Kate Middleton deslumbra en la boda de Peter Phillips: vestido valorado en 750 libras y reencuentro con su ex, Rupert Finch

La mujer del príncipe Guillermo ha sido una de las protagonistas de la boda del primo de su marido

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Kate, princesa de Gales, abandona la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, con Harriet Sperling. (REUTERS/Dylan Martinez)
Kate, princesa de Gales, abandona la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, con Harriet Sperling. (REUTERS/Dylan Martinez)

La localidad inglesa de Kemble, en Gloucestershire, se convirtió este fin de semana en el epicentro de la prensa británica con motivo de la boda de Peter Phillips y Harriet Sperling. El hijo de la princesa Ana y nieto mayor de la difunta reina Isabel II reunió este sábado 6 de junio a familiares, amigos y destacados miembros de la realeza en una ceremonia privada que dejó numerosas imágenes para el recuerdo. Entre todas ellas, una destacó especialmente: la aparición de Kate Middleton, que volvió a captar todas las miradas con una impecable elección de estilo.

La princesa de Gales acudió al enlace luciendo un elegante vestido firmado por Roland Mouret, valorado en unas 750 libras esterlinas, que combinó con un sofisticado tocado de Jane Taylor. A su llegada a la iglesia de Todos los Santos, fue recibida por los aplausos y vítores de los numerosos curiosos congregados en los alrededores del templo. Su presencia se convirtió rápidamente en uno de los temas más comentados de la jornada.

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La boda supuso además una de las reuniones familiares más relevantes para la Casa Real británica en los últimos tiempos. Entre los asistentes figuraban el rey Carlos III y la reina Camila, las princesas Beatriz y Eugenia junto a sus respectivos maridos, así como Zara Tindall y Mike Tindall. También estuvieron presentes los duques de Edimburgo y varios de los miembros más jóvenes de la familia. Sin embargo, la presencia de las hijas del príncipe Andrés fue muy destacada por la distancia que ha marcado la institución con ellas tras la detención del exduque de York el pasado mes de febrero.

Kate, princesa de Gales, y William, príncipe de Gales, salen tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, y Harriet Sperling en la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, el 6 de junio de 2026. (REUTERS/Dylan Martinez).
Kate, princesa de Gales, y William, príncipe de Gales, salen tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, y Harriet Sperling en la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, el 6 de junio de 2026. (REUTERS/Dylan Martinez).

Según informa el Daily Mail, la novia, Harriet Sperling, de 45 años, eligió para la ocasión un diseño nupcial de Emilia Wickstead. Especialista en enfermería pediátrica, Harriet inició su relación con Peter Phillips en 2024, varios años después del divorcio del miembro de la familia real y tras haber construido una carrera profesional alejada de los focos. Su compromiso se anunció oficialmente en 2025 y fue recibido con entusiasmo por ambos entornos familiares.

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La celebración estuvo cuidadosamente organizada por Bentley’s Entertainments, una empresa con amplia experiencia en eventos de alto perfil, responsable en el pasado de enlaces tan conocidos como el de la princesa Eugenia o diversas celebraciones vinculadas a personalidades del mundo del espectáculo y la aristocracia británica.

Reencuentro con su ex, Rupert Finch

Sin embargo, más allá de la ceremonia, otro detalle despertó una enorme curiosidad entre la prensa británica: el reencuentro entre Kate Middleton y Rupert Finch, uno de sus primeros novios antes de iniciar su relación con el príncipe Guillermo. Ambos coincidieron como estudiantes en la Universidad de St Andrews a comienzos de la década de 2000 y mantuvieron una relación sentimental durante aproximadamente un año.

Kate, princesa de Gales, sale tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, y Harriet Sperling en la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, el 6 de junio de 2026. (REUTERS/Dylan Martinez).
Kate, princesa de Gales, sale tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, y Harriet Sperling en la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, el 6 de junio de 2026. (REUTERS/Dylan Martinez).

Lejos de cualquier polémica, el encuentro evidenció que el paso del tiempo ha transformado aquella historia universitaria en una amistad cordial. Informa el citado medio que Finch acudió acompañado por su esposa, Lady Natasha Rufus Isaacs, empresaria y diseñadora de moda, conocida por ser cofundadora de la firma Beulah London, una marca que ha vestido en numerosas ocasiones a integrantes de la familia real, incluida la propia Kate.

De hecho, Rupert ya había estado presente en otro momento clave de la historia de los Gales: la boda de Guillermo y Kate celebrada en la Abadía de Westminster en 2011. Su invitación entonces ya confirmó la buena relación que seguían manteniendo pese a haber tomado caminos diferentes años atrás.

Kate, princesa de Gales, abandona la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, con Harriet Sperling. (REUTERS/Dylan Martinez)
Kate, princesa de Gales, abandona la iglesia de Todos los Santos en Kemble, Cirencester, Gran Bretaña, tras la boda del hijo de la princesa Ana, Peter Phillips, con Harriet Sperling. (REUTERS/Dylan Martinez)

La ausencia del príncipe Harry

Mientras algunos rostros habituales de la familia real acaparaban titulares por su presencia, otros lo hacían por su ausencia. El príncipe Harry no figuró entre los invitados al enlace. Diversas fuentes cercanas al entorno familiar aseguran al Daily Mail que la relación entre el duque de Sussex y Peter Phillips se ha enfriado considerablemente con el paso de los años, hasta el punto de que ambos apenas mantienen contacto en la actualidad.

Algunos expertos vinculan este distanciamiento a un episodio ocurrido durante la primera boda de Peter Phillips, celebrada en 2008. En aquella ocasión, el nieto de Isabel II autorizó un acuerdo comercial para publicar imágenes exclusivas del enlace en una revista. La decisión provocó malestar entre varios miembros de la familia real, especialmente porque algunas fotografías mostraban momentos privados de los asistentes sin que estos fueran plenamente conscientes de su futura difusión pública.

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