Fran Sánchez, psicólogo: “Una persona con apego evitativo dentro de una relación, tan pronto se acerca a ti, como se separa y desaparece”

El especialista explica cómo las dificultades para gestionar la intimidad condicionan la manera de expresar afecto en la pareja en estos casos

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El apego evitativo en las relaciones puede generar conflictos. (Freepik)
El apego evitativo en las relaciones puede generar conflictos. (Freepik)

En las relaciones afectivas no todas las personas expresan el cariño de la misma manera. Hay quienes necesitan verbalizar constantemente lo que sienten, quienes buscan el contacto físico como una forma de conexión y quienes, por el contrario, muestran el afecto a través de gestos más prácticos o cotidianos. Estas diferencias suelen estar vinculadas a la manera en la que cada individuo ha aprendido a relacionarse emocionalmente desde edades tempranas.

La teoría del apego explica precisamente cómo las experiencias vividas durante la infancia y las relaciones pasadas influyen en la forma de gestionar los vínculos en la vida adulta. Uno de los perfiles más estudiados es el del apego evitativo, caracterizado por la dificultad para manejar la intimidad emocional y la tendencia a mantener cierta distancia dentro de las relaciones.

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El psicólogo Fran Sánchez (@minddtalk en TikTok) analiza en uno de sus vídeos cómo se comportan estas personas cuando logran superar el miedo inicial al compromiso y comienzan una relación de pareja.

El apego evitativo en una relación de pareja

“Las personas con apego evitativo huyen de las relaciones antes de que estas lleguen a formalizarse”, explica el especialista. Sin embargo, añade que en ocasiones “consiguen romper esa barrera inicial e involucrarse en una de ellas”. El problema aparece después, en la forma de gestionar la cercanía emocional y física dentro de la pareja.

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Una chica rubia sostiene su cabeza sobre su mano, mirando hacia el horizonte, visiblemente molesta. El hombre frente a ella sentado en la mesa de una cafetería o bar revisa el móvil sin prestarle atención
Las personas con apego evitativo demuestran el cariño de una forma diferente. (Freepik)

Según Sánchez, muchas personas con este tipo de apego “se muestran frías y distantes con frecuencia”. Aunque pueden tener momentos de cercanía, esta actitud suele ser cambiante: “Tan pronto se acerca a ti porque se siente capacitado para hacerlo, como se distancia y se muestra frío porque empieza a agobiarse”.

Esa oscilación no solo afecta al plano emocional, sino también al físico. El experto señala que este comportamiento se refleja “en lo relacionado con el cariño, la proximidad, el contacto, como en la transmisión verbal de lo emocional”. Para muchos evitativos, expresar sentimientos de manera abierta resulta especialmente complicado. “Decir un ‘te quiero’, abrirse emocionalmente o mostrarse vulnerables no suele salirles de forma natural”, afirma.

En lugar de recurrir a demostraciones explícitas de afecto, estas personas suelen transmitir el amor mediante acciones prácticas. “Se limitan a transmitir el amor a su manera, con pequeños gestos que para ellos indican ese amor, normalmente actos de servicio o formas prácticas de cuidar”, explica Sánchez. Sin embargo, este tipo de demostraciones no siempre son interpretadas de la misma forma por la otra parte de la relación.

“Muchas veces para la pareja se queda corto o es insuficiente”, sostiene el psicólogo, especialmente cuando la otra persona necesita muestras más directas de cariño o validación emocional. Esa diferencia de lenguajes afectivos puede provocar incomprensión y frustración. “Por eso la pareja muchas veces se siente poco querida”, añade.

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El especialista identifica dos factores principales detrás de esta aparente frialdad. El primero tiene que ver con la necesidad constante de preservar la independencia personal. “El evitativo tiene una alta necesidad de reivindicar constantemente que su independencia sigue intacta aun estando en pareja”, explica. La sensación de perder autonomía puede convertirse en una amenaza emocional incluso cuando, objetivamente, esa pérdida no existe.

El segundo factor está relacionado con el entorno en el que crecieron. “En muchos casos, en su infancia, con sus figuras de referencia, esto no se dio de una forma natural”, afirma el psicólogo. En estos contextos, hablar de emociones o mostrar afecto no era habitual. “Nunca o casi nunca se hablaba de sentimientos o de emociones de una forma libre y sin juicios, y la expresión física y emocional era escasa o nula”, explica.

Ese aprendizaje termina reflejándose en la vida adulta mediante conductas concretas. Sánchez pone algunos ejemplos: “Me molestan mucho los gestos de cariño en público, aunque sean pequeñas cosas” o “después de un contacto íntimo necesito espacio, tú a tu sitio y yo al mío”.

Aunque cada caso presenta matices diferentes, el experto insiste en que no se trata de simples manías aisladas. “Cada persona evitativa tiene sus patrones y sus particularidades, pero no es algo aislado ni algo que pertenezca a una manía, es un patrón recurrente de evitación de la proximidad física y emocional”, concluye.

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