Las razones por las que tu gato araña el sofá, según un veterinario

Los gatos marcan su territorio a la par que afilan sus uñas con esta actividad

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La imagen muestra la pata de un sofá gris deshilachada, mientras un gato duerme al fondo de la escena.
Un gato duerme tras haber arañado el sofá (Canva)

Cerca de cinco millones de hogares españoles conviven con un gato cada día, según cifras de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (Anfaac). Quienes optan por estos felinos eligen una mascota con un carácter más independiente y que requiere menos atenciones, pero sin perder el cariño de un animal de compañía.

Eso no quiere decir que cuidar de un gato sea fácil. Son animales caprichosos, necesitan su propio espacio, son escurridizos, les gusta esconderse y, en ocasiones, entender su comportamiento puede ser todo un reto. Los veterinarios Alejandro Elson y Ana Anglada reconocen en Mi gato. Manual para humanos domésticos que, a veces, convivir con un gato es como compartir piso con “un pequeño genio excéntrico”: “Te sorprende, te confunde y justo cuando crees que lo entiendes, cambia las reglas del juego”, expresan en el manual publicado por Purina.

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En algunos casos, sus actos pueden parecer trastadas propias de un niño pequeño, que buscan retar a su dueño y volverlo completamente loco. Ocurre, por ejemplo, cuando comienzan a arañar los muebles: sofás, sillones, cortinas o sillas de tela se convierten en su rascador oficial, hasta que terminan por destrozarlas por completo. Pero los veterinarios aseguran que el animal no actúa ni con maldad ni rebeldía, sino que “cada acción tiene un propósito” y una razón de ser.

Por qué los gatos arañan el sofá

Primer plano de un gato atigrado de color marrón y negro rascando vigorosamente un sofá de tela beige, con garras extendidas y tela deshilachada visible.
Un gato atigrado araña la tela de un sofá beige. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para los gatos, arañar es un comportamiento natural y esencial para su bienestar. Les permite afilar sus uñas y mantenerlas sanas, a la par que les ayuda a estirarse y a liberar estrés. Para ello, necesitan superficies verticales y rugosas y buscarán la que más les atraiga de su hogar. El sofá, las alfombras o incluso las cortinas aparecen entonces como el sitio idóneo para ellos.

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“No lo hace por travesura, lo hace por necesidad”, apuntan Elson y Anglada. Al usar el sofá como rascador, consiguen mantener sus uñas sanas y afiladas, estirarse, fortalecer su musculatura y, sobre todo, marcar su territorio en casa. “Cada arañazo deja su firma invisible: una marca de olor que dice ‘aquí estoy yo, este es mi lugar’”, explican los veterinarios.

Cómo evitar que los gatos arañen el sofá

Un gato se estira para arañar su rascador.
Los rascadores son la opción recomendada para evitar que los gatos destrocen los muebles. (Canva)

Los dos especialistas indican que “prohibirle rascar es tan inútil como decirle a un pájaro que no vuele”, pues se trata de una actividad innata en ellos. Sin embargo, permitir que destrocen cualquier mueble o superficie tapizada tampoco se presenta como la solución ideal.

Los veterinarios aconsejan redirigir al gato hacia otros artículos que sí puedan rascar, como los rascadores. No obstante, cualquier persona que conviva con felinos sabe que no es fácil que su mascota cambie el sofá por un rascador. Para ayudar a esta transición, Elson y Anglada dan algunas recomendaciones:

  1. Coloca rascadores estables y de buena altura. La mejor manera de evitar que rasque los muebles es proporcionarle un montón de oportunidades de arañar dentro del hogar. Lo mejor es optar por postes rascadores de alga calidad, resistentes y lo suficientemente altos para que el animal pueda estirarse completamente y ejercitar sus músculos.
  2. Ubica el rascador cerca de las zonas que ya rasca. El rascador no puede quedarse en un rincón escondido. Tu gato ya ha encontrado el lugar que mejor le parece para realizar esta actividad. “Rascar también es una forma de comunicación: quiere hacerlo donde pueda verlo todo”, apuntan los dos veterinarios en su manual.
  3. Cubre el sofá. Mientras se acostumbra a usar su nuevo rascador, es mejor no darle más opciones que le distraigan. Así, si el sofá es su lugar favorito, es aconsejable cubrir la zona con una manta o un plástico protector.
  4. Premia el uso del rascador. A su vez, hay que enseñar que el uso del rascador es el adecuado. “Cuando empiece a usarlo, prémialo con una caricia, una palabra suave o una golosina”, recomiendan Elson y Anglada.

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