Renovar el alquiler, un salto al vacío: la subida de los nuevos contratos desborda a familias y jóvenes

El precio de los nuevos arrendamientos sube un 37% en una década, mientras los sueldos solo avanzan un 26%, agravando la crisis de acceso a la vivienda

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Carteles de 'Se alquila' pegados en un edificio de Madrid. (Eduardo Parra/Europa Press)
Carteles de 'Se alquila' pegados en un edificio de Madrid. (Eduardo Parra/Europa Press)

La subida del alquiler en España, hasta alcanzar en abril los 14,61 euros el metro cuadrado de media, sigue agravando el problema del acceso a la vivienda, especialmente para quienes se ven obligados a firmar un nuevo contrato. Los alquileres suman más de cuatro años de subidas, marcando máximos históricos y registrando incrementos de doble dígito.

Esta escalada se hace cada vez más dura para los inquilinos, ya que las rentas no suben al mismo ritmo que los salarios, según se desprende del primer informe de coyuntura sobre alquileres elaborado por el Gabinete Económico de CCOO.

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Sus autores subrayan que los nuevos contratos de arrendamiento han acumulado una subida del 37% entre 2015 y 2024, muy por encima del incremento del salario medio, que en el mismo periodo remontó un 26%. Esta diferencia evidencia una pérdida progresiva de poder adquisitivo de los hogares frente al mercado de la vivienda.

La pérdida de poder de compra es prácticamente generalizada en todas las regiones. En la Comunidad Valenciana es de -19 puntos, algo por encima de la de Madrid, que se sitúa en -14 puntos, igual que la de Islas Baleares. Las tres sufren el mayor desfase entre la subida de los nuevos contratos de alquiler y la de sus salarios medios.

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Nuevos contratos, los que más suben

En cuanto al tipo de contrato de arrendamiento, el estudio de CCOO indica que, entre 2015 y 2024, el precio del alquiler en los nuevos contratos se disparó un 37% acumulado, frente al 21% de subida en los contratos ya existentes. “La diferente evolución del coste por antigüedad de contrato evidencia los saltos de precio del alquiler que se producen al firmar un nuevo contrato”, recoge el informe.

Estos saltos del coste de las rentas afectan cada año a entre el 14% y el 20% del total de contratos de arrendamiento, lo que equivale a unos 650.000 hogares expuestos anualmente a renegociaciones o renovaciones.

Si se acorta el periodo analizado, entre 2020 y 2024, se aprecia una diferencia mucho más evidente: los nuevos contratos subieron un 23,5%, mientras que los ya existentes lo hicieron un 8,8%. Solo en el último año, el coste de los nuevos contratos creció un 8,8%, triplicando la subida de los arrendamientos ya firmados, que fue del 2,8%.

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En todas las provincias se produce una fuerte subida de los nuevos contratos de alquiler, superior a la de los contratos existentes, aunque difieren en intensidad. Valencia encabeza la lista, con un alza del 55% en los nuevos contratos entre 2015 y 2024, seguida por Islas Baleares (48%), Málaga (47%), Guadalajara (44%) y Santa Cruz de Tenerife (43%).

El efecto se amplifica en zonas urbanas y destinos turísticos, donde una parte de la oferta de alquiler se deriva a usos alternativos como el alquiler vacacional o por habitaciones, lo que reduce la disponibilidad de viviendas para residencia habitual.

El origen del problema

La imposibilidad de muchos ciudadanos —sobre todo los de rentas más bajas— de afrontar nuevas subidas de los alquileres viene heredada de la burbuja inmobiliaria de 2008 y la posterior Gran Recesión, que dejó un mercado hipotecario restringido, salarios contenidos y la desaparición de políticas públicas de vivienda.

A este escenario se sumó una oferta de vivienda nueva destinada casi exclusivamente a segmentos de renta alta, lo que expulsó a buena parte de la demanda residencial hacia el alquiler privado como única alternativa.

El economista Santiago Carbó analiza la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre "subidas significativas" en los precios de compra y explica cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas consumen los aumentos salariales de las familias.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de hogares en alquiler creció del 15,6% al 20,2% entre 2015 y 2025, mientras que los hogares que pagaban alquiler de mercado pasaron del 13,1% al 16,7%. Al cierre de 2024, 3,92 millones de hogares vivían en renta; de ellos, 3,24 millones lo hacían en el mercado libre.

Estas cifras reflejan la escasez de un parque público de viviendas en alquiler asequible, lo que presiona los precios de mercado y endurece las condiciones de acceso a la vivienda.

Como resultado, según el informe, “el alquiler se ha convertido en una opción cada vez más inaccesible, obligando a muchas personas a compartir vivienda, alquilar habitaciones o, en los casos más extremos, enfrentarse al riesgo de sinhogarismo”.

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