Alexandre Olmos, doctor: ”Si guardas las frutas así, las estás arruinando”

Meter ciertos alimentos en el frigorífico puede hacer que pierdan sabor, textura e incluso parte de sus nutrientes

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Vista interior de un frigorífico con estantes llenos de tomates, plátanos, fresas, aguacates y manzanas rojas y verdes.
Un frigorífico bien iluminado muestra una colorida selección de tomates, plátanos, fresas, aguacates y manzanas, listos para un estilo de vida saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Guardar la fruta correctamente parece una tarea sencilla, pero pequeños errores cotidianos pueden acelerar su deterioro y hacer que pierda parte de sus nutrientes. Así lo ha explicado el doctor Alexandre Olmos en una de sus publicaciones en redes sociales, donde detalla algunos de los fallos más comunes al conservar alimentos como tomates, plátanos, fresas, aguacates o manzanas.

“El frío rompe sus membranas celulares, les quita sabor y reduce su contenido en licopeno”, señala el especialista al hablar de los tomates, uno de los productos que más personas almacenan erróneamente en el frigorífico. Según explica, este alimento debe conservarse a temperatura ambiente para mantener tanto su textura como sus propiedades antioxidantes.

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Las afirmaciones de Olmos coinciden con lo expuesto en un artículo de Vida, donde se explica que no es recomendable almacenar los tomates por debajo de los 12 grados. Esto afecta a su textura, sabor y maduración. Además, el licopeno, el antioxidante responsable del color rojo del tomate, también puede verse alterado, lo que dificulta que el organismo aproveche sus propiedades nutricionales y, en consecuencia, sus efectos protectores frente al estrés oxidativo y la protección celular.

Si quieres que tu tomate crezca más grande y sabroso añade tres cucharadas de este producto
Los tomates deben conservarse a temperatura ambiente. (Canva)

El etileno, el enemigo silencioso de la fruta

Otro de los consejos de Olmos tiene que ver con los plátanos. El doctor explica que esta fruta libera etileno, un gas natural que acelera el proceso de maduración de los alimentos cercanos. Por ello, recomienda mantenerlos separados del resto de frutas si se quiere evitar que maduren demasiado rápido.

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Un truco para evitar que maduren demasiado rápido es envolver el tallo con papel film o papel de aluminio, ya que es en esa zona donde más etileno se produce. En cuanto a su maduración, si aún están verdes, es recomendable conservarlos a temperatura ambiente. En cambio, si ya están maduros, pueden guardarse en la nevera para prolongar su vida útil, aunque la piel pueda oscurecerse.

Las fresas también requieren cuidados específicos. Según Olmos, uno de los errores más habituales es guardarlas húmedas en la nevera. “La humedad genera moho en cuestión de horas”, advierte. Por ello, recomienda secarlas bien antes de refrigerarlas y colocarlas sobre papel absorbente.

En el caso de los aguacates, el doctor recuerda que, una vez abiertos, se oxidan rápidamente al entrar en contacto con el aire. Para ralentizar este proceso, aconseja añadir unas gotas de limón y conservar el hueso junto a la pulpa restante. Esto se debe a que el ácido cítrico del limón ayuda a reducir la oxidación.

Las manzanas son la excepción

Mientras que muchos alimentos pierden calidad con el frío, las manzanas son una de las excepciones. Olmos asegura que pueden durar semanas refrigeradas y que, fuera de la nevera, “pierden firmeza y nutrientes diez veces más rápido”. Las temperaturas bajas ralentizan los procesos metabólicos y retrasan la maduración.

Manzanas de diferentes colores. (Freepik)
Manzanas de diferentes colores. (Freepik)

Más allá de la conservación, los expertos recuerdan que una correcta manipulación de frutas y verduras también puede ayudar a reducir el desperdicio alimentario. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el mundo termina desperdiciándose, en muchos casos por problemas relacionados con su mal almacenamiento.

Aunque muchas personas recurren automáticamente al frigorífico para conservar cualquier fruta, los especialistas insisten en que no todos los alimentos responden igual al frío. Guardar correctamente los productos frescos no solo ayuda a mantener su sabor y textura, sino también parte de sus nutrientes esenciales.

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