A 3.000 metros bajo el hielo: comienza una misión clave para proteger el Ártico con dos investigadores españoles

Greenpeace lidera una expedición inédita para documentar especies desconocidas y evaluar el impacto de la minería submarina. El viaje, de un mes, se centrará en zonas de alta biodiversidad

Guardar
Un barco pesquero rojo y blanco con números "OX 3121" y "GF 15-73" en el costado, navegando en agua oscura con témpanos de hielo frente a un enorme iceberg azul
Un barco pesquero se abre paso a través de las aguas heladas en Ilulissat. (Foto AP/Evgeniy Maloletka)

La expedición Deep Arctic de Greenpeace comienza este viernes con una misión científica inédita en las profundidades del Ártico, donde un equipo internacional explorará ecosistemas aún desconocidos. El viaje, de un mes de duración, busca obtener pruebas que respalden la creación de áreas marinas protegidas en aguas internacionales del Ártico, según ha explicado este miércoles la organización en un comunicado.

A bordo del barco viajan especialistas de instituciones europeas de referencia, entre ellos los españoles Julio A. Díaz, de la Universidad de Uppsala, y Sergi Taboada, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Ambos enfocan sus investigaciones en patrones evolutivos de invertebrados marinos, desde anélidos y esponjas hasta organismos aún sin catalogar. La expedición explorará la Dorsal Mesoatlántica Ártica, que se extiende entre Noruega y Groenlandia, abarcando montes submarinos y campos de fuentes hidrotermales, considerados “puntos calientes” de biodiversidad en el océano profundo.

PUBLICIDAD

“Navegamos hacia un territorio inexplorado del planeta y es probable que encontremos nuevas especies que aún no han sido descritas ni nombradas“, explica el doctor Francisco Cárdenas, experto en esponjas de profundidad del Museo de Evolución de la Universidad de Uppsala de Suecia. Respecto a estos animales, que han sobrevivido durante cientos de millones de años y cumplen la función de limpiar los mares, asegura que ”son las bibliotecas químicas del océano y albergan curas potenciales para enfermedades”. “Perder estas especies antes siquiera de comprenderlas sería una tragedia de proporciones globales. Es esencial que las protejamos“, añade.

El impacto de la industria minera submarina

Según señala Greenpeace, la misión se detiene en una región que ha despertado el interés de la industria minera submarina. La comunidad científica advierte que la explotación de estos fondos podría provocar daños irreversibles, incluida la desaparición de especies y la degradación de hábitats únicos. El Gobierno de Noruega consideró autorizar actividades extractivas en la zona, pero la presión de organizaciones ecologistas y partidos de la oposición verde ha logrado frenar, por el momento, los planes oficiales, explica la organización.

PUBLICIDAD

La travesía incluirá transmisiones en directo desde profundidades de hasta 3.000 metros, una distancia superior a la altura de diez torres Eiffel apiladas.

En esta imagen cortesía de Pata Degerman se puede ver a un buzo bajo el hielo durante una clase de buceo científico polar, el 13 de marzo de 2024, en Kilpisjärvi, Finlandia (Pata Degerman vía AP)
En esta imagen cortesía de Pata Degerman se puede ver a un buzo bajo el hielo durante una clase de buceo científico polar, el 13 de marzo de 2024, en Kilpisjärvi, Finlandia (Pata Degerman vía AP)

Las aguas profundas del Ártico albergan especies singulares, desde ballenas de gran inmersión y pulpos dumbo hasta corales y jardines de esponjas ancestrales. Según la comunidad científica, la vida podría haberse originado en estos entornos, entre fuentes termales volcánicas y ecosistemas que la expedición aspira a documentar.

“Las profundidades del Ártico y de los mares nórdicos son el latido de nuestros océanos septentrionales. Desde el anfípodo más pequeño hasta el monte submarino más grande, estos lugares están interconectados. Lo vemos tanto en la composición de las especies como en la variabilidad genética. No estamos mirando solo rocas, animales y agua, sino que estamos documentando los órganos vitales de un ecosistema global que mantiene nuestro planeta habitable”, explica por su parte la especialista Anne Helene Tandberg, del Museo Universitario de Bergen.

La expedición tiene como objetivo recolectar evidencias que fundamenten la protección de estas zonas mediante una red de santuarios marinos, aspirando a fortalecer la resiliencia de la vida oceánica. “No podemos proteger lo que no conocemos”, asegura la científica jefa de Greenpeace Internacional, Sandra Schöttner. “Esta expedición recopilará pruebas científicas de los ecosistemas marinos vulnerables profundos del Ártico. Al salvaguardar estas aguas mediante una red de santuarios marinos, podemos crear una red resiliente para la vida marina y proteger la salud de nuestros océanos globales para las generaciones venideras”.

En el Ártico, los comandos estadounidenses libran una guerra entre grandes potencias

Una de las regiones más vulnerables

El Ártico es una de las regiones más vulnerables y menos protegidas del planeta, señala Greenpeace, y el avance de la industria hacia el fondo oceánico presenta riesgos adicionales para estos espacios, reconocidos internacionalmente por su riqueza ecológica. “El reloj corre en nuestra contra. Por eso exigimos a los Gobiernos que trabajen en propuestas ambiciosas de santuarios marinos y se comprometan, sin excusas, con el objetivo 30×30. La primera COP de Océanos, que previsiblemente se celebrará en enero de 2027, es la cita definitiva para pasar de las promesas a la acción”, afirma Ana Pascual, responsable de la campaña de Océanos y Pesca de Greenpeace España.

El viaje de esta expedición concluirá en Bergen (Noruega) a principios de junio, donde los hallazgos iniciales se presentarán ante el público y autoridades políticas.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD