Del paro a la vivienda y la inmigración: así han cambiado las preocupaciones de los españoles desde el 15M

Quince años después del movimiento de los indignados, el paro no lidera las preocupaciones de los españoles; lo hace la vivienda

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El Movimiento 15M nació como un reclamo apolítico, donde personas de distintas ideologías y clases sociales se unieron para protestar contra la situación por la que atravesaba el país, consecuencia de la crisis del ladrillo de 2008

Hace quince años, en un día como hoy, España se echó a las calles insatisfecha. El llamado movimiento de los indignados salió a protestar contra la política y el hastío social e institucional del momento con la Puerta del Sol como epicentro del alzamiento. No fue la primera vez que la sociedad marchaba de forma masiva en la calle, sí tal vez en la que un enclave urbanista como el kilómetro cero nacional se convertía en un dormitorio con centenares de personas acampando frente a la Real Casa de Correos.

El 15M fue el germen de un cambio político que puso punto final al bipartidismo tal y como lo conocimos. Las elecciones generales celebradas cuatro años después, celebradas el 21 de diciembre de 2015, auparon a Podemos y a Ciudadanos, provocando que el PP y el PSOE perdieran más de cinco millones de votos.

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La gran crisis gestada en 2008 fue cambiando a cuentagotas las preocupaciones de los españoles hasta eclosionar. Para el primer trimestre de 2011, las consecuencias de la crisis eran notables. El desempleo cerró en un 21,08% según datos de la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El paro penetró más en los jóvenes, siendo el desempleo de los menores de 25 años de 47,8% para el mismo periodo.

Gente acampando y manifestándose en la Puerta del Sol por el 15M
Manifestación en la Puerta del Sol durante el 15M en 2011 (Alberto Martín/EFE)

Los tres enclaves del cambio

Esto también se recogió en el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Para entonces, el paro se había consolidado como el principal problema del país y alcanzaba cifras históricas en los barómetros del organismo. Si en 2007 la preocupación por la falta de trabajo rondaba entre el 35% y el 42% en los barómetros del CIS, el deterioro económico disparó rápidamente esa cifra: a finales de 2008 ya superaba el 70%.

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En pleno 15M, la inquietud por el desempleo alcanzó máximos históricos. En mayo de 2011, el mismo mes en que miles de personas ocuparon plazas como la Puerta del Sol, el 84,1% de los encuestados señalaba el paro como una de las principales preocupaciones del país.

Tras el pico alcanzado durante los años más duros de la crisis, comenzó a descender lentamente a partir de 2016, coincidiendo con la recuperación económica y la creación de empleo. Aunque durante años se mantuvo en niveles muy elevados —por encima del 60% hasta 2019—, la pandemia modificó por completo las prioridades sociales y desplazó el desempleo a un segundo plano frente a la preocupación sanitaria. Desde entonces, la tendencia ha seguido siendo descendente: en abril de 2026, solo el 14,3% de los españoles menciona el paro como uno de los principales problemas de España, muy lejos del 84,1% registrado en mayo de 2011. Los datos lo avalan: el paro se ha reducido a la mitad en una década.

Un niño sujeta una pancarta durante las manifestaciones del 15M en Madrid. (EFE/Emilio Naranjo)
Un niño sujeta una pancarta durante las manifestaciones del 15M en Madrid. (EFE/Emilio Naranjo)

La vivienda refleja quizá mejor que ningún otro problema cómo han cambiado las preocupaciones de los españoles desde el 15M. Antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, el acceso a un hogar llegó a convertirse en una de las principales inquietudes del país. En 2007, en pleno auge del mercado inmobiliario, la preocupación alcanzó máximos históricos, llegando al 37,3% en septiembre de aquel año.

Sin embargo, el estallido de la crisis de 2008 alteró completamente las prioridades sociales. Con el desempleo disparado y la economía hundida, la preocupación por la vivienda cayó en picado. En un mes como hoy hace 15 años, apenas un 4% de los españoles situaba la vivienda entre los principales problemas del país. Durante casi una década, entre 2013 y 2021, la vivienda permaneció en un segundo plano respecto a los principales problemas, rara vez superando el 3% de preocupación en los barómetros del CIS.

La subida ha sido especialmente pronunciada en los dos últimos años debido a la escasez de oferta y una demanda que se ha ido duplicando con el tiemopo, marcada por un cambio estructural en las preferencias residenciales, un fuerte impulso demográfico debido al crecimiento de la población y la expansión acelerada de los hogares unipersonales.

Vista parcial de las carpas levantadas por los acampados en la madrileña Puerta del Sol en 2011, en donde miles de personas empezaron a concentrarse en protesta contra los políticos y la crisis en España, EFE/J.C.Hidalgo/Archivo
Vista parcial de las carpas levantadas por los acampados en la madrileña Puerta del Sol en 2011, en donde miles de personas empezaron a concentrarse en protesta contra los políticos y la crisis en España, EFE/J.C.Hidalgo/Archivo

En mayo de 2023, la preocupación por la vivienda ya escalaba hasta el 11,5%, una cifra que seguiría creciendo de forma sostenida durante 2024 y 2025. El problema alcanzó un nuevo récord en marzo de este año, cuando el 43,5% de los españoles señaló la vivienda como una de las principales preocupaciones nacionales, el dato más alto de toda la serie histórica.

La inmigración ha seguido una evolución distinta y mucho más irregular. En septiembre de 2006 alcanzó el 59,2%, el dato más alto de toda la serie, debido a la conocida como ‘crisis de los cayucos’. En 2011, solo el 11,2% de los españoles señalaba la inmigración como uno de los principales problemas del país.

Pero Vox cambió el panorama político del país, como se vio en septiembre de 2024, cuando alcanzó el 30,4%, su nivel más alto desde 2006. Aquel verano coincidió con la llegada de centenares de migrantes a las costas españolas, haciendo que la cuestión pasara, en solo tres meses, de ser la novena “preocupación” para los españoles a la primera.

Quince años después, las plazas ya no están llenas de tiendas de campaña, pero muchas de las tensiones que impulsaron aquel movimiento siguen presentes.

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