Melchie Dumornay es una de las jugadoras que más atención despiertan en el panorama futbolístico internacional. A sus 22 años, la delantera haitiana del Olympique Lyonnais Féminin disputará su primera final de la UEFA Women’s Champions League este sábado frente al FC Barcelona en Oslo. Pero su camino no fue fácil.
Empezó a dar patadas a un balón, o a lo que a veces hacía de balón, en las calles de Mirebalais, una ciudad de apenas 97.000 habitantes en el interior de Haití. “Cualquier cosa servía de balón: un limón, calcetines rellenos de esponjas…”, recordó ella misma en diferentes entrevistas. “Naturalmente, cuando veo la enorme diferencia entre las condiciones que viví entonces y este nivel profesional de hoy, sé que estoy viviendo un sueño”.
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Dumornay, o mejor, ‘Corventina’, como le apodó su hermano mayor, es la máxima goleadora del Lyon este año en la Champions, con cinco tantos, y ha sido elegida MVP en cuatro de los nueve partidos disputados. La semana pasada, la UEFA la designó como una de las claves del ataque en el esquema de Jonatan Giráldez.
Descalza y con niños mayores
Pero para entender lo que es hoy Dumornay, hay que volver a sus inicios. Melchie tenía 10 años y jugaba con chicos de 16. Criada por una madre soltera, tres hermanos y dos primos, no había equipos femeninos en los que pudiera apuntarse. “Al principio fue bastante duro, pero una vez que me metí de lleno, todos me aceptaban. En mi barrio, todo el mundo sabía mi nombre”, contó en Le Parisien. Esa convivencia con rivales mayores y más fuertes forjó algo que el talento solo no da: carácter. “Los chicos nunca me regalaron nada, y eso lo agradecí mucho; prefiero ganarme las cosas”.
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Jugar descalza no solo era una cuestión de pobreza. Era también comodidad y, sin saberlo, un entrenamiento técnico. “Me permitió desarrollar el control del balón y aprender a usar cada parte de mi pie a la perfección”. No obstante, ha admitido que había riesgos: “Recuerdo que me dolían los pies, incluso con trozos de vidrio clavándoseme. Pero cuando juegas en el barrio, te quitas el trozo de vidrio del pie y sigues jugando”. Tanto fue así que, cuando le dieron sus primeras botas, tardó en acostumbrarse. “No quería porque me sentía cómoda descalza. Los demás jugaban con zapatillas. Me pisaban”.
Su madre casi nunca la dejaba salir. Fue necesario que varios ojeadores del fútbol haitiano llamaran a la puerta de su casa para convencerla. “Se pusieron en contacto con mi madre para sugerirle que me uniera al centro de entrenamiento. Fue difícil para ella porque yo solo tenía 11 años, pero finalmente comprendió que había grandes oportunidades para mí fuera del barrio“. La condición: todo en casa tenía que estar recogido para que pudiera salir a jugar.
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“Quiero ser una de las mejores del mundo”
Con 15 años, Dumornay ya había llamado la atención de medio mundo. Tuvo unas 50 ofertas, según su agencia. Entre ellas, la del propio Lyon, al que fue a hacer una prueba en noviembre de 2018 tras destacar en el Mundial sub-20 de Francia. La superó, pero no pudo firmar. Era menor de edad y la ley lo impedía. “Las reglas son duras, pero son las reglas. Voy a seguir trabajando, algún día sucederá. Quizás no sea con el Lyon, solo el tiempo lo dirá, pero llegaré a un gran club. Quiero convertirme en una de las mejores jugadoras del mundo”, afirmó entonces.
Cuando cumplió la mayoría de edad, eligió el Stade de Reims, un club modesto de la primera división francesa cuya entrenadora, Amandine Miquel, la había visto jugar con quince años en aquel Mundial Sub-20 y no la había olvidado. En dos temporadas marcó 18 goles en 23 partidos. Sin embargo, la adaptación fuera del campo no fue sencilla. “La cultura era nueva para mí. Pero en el campo hablamos el mismo idioma: el fútbol”, dijo.
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La estrella del Lyon
Desde que llegó al club más laureado del fútbol femenino europeo en 2023, Dumornay no ha dejado de crecer. “Venir al Lyon era un sueño, y ahora siento que estoy viviendo ese sueño”, confesó tras su llegada. En mayo de 2025, el club blindó cualquier fichaje con su extensión de contrato hasta 2029.
Bajo las órdenes del técnico gallego Jonatan Giráldez, quien la reubicó como interior con libertad para romper líneas y aparecer en segunda línea de ataque, su juego ha dado un salto notable. La temporada pasada fue elegida Mejor Jugadora Joven de la Women’s Champions League y esta temporada ha ganado el Trofeo UNFP a la Mejor Jugadora de la liga francesa.
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Los títulos colectivos han acompañado a los individuales. En marzo, el Lyon conquistó la primera edición de la Copa LFFP ante el PSG con un gol suyo en el minuto 59. En mayo, volvió a abrir el marcador en la final de la Copa de Francia, también ante el PSG, en una goleada por 4-1. Todo apunta a que será una de las futbolistas a tener en cuenta en la final de Oslo.

Lucha por el Balón de Oro
En frente, el FC Barcelona de Aitana Bonmatí, ganadora de los tres últimos Balones de Oro. Dumornay es una de las estrellas que pelearán por el galardón. La temporada de la española se ha visto gravemente comprometida por una fractura de peroné en noviembre de 2025 que la ha tenido cinco meses fuera.
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Aunque reapareció en las semifinales, su larga ausencia ha abierto una puerta que Dumornay ha empujado con fuerza durante todo el año. Dumornay no reniega de ese duelo; lo abraza. Desde niña tuvo como referentes a Cristiano Ronaldo, Messi y Toni Kroos. “Quiero convertirme en una jugadora imparable en el campo, de tal forma que nadie pueda detenerme”, sentenció.
El sueño de volver a Haití
Dumornay lleva dos años sin poder regresar a su país, azotado por la violencia de las pandillas. Su madre vive en Estados Unidos. Haití está lejos, pero siempre presente. “Es la pasión de todo un país”, señaló al hablar del fútbol en su tierra. “Cuando juegas por esta camiseta, tienes que asumir la responsabilidad y darlo todo”.
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Con su doblete ante Chile en febrero de 2023, contribuyó a la histórica clasificación de Haití para su primera Copa del Mundo femenina. “Por fin hemos hecho historia”, celebró. Y aún le queda un sueño mayor. “Si Dios me permite tener mucho éxito en el futuro, quiero poder abrir una academia en mi país para brindar oportunidades a jugadores que yo misma no tuve. En Haití hay muchísimos talentos que simplemente no tienen una oportunidad”, concluyó.
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