, dijo Joseba Louzao, autor de Breve historia de la Iglesia católica en España.

Tras llegar el sábado, León dio una muestra de lo que podría estar por venir, advirtiendo contra "la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones".

Ese enfoque unificador dará probablemente a los políticos de todo el espectro ideológico la oportunidad de interpretar a León como les parezca, dijo Louzao.

"Existe la tentación", dijo Louzao, "de que todos los partidos políticos intenten utilizar las palabras del papa León".

Aun así, se espera que León ofrezca mucha munición a los críticos de todos los orígenes. Es probable que el papa hable de cuestiones que enfurecen a la izquierda, como la oposición de la Iglesia al aborto, entre otros temas que los católicos progresistas han denominado "cuestiones pélvicas", sobre las que la Iglesia se obsesionó durante mucho tiempo. Algunos legisladores de extrema izquierda han dicho incluso que boicotearán el discurso del papa.

Por otra parte, el énfasis de la Iglesia en la justicia social ha puesto a algunos líderes de la derecha española en la tesitura de afirmar que son más católicos que el papa.

Al final de su visita, León visitará las Islas Canarias para reunirse con inmigrantes, poniendo en primer plano una cuestión que ha enfurecido a la derecha española. Mientras muchos países europeos han cerrado sus puertas a los inmigrantes, España las ha abierto.

Santiago Abascal, líder del partido de extrema derecha Vox, se refirió una vez despectivamente a Francisco por su apellido, llamándole "Ciudadano Bergoglio" para expresar su oposición a sus políticas pro inmigrantes.

Ese enfoque continuó después de que León se convirtiera en papa, cuando Vox atacó a los obispos españoles por su postura acogedora hacia los inmigrantes.

La interpretación que Abascal hace del catolicismo es otro posible punto de conflicto con León. Abascal ha intentado atraer a los votantes católicos haciendo hincapié en la oposición al aborto, a los derechos de los homosexuales y la promoción de los valores tradicionales de la familia española.

En privado, León ha dicho a los obispos españoles que se opone a que la gente politice la fe. En una reunión celebrada en noviembre entre altos prelados españoles y el papa en el Vaticano, León expresó su preocupación por las fuerzas ideológicas que en España explotan a los votantes católicos para su propio beneficio político.

"Nos preocupa que quieran acercarse al ámbito católico para conseguir votos", dijo el cardenal Cobo de Madrid, que asistió a la reunión y fue uno de los varios asistentes que la describieron en una entrevista. Dijo que no sabía si León estaba señalando a Vox, aunque añadió: "Quien se sienta señalado es porque son ellos los que lo están haciendo".

Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, también asistió a la reunión y confirmó que "hablaron de la situación política de polarización y enfrentamiento que se vive en España". León, según contó, comentó su experiencia de polarización en Estados Unidos y "habló del riesgo de que la fe sea utilizada por las ideologías".

Obispos, políticos y analistas esperan que León afronte esa tensión en su discurso ante el Parlamento, al que Abascal, de Vox, ha dicho que piensa asistir.

"El papa es un referente moral global", dijo Joan Planellas, arzobispo de Tarragona, "en tiempos en que faltan referentes".

Francisco desempeñó un papel igualmente clarificador en un mundo en el que se extendía la política del hombre fuerte. Pero al saltarse España --y al decir ambiguamente que solo iría cuando hubiera "paz"--, Francisco también sembró la confusión.

"Esa es una de esas frases magníficas que soltaría el papa Francisco", dijo el cardenal Cobo, quien fue nombrado por Francisco. "Después todo el mundo decía: '¿Lo dice por mí? ¿Es por mí?'".

León, dijo, está resultando más directo que su predecesor argentino. Al principio de su mandato, el nuevo papa prometió en privado visitar España, y no tardó en cumplir su promesa, dijo el cardenal Cobo.

"Por eso digo que este no es argentino", añadió el cardenal.

Carlos Barragán colaboró con reportería.

Jason Horowitz es el jefe del buró en Madrid del Times; cubre España, Portugal y cómo vive la gente en Europa.

Carlos Barragán colaboró con reportería.

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