Una mujer de 56 años pide la eutanasia tras perder a su hijo: “Ya no siento ninguna alegría por vivir”

Wendy Duffy viajará a Suiza para poner fin a su vida, tras la muerte de su hijo y un intento de suicidio fallido

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Una mujer de 56 años pide la eutanasia tras perder a su hijo. (Freepik)
Una mujer de 56 años pide la eutanasia tras perder a su hijo. (Freepik)

Una mujer británica ha decidido poner fin a su vida en una clínica de suicidio asistido en Suiza tras años marcada por el dolor por la muerte de su único hijo, un suceso del que asegura no haberse recuperado. Se trata de Wendy Duffy, de 56 años, exasistente social y originaria de West Midlands, quien ya había intentado quitarse la vida previamente en un episodio que la dejó conectada a un respirador artificial y al borde de un estado vegetativo.

Ahora viajará a Basilea (Suiza) después de que la organización Pegasos aprobara su solicitud tras varias evaluaciones psiquiátricas, a cambio de unas 10.000 libras (unos 11.600 euros). “Esta es la única manera de que mi espíritu pueda ser libre”, declaró al Daily Mail.

Antes de emprender el viaje, Duffy ha dejado cartas de despedida para sus familiares y ha elegido tanto la ropa con la que quiere morir como la música que sonará en sus últimos momentos. “Ya no siento ninguna alegría, no tengo ningún deseo de seguir viviendo”, afirmó, defendiendo que esta es “una forma más tranquila y ordenada de proceder” tras su intento anterior.

“Podría tirarme de un puente de la autopista o de un rascacielos, pero cualquiera que me encontrara tendría que lidiar con eso el resto de su vida”, explicó. Sus cuatro hermanas y dos hermanos conocen su decisión: “Los llamaré cuando llegue a Suiza. Será una llamada difícil en la que me despediré y les daré las gracias, pero lo entenderán”.

“Mi vida, mi decisión. Ojalá esto estuviera disponible en el Reino Unido”, añadió. “No cambiaré de opinión. Alegraos por mí. Sé que moriré con una sonrisa en los labios”. Incluso ha pedido morir con la ventana abierta: “La clínica es muy bonita, desde la habitación hay una vista preciosa del jardín”.

Un paciente recibiendo la eutanasia (Freepik)
La mujer británica ya había intentado quitarse la vida previamente. (Freepik)

El origen de su decisión

El detonante de su decisión fue la muerte de su único hijo, Marcus Duffy, hace cuatro años. El joven, de 23 años, falleció tras atragantarse con un tomate cherry que le bloqueó la tráquea, impidiendo la llegada de oxígeno al cerebro. “Creen que debió quedarse dormido con la boca llena de comida. Ese es el único consuelo, que no hubo forcejeo”, explicó a Daily Mail.

Desde entonces, asegura no haberse recuperado emocionalmente. Nueve meses después intentó suicidarse, en un episodio que casi la deja en estado vegetativo, y le dejó conectada a un respirador artificial, lo que reforzó su determinación de buscar una alternativa que considerara más digna.

Su caso coincide con el bloqueo del proyecto de ley sobre eutanasia en el Parlamento británico. La iniciativa, que permitiría solicitar ayuda para morir a adultos con enfermedades terminales con una esperanza de vida inferior a seis meses, fue aprobada por la Cámara de los Comunes, pero sigue estancada en la Cámara de los Lores, donde acumula numerosas enmiendas y corre el riesgo de no completarse dentro de esta legislatura.

Pegasos, la clínica suiza de suicidio asistido

La Asociación Pegasos, una organización sin ánimo de lucro con sede en Basilea (Suiza), fue fundada en 2019 por Ruedi Habegger, un activista por el derecho a morir dignamente. En los últimos años, la entidad ha estado en el centro de la controversia por su implicación en varios casos de suicidio asistido de ciudadanos británicos sin diagnósticos médicos terminales.

La Asociación Pegasos fue fundada por un activista por el derecho a morir dignamente. (Freepik)
La Asociación Pegasos fue fundada por un activista por el derecho a morir dignamente. (Freepik)

En 2023, la organización ayudó a morir a Alastair Hamilton, un profesor británico de 47 años que había acudido a la clínica tras meses de molestias abdominales. Sin embargo, no contaba con un diagnóstico oficial de enfermedad. Según los testimonios recogidos por The Times, Hamilton dijo a sus padres que se iba de vacaciones a París, y la familia solo conoció lo ocurrido después de su fallecimiento.

Otro caso es el de una mujer británica identificada como Anne, de 51 años, que viajó desde Gales a la clínica Pegasos en enero para poner fin a su vida en secreto, según informó la BBC.

Mientras tanto, en España el debate sobre la eutanasia y la muerte asistida también ha estado presente en la opinión pública en los últimos meses, especialmente a raíz del caso de Noelia Castillo, quien, tras sufrir una lesión medular que la dejó parapléjica, solicitó la eutanasia, legal en el país desde 2021.