Pablo Borraz, arquitecto: “El 30% de lo que gastas en tu casa no es para tu casa”

La mayoría de quienes se embarcan en la construcción de una vivienda unifamiliar desde cero centran toda su atención en el coste de la edificación en sí, pero hay otros muchos

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Dibujo de una casa unifamiliar en construcción con andamios, varios obreros, un capataz con un portapapeles y dos hombres revisando planos.
Obreros trabajan en la construcción de una casa unifamiliar mientras un capataz revisa planos de obra con otros dos hombres en el terreno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Construir una vivienda propia es uno de los proyectos más especiales y únicos que una persona puede afrontar a lo largo de su vida. Pero existe una trampa en la que no caen la mayoría de los futuros propietarios, y es que solo calculan el presupuesto pensando únicamente en lo que cuesta levantar los muros. Por esto, el arquitecto Pablo Borraz ha advertido en uno de sus últimos vídeos de TikTok que hay un 30% adicional sobre el precio de construcción que casi nadie contempla y que, sin embargo, hay que pagarlo obligatoriamente.

Y es que quienes se embarcan en la construcción de una vivienda unifamiliar desde cero centran toda su atención en el llamado “número gordo”, que es el coste de la edificación en sí. Es el dato que piden al constructor, el que negocian y el que guardan en su hoja de cálculo. Lo que no suelen incluir en esa hoja son los gastos paralelos, los que rodean a la obra, pero no forman parte de ella. Y ahí está el problema.

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Borraz explica que “tras haber aproximadamente el número gordo de lo que te va a costar la casa, hay, como he dicho, un 30%, aproximadamente, que no tienes en cuenta y que no se va en opcionales”. La clave de su advertencia está en que, al final, no se trata de extras que se pueden eliminar del presupuesto. Son gastos inevitables. “Es algo que vas a tener que pagar sí o sí”, subraya el arquitecto.

Qué incluye ese 30% que nadie calcula

Borraz desglosa en su vídeo una lista de conceptos que, vistos por separado, pueden parecer menores, pero que sumados representan una proporción muy relevante del coste total del proyecto. El listado incluye los honorarios del arquitecto y del aparejador, los impuestos —entre ellos el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO)— y otras tasas municipales.

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El actor Enric Auquer comparte una contundente opinión sobre el mercado de la vivienda. Sostiene que quienes poseen múltiples propiedades y viven del alquiler se benefician directamente del esfuerzo de los trabajadores, perpetuando un ciclo de desigualdad.

A eso se suman los estudios técnicos previos que exige la normativa, como el geotécnico, que analiza la composición y resistencia del terreno, y el topográfico, que recoge con precisión los datos del solar. Ninguno de los dos es opcional. “Hablo de arquitecto, aparejador, impuestos, ICIO, tasas, geotécnico, topográfico”, enumera Borraz.

Las acometidas —conexiones a las redes de suministro de agua, electricidad y vertido de aguas residuales— son otro capítulo que el arquitecto señala expresamente. Estas instalaciones, que conectan la vivienda a los servicios municipales, tienen un coste que varía según el municipio y la distancia a las redes existentes, y que en ningún caso corre a cargo de la constructora.

La lista se cierra con los gastos de notaría, registro de la propiedad y gestoría. Trámites administrativos y legales que formalizan la titularidad del inmueble y que, aunque se producen al final del proceso, forman parte del coste real del proyecto desde el primer día.

Lo mejor, planear desde el principio

El mensaje de Borraz no es solo un inventario de gastos. Es, sobre todo, una llamada a la planificación. “Tienes que pensar que tu presupuesto real no es solo lo que cuesta construir”, dice el arquitecto. Y añade: “Hay gastos que rodean a la construcción de esa vivienda y debes tenerlos en cuenta ya”.

Al final, son costes que se deben contemplar desde el momento en que se empieza a valorar la viabilidad del proyecto, no cuando la obra está en marcha y el dinero ya está comprometido. Descubrirlos tarde puede obligar a replantear el diseño, reducir superficies o, en los casos más graves, paralizar la construcción.

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