Más de la mitad de trabajadores de la Unión Europea utiliza la IA para tareas laborales o personales y ahorran hasta 7,4 horas al mes

Los datos muestran una adopción desigual por país y por perfil socioeconómico, siendo más frecuente el uso entre jóvenes, personas con mayor nivel educativo, directivos y profesionales

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Una persona frente a su ordenador utilizando ChatGPT.
Un trabajador utiliza la IA para realizar parte de sus tareas (Canva)

Más de la mitad de los europeos ya usa inteligencia artificial en su vida personal o laboral, y quienes la aplican en el trabajo estiman que ahorran 7,4 horas al mes, según la encuestas mensuales de consumidores de la Comisión Europea, realizadas entre febrero y marzo de 2026 en 18 Estados miembros.

El relevamiento de la Comisión Europea indicó que alrededor del 54% de las personas encuestadas utiliza tecnologías de IA. Dentro de ese grupo, algo menos de la mitad las emplea por motivos laborales -de forma exclusiva o combinada con usos personales-, mientras que el resto las usa solo para actividades no relacionadas con el trabajo.

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Los datos muestran una adopción desigual por país y por perfil socioeconómico: el uso es más frecuente entre jóvenes, personas con mayor nivel educativo y, entre los empleados, en directivos y profesionales. Los estudiantes también reportaron un uso significativo vinculado al trabajo, en especial para estudiar y buscar empleo.

En la comparación por género, los hombres informaron un uso de IA para tareas laborales con más frecuencia que las mujeres. Sin embargo, el análisis estadístico detallado no encontró diferencias entre géneros, lo que sugiere que la brecha observada se explicaría por características socioeconómicas y no por actitudes distintas hacia la tecnología.

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La Comisión Europea advirtió que la adopción desigual de la IA podría ampliar disparidades económicas dentro de los mercados laborales y entre regiones. El informe vinculó la mayor adopción con economías que exhiben ecosistemas de innovación sólidos, medidos por el Índice de Innovación Resumido (EIS-SII) del Cuadro de Mando Europeo de la Innovación.

¿Utiliza tecnologías de IA para su trabajo o para tareas personales? (Comisión Europea)
¿Utiliza tecnologías de IA para su trabajo o para tareas personales? (Comisión Europea)

Directivos y profesionales ahorran más tiempo

Entre quienes usan IA con fines laborales, el 91% afirmó que le permite completar su trabajo más rápido. Dentro de ese grupo, aproximadamente dos de cada cinco reportó mejoras significativas. En promedio, las personas empleadas en la UE que usan IA estimaron un ahorro de 7,4 horas de trabajo al mes. El informe comparó esa cifra con un mes laboral estándar de 160 horas (una semana de 40 horas) y calculó una ganancia de eficiencia percibida de 4,6% entre los usuarios que reportaron ahorro de tiempo.

Por ocupación, los directivos y profesionales informaron el mayor ahorro mensual, con 8,5 horas, seguidos por los trabajadores en ocupaciones elementales, con 8,3. Fuera de la población empleada, los estudiantes y quienes realizan trabajo no remunerado reportaron las mayores ganancias, con 9,0 horas al mes.

El documento también relevó otros efectos percibidos: alrededor de un tercio de los usuarios laborales dijo registrar grandes mejoras en la calidad de su trabajo; cerca de la mitad indicó alguna mejora; y el 15% no reportó mejoras. En cuanto a la carga laboral, el 31% consideró que su trabajo se volvió “mucho más manejable” y poco menos de la mitad señaló que era “algo más manejable”.

Pep Martorell, físico y doctor en informática, experto en IA y supercomputación, nos explica cómo están adaptando la inteligencia artificial las empresas españolas y los retos que esta supone para los trabajadores.

Miedo a perder el trabajo

La encuesta también midió la preocupación por la estabilidad laboral. Entre las personas empleadas que usan IA en el trabajo, el 14% se declaró “muy preocupado” y el 27% “algo preocupado” por la posibilidad de perder el empleo o ser despedido debido a la IA.

Los niveles más altos de ansiedad aparecieron entre “operadores de plantas y maquinaria, ensambladores y ocupaciones elementales”. Entre quienes no trabajan -estudiantes y trabajadores no remunerados-, el 48% se manifestó muy o algo preocupado, una lectura que, en el caso de los estudiantes, podría estar asociada a su empleabilidad futura. El temor fue mayor entre personas de menores ingresos, con menor nivel educativo y más jóvenes.

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