La crisis de suministro del combustible aéreo no genera problemas de abastecimiento en España, pero puede encarecer los vuelos

El aumento de costes ya impulsa recargos y ajustes de rutas en Europa, mientras las aerolíneas españolas afrontan la situación con estabilidad gracias a su menor dependencia y capacidad de refino

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Aviones de Iberia e Iberia Express en la pista del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, en Madrid. (REUTERS/Isabel Infantes)
Aviones de Iberia e Iberia Express en la pista del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, en Madrid. (REUTERS/Isabel Infantes)

El repunte del precio del combustible de aviación lleva semanas generando incertidumbre en el sector aéreo europeo por su posible impacto tanto en empresas como en viajeros. Mientras las aerolíneas españolas aseguran tener garantizado el suministro de queroseno por la alta capacidad de refino en el país, compañías como Lufthansa y KLM han optado por cancelar miles de vuelos de corta distancia y reducir operaciones para contener costes crecientes.

El impacto inmediato para los viajeros es la certeza casi completa de que el aumento del carburante se trasladará a algunos trayectos, aunque con diferencias según la política de cada compañía. En el caso de España, la situación se mantiene estable gracias a la producción local y a la limitada dependencia de crudo procedente de Oriente Medio, según coinciden fuentes industriales y del Gobierno citadas por EFE.

De acuerdo con expertos del sector y representantes de compañías aéreas, el efecto sobre el precio final de los billetes es inevitable. El incremento en el coste del queroseno ya se ha traducido en los primeros ajustes: la española Volotea decidió recortar un 1% su capacidad y aplicar un recargo de hasta 14 euros por billete con el objetivo de compensar parcialmente los gastos adicionales de combustible.

Por el momento, la demanda de vuelos en España se mantiene fuerte ante la incertidumbre geopolítica y no se observan caídas notables en las reservas. Sin embargo, las aerolíneas advierten de que un conflicto prolongado en Oriente Medio o un aumento de la inflación podría afectar el poder adquisitivo de los consumidores y, en consecuencia, reducir la actividad aérea a medio plazo.

La mayoría del combustible ya está cubierto

Las aerolíneas suelen protegerse de la volatilidad del combustible mediante contratos a futuro, que cubren entre el 60% y el 80% de sus necesidades durante varios trimestres. Estas compras anticipadas se cerraron antes de la crisis a valores inferiores a 70 dólares por barril. El resto del suministro debe adquirirse en el mercado de contado, donde los precios se han duplicado recientemente, pasando de 700 dólares a más de 1.500 dólares por tonelada métrica.

España cuenta con ocho refinerías operadas por Repsol, Moeve y BP, lo que sitúa al país como el tercero de la Unión Europea en capacidad de procesamiento, solo detrás de Alemania e Italia. Además, casi el 80% de las importaciones de crudo y destilados medios proceden de América y África, minimizando la exposición directa a la crisis en Oriente Medio.

Las aerolíneas reaccionan a la falta de suministro

Lufthansa anunció la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre, en su mayoría de Cityline, para ahorrar unas 40.000 toneladas de combustible. KLM también suspendió 160 vuelos en mayo, cifra que representa menos del 1% de su capacidad europea, debido a la falta de rentabilidad por el alto coste del carburante.

Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (Adobe Stock).
Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (Adobe Stock).

El grupo IAG, matriz de Iberia, British Airways y Vueling, entre otras, estimaba antes del conflicto un gasto de 7.400 millones de euros en combustible para este año. Esta cifra podría verse superada si la escalada de precios persiste, según advirtió la empresa en su último informe anual. En esta línea, desde IAG reconocen que “si no se puede repercutir a los consumidores el aumento del coste del combustible, los beneficios del grupo se verán afectados”.

Tanto la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) como ACI Europa, la organización de aeropuertos, han alertado de riesgos de falta de combustible en Europa y apoyaron la propuesta de la Comisión Europea para facilitar el intercambio de queroseno entre Estados. Willie Walsh, director general de IATA, anticipó posibles cancelaciones de vuelos en Europa por escasez de carburante, fenómeno que ya se observa en algunas regiones de Asia.

La falta de combustible en otros aeropuertos puede afectar a España

Aunque la seguridad de suministro en España es mayor, el país podría verse afectado por los problemas de abastecimiento en otros mercados emisores, como el Reino Unido, principal origen de turistas hacia destinos españoles. El ministro de Industria, Jordi Hereu, ejemplificó el reto: “Podemos llenar los aviones en Málaga, Barcelona o Madrid pero también vivimos de que en Heathrow o en Hannover puedan llenar sus aviones”.

A pesar del clima de incertidumbre, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) prevé un crecimiento de los asientos programados para el verano del 5,7%, hasta casi 260 millones. Además, España podría captar más turistas que el Mediterráneo oriental, ya que algunos destinos rivales son percibidos como menos seguros por la situación geopolítica.