El ‘campanu’ se resiste en Asturias y ya es el más tardío de la historia: la larga espera confirma el declive del salmón en España

El primer ejemplar de la temporada, que alcanza precios de más de 10.000 euros en subasta, todavía no ha sido capturado. Ecologistas reclaman la veda total de la pesca de la especie

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Un hombre durante el comienzo de la campaña de pesca de salmón, en el río Eo, a 13 de abril de 2025, en San Tirso de Abres, Asturias (España). (Carlos Castro/Europa Press)
Un hombre durante el comienzo de la campaña de pesca de salmón, en el río Eo, a 13 de abril de 2025, en San Tirso de Abres, Asturias (España). (Carlos Castro/Europa Press)

Cada año, las cinco cuencas fluviales de Asturias —Narcea, Sella, Cares-Deva, Eo y Esva— se llenan de pescadores con una esperanza: pescar el campanu, el primer ejemplar de salmón atlántico (Salmo salar) capturado en la comunidad una vez se abre la veda.

Esta “competición” tiene un marcado carácter simbólico y gastronómico en Asturias. Además, existe un importante incentivo económico: la subasta del campanu alcanza precios altísimos, entre 10.000 y 20.000 euros. Sin embargo, debido al serio declive que la especie sufre desde hace años, la salida del campanu del río cada vez se retrasa más, por lo que distintas asociaciones ecologistas denuncian la continuidad de esta tradición.

Este 2026, la temporada del salmón se abrió en Asturias el pasado sábado 18 de abril, dos semanas más tarde de lo habitual, esperando que hubiese más ejemplares en los ríos. Seis días después —aunque tanto el lunes como el jueves fueron días de veda y no se pudo pescar—, el campanu continúa sin aparecer, pese a que hace años solía capturarse a las pocas horas del comienzo de la temporada.

Esta demora comienza a consolidarse: el primer salmón del 2025 fue el más tardío de la historia, ya que se pescó poco antes de que finalizase la cuarta jornada. Este año, por tanto, ya se ha superado el récord —este viernes es el quinto día de pesca— y todavía no hay noticias del campanu en ninguna de las cinco cuencas.

Ejemplar de salmón atlántico. (Fyn Kynd/iNaturalist - CC BY-SA)
Ejemplar de salmón atlántico. (Fyn Kynd/iNaturalist - CC BY-SA)

Cada temporada, además, las capturas se reducen. En 2025 también se alcanzó el mínimo histórico en este sentido, con 130 salmones precintados, mientras que a principios de este siglo todavía se contabilizaban cuatro cifras.

Más de 10.000 euros en subasta

Solamente los campanu de cada una de las cuencas asturianas pueden comercializarse, ya que la venta del salmón pescado en estos ríos está prohibida en la comunidad. Es por este motivo por el que los precios de estos cinco ejemplares alcanzan precios tan elevados. Los restaurantes de la región, tanto por el valor gastronómico de la pieza como por la repercusión mediática que genera, se disputan su adquisición. El récord histórico en cuanto a precio se alcanzó en 2024, cuando por el campanu se pagaron 19.300 euros.

Junto a la prohibición de comercializarse el resto de los ejemplares que no sean el campanu, existen otras restricciones durante la temporada: cada pescador solo puede capturar un ejemplar y debe contar con licencia fluvial y permiso específico para salmón, tramitados a través del Principado de Asturias. Además, el cupo total autorizado para este año es de 154 ejemplares.

Ecologistas denuncian el declive del salmón

Para las organizaciones ecologistas, que ven el declive del salmón atlántico en los ríos del norte de España con preocupación, estas medidas son insuficientes. “El salmón desaparece de nuestros ríos, mientras el Gobierno de Asturias autoriza la apertura de su pesca”, han señalado desde la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies (CEA), que cada año alerta sobre esta situación.

Un hombre durante el comienzo de la campaña de pesca de salmón, en el río Eo, a 13 de abril de 2025, en San Tirso de Abres, Asturias (España). (Carlos Castro/Europa Press)
Un hombre durante el comienzo de la campaña de pesca de salmón, en el río Eo, a 13 de abril de 2025, en San Tirso de Abres, Asturias (España). (Carlos Castro/Europa Press)

“Cualquier especie con una tendencia poblacional tan negativa ya habría sido declarada en peligro de extinción hace tiempo y, sin embargo, aquí lo festejamos realizando la cada vez más anacrónica subasta del campanu y una feria del salmón que podríamos denominar perfectamente ‘la fiesta de la extinción’”.

Desde CEA señalan que ya la anterior fue “una desastrosa temporada de pesca”: “Parece que aún no se enteró [el Principado] que el pasado año, en todos los ríos menos el Narcea, no salieron salmones apenas”, explican. “Sigue queriendo acabar con ellos, aunque sean los últimos”.

El colapso del salmón en España

La tardanza en la captura del campanu supone una confirmación de lo que expertos y asociaciones ecologistas alertan desde hace un tiempo: cada vez hay menos salmones en Asturias y, en general, en España, pese a que la especie gozó históricamente de una gran abundancia. Ya desde el siglo XX se ha observado una grave reducción de su presencia, hasta el punto de haber desaparecido en algunos de los ríos que pobló en el pasado.

El salmón atlántico está catalogado a escala internacional como “casi amenazado” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La situación en España es aún más grave, tal y como señalan desde la asociación por la conservación de la biodiversidad Saxífraga, que ha presentado ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) una solicitud formal para que se incluya la especie en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) en la categoría “en peligro de extinción”.

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“Los datos muestran que el salmón atlántico en España se encuentra en una situación crítica. La tendencia es clara y acelerada”, señalan, refiriéndose tanto a un colapso poblacional como a una reducción en su área de distribución.

Esta situación “devastadora” se debe a una suma de presiones que sufre el salmón atlántico: la fragmentación fluvial por presas e infraestructuras hidroeléctricas, que actúan como barreras para el acceso a zonas de reproducción; la contaminación agrícola industrial y urbana; los efectos genéticos y sanitarios derivados de la acuicultura por escape de ejemplares; la sobrepesca histórica; las repoblaciones sin control científico; las especies invasoras como el salmón pacífico (Oncorhynchus gorbuscha), que compite y depreda al atlántico y altera su hábitat, y el cambio climático, que provoca un aumento significativo de las temperaturas.

Así, los cupos y las temporadas limitadas no estarían siendo suficientes para proteger la especie, por lo que las asociaciones exigen la veda total de la pesca y la implementación de medidas eficaces para reducir los efectos de las causas que están causando su declive. Mientras tanto, el campanu continúa sin tocar tierra y miles de pescadores se afanan en encontrarlo.