Juan Pablo II, el papa que ha visitado más veces España y el primero en subirse al papamóvil: recorrió 12 comunidades autónomas y 26 ciudades

La historia de estos icónicos vehículos está íntimamente ligada a la seguridad del Santo Padre y, curiosamente, a sus viajes a España

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La visita del papa Juan Pablo II al Rocío en Huelva (Europa Press)
La visita del papa Juan Pablo II al Rocío en Huelva (Europa Press)

Karol Wojtyla, universalmente conocido como san Juan Pablo II o el “Papa Viajero”, trazó a lo largo de sus 26 años de pontificado un hito histórico sin precedentes: realizó 104 viajes apostólicos internacionales y recorrió más de 1.200.000 kilómetros por los cinco continentes. Sin embargo, su vínculo pastoral y afectivo con la nación española fue excepcional. Como recoge la revista Ecclesia, el pontífice polaco visitó el territorio español en cinco ocasiones a lo largo de 21 años, recorriendo un total de 12 comunidades autónomas y 26 ciudades distintas.

Dado que fue el primer sucesor de San Pedro —considerado el primer papa de la historia— en realizar una visita oficial a España, ostenta el récord indiscutible de ser el papa que más veces ha pisado el país ibérico. Pero además de su marcado carácter viajero, Juan Pablo II introdujo una gran novedad en la forma en que los pontífices se desplazaban entre las multitudes para garantizar su visibilidad y cercanía: el papamóvil.

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Desde el inicio de su papado, como narran desde Musei Vaticani, prefirió desde el primer momento este tipo de vehículos por encima de la tradicional “silla gestatoria”. Aunque el papa Pablo VI ya había utilizado esporádicamente un todoterreno Toyota Land Cruiser de color blanco para trayectos breves tras el Jubileo de 1976, fue verdaderamente durante el pontificado de Juan Pablo II cuando se popularizó el término y el uso regular del conocido “papamóvil”.

La historia de estos icónicos vehículos está íntimamente ligada a la seguridad del Santo Padre y, curiosamente, a sus viajes a España. El Fiat Campagnola quedó tristemente vinculado al atentado que sufrió el Papa en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981, un hecho que obligó a blindar los posteriores vehículos papales, como los modelos Land Rover Santana y Mercedes-Benz 230 GE que entraron en servicio años después. Pero España no solo le acogió en sus visitas, sino que también fabricó su propio modelo exclusivo.

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Su Santidad el Papa Juan Pablo II desembarcando del B-727 matrícula EC-CBC nombre Navarra, a su llegada a Santiago de Compostela en su primer vuelo a España donde permaneció del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982.
El Papa Juan Pablo II desembarcando a su llegada a Santiago de Compostela en su primer vuelo a España (Wikimedia Commons)

1982, un año histórico en el país

Durante la preparación para el primer viaje a España de Juan Pablo II el equipo del Vaticano informó que el vehículo habitual carrozado sobre un Mercedes-Benz era demasiado grande y no podía maniobrar en los estadios del Santiago Bernabéu de Madrid ni en el Camp Nou de Barcelona, según recuerda Terránea. Para solucionar este inminente problema logístico, los ingenieros de Seat en la Zona Franca diseñaron en un tiempo récord de apenas dos semanas el bautizado popularmente como “Pandamóvil”.

Este era un vehículo descubierto, sin blindar, fabricado sobre la base reforzada de un humilde Seat Panda, de color blanco y adaptado con barras laterales para que el Papa pudiera agarrarse de pie de forma segura durante sus recorridos. Así, en esa primera visita en octubre de 1982 se convirtió en un momento histórico para el país.

Tras posponerse en varias ocasiones por los atentados en Roma y Fátima, y por la convocatoria anticipada de elecciones generales españolas, el Papa recorrió finalmente 18 ciudades del país a lo largo de diez días bajo el elocuente lema ‘Testigo de esperanza’, remarcan desde la Diócesis de Sigüenza y Guadalajara. Consiguió movilizar a masas enormes; tan solo en la Misa de las Familias en la plaza de Lima y en el encuentro con jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu congregó a medio millón de fieles, generando lo que un diario de la época bautizó a toda plana como el “Huracán Wojtyla”.

Visita de Patricio Hernández con la familia al Santo Padre, Juan Pablo II, durante su estadía en España (Wikimedia Commons)
Visita de Patricio Hernández con la familia al Santo Padre, Juan Pablo II, durante su estadía en España (Wikimedia Commons)

“¡Hasta siempre, España, tierra de María!”

Tras este rotundo éxito, el pontífice regresó en cuatro ocasiones más. Su segunda visita, en 1984, consistió en una breve escala de 15 horas en Zaragoza antes de partir hacia Hispanoamérica para leer un mensaje dirigido a los familiares de misioneros españoles. Posteriormente, en el verano de 1989, volvió con indumentaria de peregrino para presidir la multitudinaria IV Jornada Mundial de la Juventud en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela y visitar Asturias, incluyendo la santa cueva de Covadonga y los lagos.

Su cuarta visita, llevada a cabo en junio de 1993, tuvo como escenarios principales la geografía andaluza y la capital del país. Recorrió los lugares colombinos en Huelva, rezó en el santuario del Rocío y viajó hasta Madrid para consagrar, por primera vez en la historia, la catedral de la Almudena y canonizar a Enrique de Ossó en la céntrica plaza de Colón. El sumo pontífice demostró siempre un aprecio profundo y un amor inmenso por el país y su pueblo, dejando para el recuerdo y la posteridad su famosa y emotiva frase: “¡Hasta siempre, España, tierra de María!”.

El quinto y último viaje del Papa a tierras españolas tuvo lugar en mayo de 2003. En aquella ocasión, a pesar de sus ya muy evidentes limitaciones y achaques físicos, congregó a cerca de un millón de jóvenes entusiasmados en la base aérea de Cuatro Vientos en Madrid, bajo el lema ‘Seréis mis testigos’. En esta misma visita, canonizó a cinco beatos españoles, también rodeado de multitudes en la plaza de Colón, despidiéndose así definitivamente de los católicos españoles.

Vista de alguna de las obras que forman parte de la exposición fotográfica al aire libre, con motivo de la visita del papa León XIV a la capital (EFE/ Zipi)
Vista de alguna de las obras que forman parte de la exposición fotográfica al aire libre, con motivo de la visita del papa León XIV a la capital (EFE/ Zipi)

El legado del “Papa Viajero”

Hoy, el legado de aquellas intensas visitas papales sigue estando muy presente en la memoria institucional; sobre todo cuando la inminente visita del papa León XIV queda a menos de una semana. De hecho, para recordar el paso de todos los pontífices por España, el Ayuntamiento de Madrid ha diseñado una exposición en el Paseo de Recoletos que recuerda, gracias a las históricas imágenes de la Agencia EFE, las multitudinarias y emotivas estancias de Juan Pablo II y Benedicto XVI en Madrid.

Al final, Juan Pablo II transformó radicalmente la manera de acercarse a sus fieles, siendo el pionero en subirse de forma continuada a su icónico papamóvil. Pero también forjó una sincera e inquebrantable amistad con España que ocupa ya un lugar destacado en la historia de la nación.

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