El Banco de España señala la guerra y la vivienda como los grandes focos de incertidumbre para la economía

El supervisor descarta una burbuja inmobiliaria, pero advierte de que el desajuste entre oferta y demanda seguirá presionando los precios

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Fachada del Banco de España (Montaje Infobae con imágenes de Europa Press)
Fachada del Banco de España (Montaje Infobae con imágenes de Europa Press)

El Banco de España ha situado la guerra en Oriente Medio como el principal riesgo para la estabilidad financiera y ha advertido de que la evolución de la vivienda sigue siendo una fuente relevante de incertidumbre para la economía española. En su Informe de Estabilidad Financiera de primavera, publicado este jueves, el supervisor señala que hogares, empresas y bancos parten de una posición relativamente favorable, aunque alerta del impacto del conflicto sobre la energía y las cadenas de suministro, así como de las tensiones que el desajuste entre oferta y demanda puede seguir generando en el mercado inmobiliario.

El organismo apunta que las tensiones geopolíticas globales se han intensificado de forma significativa y que el estallido de la guerra en febrero ha elevado una incertidumbre económica global que ya era alta. El impacto ha sido especialmente intenso en los mercados energéticos por la relevancia del estrecho de Ormuz.

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En condiciones normales, por esta vía transita alrededor del 20% del petróleo mundial y de las exportaciones globales de gas natural licuado. Además, la producción de petróleo del conjunto de la región del golfo Pérsico representa cerca del 30% del total mundial, según el Banco de España.

El impacto de la guerra en la energía y el comercio

El supervisor advierte de que el conflicto ha llegado a frenar aproximadamente la producción de 10 millones de barriles de petróleo diarios, en torno al 10% de la oferta mundial previa a la guerra. Se trata de una proporción superior a la observada tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y, según el organismo, de más difícil sustitución. Esta situación puede tener efectos duraderos sobre la oferta energética, porque recuperar la producción lleva tiempo y los daños en las infraestructuras pueden dificultar aún más la vuelta a la normalidad.

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La guerra también plantea riesgos más amplios para las cadenas globales de valor. Por el estrecho de Ormuz circula una parte sustancial del comercio mundial de fertilizantes, así como suministros críticos de helio y neón, materiales esenciales para la fabricación de semiconductores. El encarecimiento del combustible y la alteración de rutas marítimas estratégicas podrían elevar los costes de transporte y producción de numerosos sectores.

La vivienda, una fuente de incertidumbre

El problema de la vivienda no aparece en el informe como una amenaza inmediata para la estabilidad financiera, pero sí como un factor de incertidumbre para la economía española. El Banco de España apunta que la demanda sigue creciendo por encima de una oferta con poca capacidad de reacción, una situación que puede mantener la presión sobre los precios de compra.

Si esa presión se intensifica, el acceso a la vivienda podría deteriorarse todavía más, con efectos negativos sobre el bienestar, la movilidad laboral y el crecimiento económico a medio plazo. En especial, observa una capacidad financiera limitada de los hogares que viven de alquiler para comprar una primera vivienda mediante hipoteca, con la entrada inicial como uno de los principales obstáculos.

El economista Santiago Carbó analiza la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre "subidas significativas" en los precios de compra y explica cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas consumen los aumentos salariales de las familias.

Aun así, el Banco de España vuelve a descartar que exista una burbuja inmobiliaria. El director general de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución, Daniel Pérez Cid, ha explicado que no se observa “ni tensionamiento de la situación financiera de los hogares ni una actividad desmedida desde el punto de vista de originación de crédito”.

Riesgos contenidos, pero precios todavía elevados

El Banco de España considera que los riesgos ligados al mercado inmobiliario siguen bajo control. Aunque los bancos han suavizado ligeramente las condiciones para conceder hipotecas, todavía están lejos de los niveles que se alcanzaron antes de la crisis financiera de 2008. Además, los indicadores que miden si la vivienda está sobrevalorada se sitúan en cifras parecidas a las de 2004 y muy por debajo de los máximos registrados antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Los precios de compra de la vivienda aceleraron el año pasado su ritmo de aumento respecto a 2024. En el mercado del alquiler, en cambio, el Banco de España observa algunas señales de moderación. Según el informe, los precios del arrendamiento registraron avances medios en torno al 10% en 2024, pero en 2025 se desaceleraron hasta incrementos del 5%.

La actividad inmobiliaria también perdió algo de ritmo en los tres primeros trimestres de 2025, por la estabilización de las operaciones y una construcción todavía limitada. El crédito hipotecario nuevo creció con fuerza en 2025, aunque sigue siendo moderado en relación con el PIB y con el crédito bancario total.

El debate sobre limitar hipotecas

El Banco de España estudia qué efectos tendría endurecer algunas condiciones para conceder hipotecas, sobre todo en los préstamos con más riesgo. La idea sería evitar que las familias se endeuden por encima de su capacidad de pago y reducir la posibilidad de impagos si la economía empeora.

Pero el supervisor también advierte que este tipo de medidas puede tener consecuencias. Si los bancos conceden menos hipotecas, más hogares tendrían que seguir viviendo de alquiler y se reduciría el acceso a la vivienda en propiedad. El impacto sería mayor entre los jóvenes, que ya tienen más dificultades para ahorrar la entrada necesaria para comprar una casa.

En este sentido, el organismo señala que estas medidas deben diseñarse con cuidado para no perjudicar especialmente a los hogares más vulnerables.

La deuda pública, otro factor de vulnerabilidad

El Banco de España también advierte del elevado nivel de deuda pública, que supera el 100% del PIB y supone un factor de vulnerabilidad para la economía española. El supervisor señala que esta situación se ve agravada por la persistencia de déficits públicos relativamente elevados, las crecientes necesidades de gasto y la falta de concreción de medidas para cumplir con los compromisos fiscales europeos.

Aunque el coste de la deuda se mantiene contenido por las condiciones favorables de los mercados financieros, el organismo avisa de que esta situación podría cambiar si se deterioran las condiciones globales o si se produce un contagio por la posición fiscal desfavorable de economías como Estados Unidos o Francia.

Bancos en una posición favorable

Pese al aumento de los riesgos externos, el Banco de España destaca que el sector bancario español mantiene una posición favorable en términos de rentabilidad, solvencia y calidad crediticia. También señala que su exposición al crédito privado es reducida respecto al volumen total de financiación.

El supervisor apunta además que hogares y empresas parten de una situación financiera relativamente favorable, aunque identifica focos de fragilidad entre las familias de menor renta, que deben dedicar una parte elevada de sus ingresos a cubrir gastos esenciales.

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