Desenmascaran a un hombre que atemorizó a todos sus vecinos con cartas pornográficas y detalles personales durante 20 años: “Vendré a castrarte”

Apodado el “cuervo de Morvan”, fue descubierto gracias a que un vecino reconoció su caligrafía

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Un buzón de una casa en el campo
Un buzón de una casa rural. (Freepik)

Han sido 20 años y varios pueblos los que vivían bajo la incertidumbre constante de recibir una carta. Las mismas, anónimas y con insultos, contenían montajes pornográficos y amenazas de contenido sexual, a veces con recortes de ellos pegados y detalles de la vida personal de cada una.

El autor, apodado el “cuervo de Morvan”, repartía las cartas por el departamento francés de Nièvre, en el centro de Francia. El autor fue identificado en febrero de 2024 y se trataría de un agricultor de 67 años residente de Chiddes (uno de los pueblos atemorizados).

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Según la investigación, el envío era regular y sostenido en el tiempo. En concreto, eran dos o tres cartas al mes durante 20 años. Aproximadamente 720 cartas. Las misivas estaban dirigidas en su gran mayoría a mujeres, aunque algunos hombres también recibieron.

El contenido variaba entre insultos, referencias sexuales explícitas y collages elaborados con recortes de revistas pornográficas o catálogos profesionales. En algunos casos, las víctimas aparecían en los recortes manipulados en fotomontajes.

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Una de ellas, Valérie Bernadat, ha recordado el impacto de su primera carta, recibida en octubre de 2021: “Contenía imágenes pornográficas con textos realmente obscenos. ‘Vendré a castrarte, a castrarte…’. Son comentarios muy violentos”, ha confesado en el medio Le Journal du Centre.

El miedo entraba por el buzón

El efecto psicológico fue inmediato. “Hay que entender que el interior de la casa es sagrado. Y estas cartas entraron en mi casa”, ha subrayado la mujer.

Y así, la rutina diaria quedó alterada por el miedo y la incertidumbre. “Cada vez que bajaba al buzón pensaba: ‘¿Qué me voy a encontrar?’ Cuando abría una carta, pensaba: ‘Quizás sea el cuervo otra vez’“, ha señalado.

Un buzón lleno de cartas en un entorno rural.
Buzón lleno de cartas. (Freepik)

Sospechas entre vecinos

El impacto se extendió más allá de las víctimas. Gilles Martin, agricultor y también destinatario de cartas, ha recordado que recortaba “imágenes de revistas pornográficas y hacía collages en los que yo aparecía“. “También enviaba cartas a mis mejores amigos diciendo que tenía aventuras con sus esposas”, ha dicho a La Déspêche.

Eso llevó a que se dudara entre todos los vecinos. “Empiezas a dudar de quién es el autor. Sospechas de los vecinos”, ha resumido Martin. Catherin, otra residente de Chiddes, ha confesado: “La carta contenía detalles de mi vida personal que muy poca gente conocía. Mencionaba a mis hijas. Uno se pregunta hasta dónde puede llegar”, en Le Parisien.

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Denuncias sin respuestas

Pese a las denuncias presentadas desde los primeros envíos, la investigación permaneció estancada durante un largo tiempo. “Me encontré frente a un policía que se lo tomó a broma. Lo oí reírse al ver las cartas con fotos obscenas. Al salir, me sentí humillada”, ha afirmado Bernadat.

El caso se descubrió finalmente gracias a un vecino que detectó la caligrafía de una de las cartas, que coincidía con un documento del sospechoso. Tras su detención, el agricultor ha confesado los hechos y fue ingresado en un hospital psiquiátrico.

Su juicio ha sido aplazado a junio. No obstante, el tribunal solo ha admitido seis cartas como prueba, aunque las víctimas aseguran haber recibido cientas a lo largo de dos décadas. Además, el procedimiento de declaración de culpabilidad pactada impide el cara a cara entre acusado y víctimas, que solo podrán estar representadas por sus abogados.

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