El mejor momento del día para beber un vaso de agua tibia, según nutricionistas

La temperatura del agua puede influir en la digestión, el metabolismo y el descanso

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Mujer con suéter azul sostiene un vaso de agua caliente mientras lo bebe en una sala iluminada por la luz natural, con plantas y estanterías de libros al fondo.
La temperatura del agua puede influir en la digestión, el metabolismo y el descanso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Beber agua tibia se ha convertido en una costumbre cada vez más popular debido a las redes sociales. Muchas personas lo incorporan a su rutina diaria, especialmente por la mañana en ayunas o antes de dormir. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no se trata de una práctica con efectos extraordinarios, sino de un pequeño apoyo para el organismo dentro de un estilo de vida equilibrado.

“No es una poción milagrosa, sino un apoyo eficaz para nuestro equilibrio interno”, señala el inmunólogo y profesor de nutrición Mauro Minelli, en declaraciones al medio Adnkronos Salute, y añade que el interés por esta práctica tiene raíces tanto en tradiciones como la medicina china o el Ayurveda, como en observaciones fisiológicas que la ciencia actual ha comenzado a considerar.

Tomar agua tibia por la mañana

Uno de los momentos más recomendados para beber agua tibia es al despertar. Tras varias horas de ayuno durante la noche, el cuerpo necesita rehidratación. En este contexto, el agua a temperatura templada puede resultar más agradable para el sistema digestivo que el agua fría.

“Tras horas de ayuno nocturno, el cuerpo necesita una hidratación inmediata y suave. El agua tibia es menos ‘traumática’ para la mucosa gástrica”, explica Minelli. Además, el especialista apunta que este hábito puede favorecer una activación ligera del metabolismo debido a la regulación de la temperatura corporal.

Uno de los momentos más recomendados para beber agua tibia es al despertar. (iStock)
Uno de los momentos más recomendados para beber agua tibia es al despertar. (iStock)

Otro de los beneficios asociados es su posible efecto sobre el tránsito intestinal. “El calor desempeña un papel crucial en la motilidad intestinal”, señala el experto. “Al estimular el peristaltismo, el agua tibia facilita la descomposición de los restos de alimentos y ayuda a combatir el estreñimiento”. Por ello, muchas personas lo utilizan como un pequeño apoyo para mejorar la regularidad digestiva.

Por la noche ayuda a la digestión

El consumo de agua tibia también se recomienda después de la cena o antes de acostarse. En este caso, el objetivo principal no es activar el organismo, sino favorecer la relajación y la digestión.

“El agua caliente se convierte en una herramienta para el bienestar y la recuperación”, afirma Minelli. Su efecto vasodilatador contribuiría a relajar la musculatura y a enviar señales de calma al sistema nervioso, lo que puede ayudar a reducir el estrés acumulado durante el día y dormir mejor.

Además, se menciona un posible beneficio digestivo nocturno. Según el especialista, “actúa mecánicamente sobre las grasas ingeridas, manteniéndolas más fluidas y facilitando la acción de las enzimas digestivas”. Esto podría hacer que la digestión sea más ligera antes del descanso.

Mujer tomando agua al despertarse freepik
El agua caliente se convierte en una herramienta para el bienestar. (Freepik)

No es una poción milagrosa

Pese a sus posibles beneficios, los expertos insisten en evitar interpretaciones exageradas. “El agua caliente no es un agente adelgazante directo”, advierte Minelli. Aunque puede aumentar ligeramente la sensación de saciedad o favorecer la digestión, no sustituye una alimentación equilibrada ni el ejercicio físico.

Tampoco tiene efectos depurativos milagrosos. “No ‘purifica’ el hígado”, recuerda el especialista, ya que este órgano realiza sus funciones de forma natural sin necesidad de estímulos externos. Asimismo, se recomienda moderación en la temperatura: el agua debe ser tibia, no hirviendo. “Superar los 65 °C expone el tejido esofágico a riesgos innecesarios y potencialmente dañinos”, advierte.

El mejor momento para beber agua tibia depende del objetivo personal: por la mañana puede ayudar a activar suavemente el organismo y por la noche puede contribuir a la relajación. Un gesto sencillo, sin promesas milagrosas, pero que puede formar parte de una rutina diaria saludable si se aplica con sentido común.