La confesión más íntima de Alfonso Díez sobre la duquesa de Alba: “Cayetana te seducía y ya lo tenía todo organizado”

El viudo de Cayetana Fitz-James Stuart revive algunos de los momentos más privados y divertidos de su historia de amor

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La duquesa de Alba y Alfonso Díez
La duquesa de Alba y Alfonso Díez en una imagen de archivo de 2011 (Europa Press)

El recuerdo de Cayetana Fitz-James Stuart sigue más vivo que nunca. Coinidiendo con el centenario del nacimiento de la aristócrata, Sevilla ha acogido un emotivo homenaje organizado por la Fundación Cajasol y la Fundación Casa de Alba bajo el lema Una Duquesa del pueblo. Un encuentro cargado de recuerdos, confidencias y anécdotas que ha reunido a algunas de las personas más importantes de la vida de Cayetana.

Entre todos los asistentes, una de las intervenciones más esperadas fue la de Alfonso Díez. El funcionario jubilado, que se convirtió en el tercer marido de la duquesa en 2011, abrió una ventana a la parte más íntima y desconocida de su relación. Con naturalidad, humor y emoción, Alfonso recordó cómo era realmente la mujer de la que se enamoró y desmintió, una vez más, las teorías sobre posibles intereses económicos en su matrimonio.

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El acto, celebrado en el Teatro Cajasol de Sevilla, contó también con la presencia de algunos de los hijos de Cayetana, como Cayetano Martínez de Irujo y Fernando Martínez de Irujo, además de amigos íntimos y personas muy cercanas a la duquesa. Sin embargo, fue Alfonso Díez quien terminó protagonizando algunos de los momentos más comentados del homenaje gracias a sus revelaciones sobre cómo comenzó y evolucionó su historia de amor.

Duquesa de Alba y Alfonso Diez
La duquesa de Alba y Alfonso Díez el día de su boda. ENFOQUE/The Grosby Group

Uno de los episodios que más risas provocó entre los asistentes fue el relato del momento en el que Cayetana decidió pedirle matrimonio. Según explicó Alfonso, la duquesa fue tan directa como decidida. “Ella me llamó y me dijo: ‘Alfonso, yo no sigo para estar como estamos. Yo quiero que nos casemos’”, recordó entre carcajadas. La reacción de él, sin embargo, fue completamente distinta. “Yo pensé: ‘Dios mío de mi vida, la que me ha caído’”, confesó.

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El viudo admitió que en aquel momento sintió auténtico vértigo por todo lo que suponía casarse con una de las mujeres más famosas y mediáticas de España. “Le pregunté: ‘Pero Cayetana, ¿qué necesidad hemos tenido de casarnos?’”, relató. Según explicó, la aristócrata llegó incluso a pensar que él no quería dar el paso. “Entró un poco en pánico porque creyó que yo no me quería casar. Lo que pasaba es que yo estaba asustado”, añadió.

Pero si hubo una frase que se llevó todos los titulares fue la que utilizó para describir la capacidad de seducción de la duquesa de Alba. “Cayetana te seducía y, sin darte cuenta, ya había llevado las cosas a la notaría. Levantaba el acta notarial sobre la marcha”, comentó con humor, despertando las risas y aplausos del público presente.

La duquesa de Alba en una imagen de archivo.
La duquesa de Alba en una imagen de archivo.

Más allá de las anécdotas, Alfonso Díez quiso reivindicar la autenticidad de su relación y dejar claro que nunca existió ningún interés económico por su parte. “Yo no he tenido ninguna pretensión económica ni de ningún tipo. Yo la he querido”, aseguró con contundencia. “He tenido mi vida resuelta, mis ingresos y todo muy normal. He estado en otra guerra distinta a buscar interés económico”, sentenció.

El viudo también recordó algunos de los momentos más felices y cotidianos junto a Cayetana, especialmente los pequeños gestos que compartían en privado. “Teníamos una relación absolutamente divertida”, explicó emocionado.

La duquesa de Alba y Alfonso Díez. (Silvia Luna / Europa Press)
La duquesa de Alba y Alfonso Díez. (Silvia Luna / Europa Press)

Entre sus recuerdos favoritos, destacó las postales que le enviaba desde diferentes rincones del mundo. “Yo le mandaba las postales más imposibles que os podáis imaginar”, contó, recordando especialmente aquellas tarjetas antiguas llenas de relieves y adornos que tanto le gustaban a la duquesa.

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