No basta con tener empleo ni con formación: la generación Z tiene que destinar hasta el 98,7% de su salario en pagar el alquiler

La edad estimada para poder independizarse se situó en los 30,2 años, superando el umbral estadístico y a pesar de una mejora general del del 1,7% en los salarios

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Pancarta de una manifestación por la vivienda (Consejo de la Juventud de España)
Pancarta de una manifestación por la vivienda (Consejo de la Juventud de España)

Los jóvenes españoles de entre 16 y 29 años tenían que destinar el 98,7% de su salario para pagar un alquiler en solitario en 2025, con un coste medio que alcanzó los 1.176 euros mensuales. Así lo muestra el último informe del Observatorio de Emancipación que el Consejo de la Juventud de España (CJE) presenta este viernes.

La tasa de emancipación juvenil cayó en el segundo semestre de 2025 hasta el 14,5%, el mínimo histórico desde que hay registros, mientras que el 85,5% continuaban en el hogar familiar. Al mismo tiempo, la edad estimada para poder independizarse se situó en los 30,2 años, superando el umbral estadístico.

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Evolución de la edad media de emancipación entre jóvenes. (Eurostat/Consejo de la Juventud de España)
Evolución de la edad media de emancipación entre jóvenes. (Eurostat/Consejo de la Juventud de España)

Esta bajada en la tasa de emancipación se produjo a pesar de una mejora general de los indicadores laborales, en los que se percibió un aumento del 1,7% en los salarios de los jóvenes. Esto supone, según el informe, que ni el empleo ni el nivel educativo aseguran ya condiciones materiales suficientes para acceder a la vivienda, algo que depende cada vez más de los recursos económicos disponibles en el entorno familiar.

El alquiler como opción más viable, aunque con dificultades

El descenso en la tasa de emancipación en España es el resultado de varios factores entre los que destacan las dificultades persistentes en el acceso a la vivienda.

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El arrendamiento era la opción más viable para la mayoría de los jóvenes que decidían emanciparse. Sin embargo, el precio del alquiler no ha dejado de aumentar en España, con un coste que alcanzó los 1.176 euros mensuales de media para una vivienda completa, obligando a destinar casi el salario íntegro para vivir.

Este aumento en el precio de la vivienda lleva a este sector de la población a compartir piso una opción que, según el CJE, “ya no es una elección sino una necesidad”. Al mismo tiempo, se constata una transformación del mercado en este sentido: el número de habitaciones ofertadas aumentó en el último año un 20% respecto a 2024 y un 85,4% desde 2022.

Miles de personas salieron a las calles de Madrid para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores. Bajo el lema 'Salarios, vivienda y democracia', los manifestantes exigen mejores condiciones laborales y el fin de la precariedad.

No obstante, esta modalidad tampoco garantiza accesibilidad para los jóvenes españoles, que en 2025 debían destinar el 33,6% del salario medio a compartir piso, con un precio mediano de alrededor de 400 euros mensuales por habitación.

Los datos del Observatorio muestran también cómo el alquiler actúa como un factor directo de empobrecimiento. Entre los jóvenes que vivían en régimen de arrendamiento, el riesgo de pobreza pasó del 25,9% antes de pagar la vivienda al 43% después de hacerlo. Además, el 48% de los hogares de este tipo se encontraban sobreendeudados.

Casi cinco años de salario íntegro para acceder a una hipoteca

La compra de vivienda tampoco constituye una alternativa real para la mayor parte de los jóvenes españoles. El precio medio de la vivienda libre alcanzó a finales de 2025 los 223.000 euros, un 13,1% más que el año anterior, y la entrada necesaria para acceder a una hipoteca se situó en torno a los 66.900 euros.

De este modo, para hacer frente al pago de una entrada de esta cantidad, una persona joven asalariada tendría que destinar íntegramente su sueldo durante casi cinco años.

Tener empleo y estudios superiores no garantiza poder emanciparse

La bajada en la tasa de emancipación que manifiesta el informe se produjo a pesar de una mejora general de los indicadores laborales. Esto supone, según el CJE, que ni el empleo ni el nivel educativo aseguran ya condiciones materiales suficientes para acceder a la vivienda.

Dos personas observan inmuebles en alquiler y en venta en un escaparate de una inmobiliaria ubicada en Palma de Mallorca (Matias Chiofalo / Europa Press)
Dos personas observan inmuebles en alquiler y en venta en un escaparate de una inmobiliaria ubicada en Palma de Mallorca (Matias Chiofalo / Europa Press)

Según el informe, aunque el 31,4% de las personas jóvenes contaba con estudios superiores, la tasa de emancipación entre quienes han cursado educación universitaria apenas alcanzaba el 20,4%. Además, un 15,1% compatibilizaba estudios y trabajo simultáneamente.

A nivel laboral, pese a que el salario mediano de la juventud asalariada creció un 1,7% interanual en 2025, solo el 25,2% de quienes trabajaban estaban emancipados y el 19,9% se encontraban en situación de pobreza.

Con estos resultados, desde el CJE advierten de que la situación actual requiere “una intervención pública sostenida y estructural que sitúe el acceso a la vivienda como una prioridad”, al mismo tiempo que reclaman medidas para “responder a las necesidades reales de la juventud” en este aspecto.

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