La ELA y la demencia podrían tener un origen oculto en las bacterias del estómago, apunta un estudio

El azúcar bacteriano puede aumentar el riesgo de trastornos neurodegenerativos

Guardar
Google icon
Un paciente de ELA haciendo ejercicios de rehabilitación (Freepik)
Un paciente de ELA haciendo ejercicios de rehabilitación (Freepik)

El deterioro cognitivo podría no empezar en el cerebro, sino en nuestro estómago. Un equipo de científicos de Case Western Reserve University ha identificado un tipo específico de azúcar bacteriano que se produce en el intestino y que podría ser un posible desencadenante oculto de dos enfermedades neurodegenerativas graves: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la demencia frontotemporal (DFT).

Ambas patologías se caracterizan por la muerte de neuronas y, aunque comparten mecanismos, afectan de forma diferente: la ELA perjudica el movimiento muscular y la DFT modifica la conducta, el lenguaje y, en algunos casos, el control motor, según explican los investigadores en el estudio publicado en la revista Cell Reports.

PUBLICIDAD

Los científicos analizaron las heces de 22 personas con ELA y encontraron altos niveles de formas inflamatorias de glucógeno de origen bacteriano en 15 pacientes, lo que contrasta con su presencia en solo cuatro de los 12 participantes sanos y en un único caso de DFT. Estas cifras sugieren que, entre quienes presentan la variante C9ORF72 del gen asociado convencionalmente al desarrollo de estas enfermedades, el glucógeno bacteriano podría aumentar el riesgo de aparición de los trastornos.

El estudio, liderado por el investigador Aaron Burberry, se ha centrado en determinar la interacción entre genética y factores ambientales. El grupo ha empleado un modelo murino al que eliminaron el gen C9ORF72 para emular la predisposición humana y luego expuso a los ratones a diversas mezclas de bacterias intestinales. Su propósito era analizar la respuesta de los sistemas inmunitarios ante dichas exposiciones.

PUBLICIDAD

Los resultados han señalado a la bacteria Parabacteroides merdae como responsable de la producción de la forma patógena del glucógeno. La introducción de esta bacteria en ejemplares libres de flora intestinal impulsó una marcada inflamación y una alteración de la barrera hematoencefálica. Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que el sistema inmunitario, al detectar estos azúcares bacterianos específicos, responde de manera excesiva, perjudicando el tejido cerebral.

Azúcares bacterianos que inflaman el cerebro

El equipo de Case Western Reserve University ha señalado que una proporción significativa de los individuos portadores de la variante genética estudiada no desarrolla la enfermedad, lo que indica que el desencadenante podría requerir la existencia de otros factores, como la presencia de glucógeno bacteriano inflamatorio en el intestino. Según el estudio, la proteína codificada por C9ORF72 parece actuar como un freno sobre la producción de estos azúcares, de modo que su ausencia o alteración facilita la acción patológica de los compuestos bacterianos.

“Hemos comprobado que las bacterias intestinales nocivas producen formas inflamatorias de glucógeno, y que estos azúcares bacterianos desencadenan respuestas inmunitarias que dañan el cerebro”, explica Burberry en declaraciones recogidas por ScienceAlert.

Imágenes del Centro Especializado de Atención Diurna para la ELA del Hospital Isabel Cendal (Comunidad de Madrid/X)

El hallazgo más alentador hasta el momento es que, al suministrar a los ratones afectados una enzima denominada alfa-amilasa, que degrada el glucógeno, lograron reducir los niveles de inflamación y prolongar la esperanza de vida de los animales. No obstante, esta intervención no mejoró las capacidades motoras de los ejemplares tratados.

El siguiente objetivo es extender el análisis a estudios más amplios en seres humanos, incluyendo la observación de comunidades bacterianas en personas tanto antes como después del inicio de la ELA y la DFT, así como identificar distintos tipos de bacterias productoras de glucógeno.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD