El núcleo familiar de Morante de la Puebla en su momento más crítico: su mujer y sus tres hijos, uno de ellos futbolista

El diestro se encuentra atravesando un momento delicado tras sufrir una complicada cogida en La Maestranza de Sevilla por la que tuvo que ser operado de urgencia

Guardar
El torero Morante de la Puebla en la sexta del abono taurino. A 16 de abril de 2026 en Sevilla (Andalucía, España) (Eduardo Briones / Europa Press)
El torero Morante de la Puebla en la sexta del abono taurino. A 16 de abril de 2026 en Sevilla (Andalucía, España) (Eduardo Briones / Europa Press)

Sevilla despertaba este lunes, 20 de abril, con el aroma inconfundible de su semana grande. El Real de la Feria se preparaba para el tradicional ‘Pescaito’, pero antes de que las luces del Real se encendieran, todas las miradas de la jet set y de la afición taurina estaban puestas en la Real Maestranza de Caballería. El cartel era inmejorable: el arte de Morante de la Puebla volvía a casa tras años alejado del ruedo. Sin embargo, lo que prometía ser una tarde de gloria y capotazos para la historia se tornó en tragedia en apenas una hora de espectáculo.

El cuarto astado de la tarde, un ejemplar de imponente presencia, truncó los planes del genio de la Puebla del Río. En un lance que dejó gélida a la plaza, el animal arrolló al diestro, dejándolo tendido boca abajo sobre el albero en una imagen estremecedora. Los gestos de dolor del matador fueron evidentes desde el primer segundo, confirmando que no se trataba de un simple revolcón. Tras ser trasladado de urgencia a la enfermería de la plaza, el cirujano Octavio Mulet Zayas ofrecía un primer parte médico que caía como un jarro de agua fría: Morante se encuentra en estado “muy grave” y ha sido totalmente imposible para él “continuar la lidia”.

Morante de la Puebla en la décima corrida de la Feria de Sevilla. A 20 de abril del 2026 en Sevilla (Andalucía, España) (Joaquín Corchero / Europa Press)
Morante de la Puebla en la décima corrida de la Feria de Sevilla. A 20 de abril del 2026 en Sevilla (Andalucía, España) (Joaquín Corchero / Europa Press)

El torero ha sido hospitalizado de inmediato y, por el momento, el hermetismo rodea los detalles específicos de su evolución. Esta cogida llega en un momento especialmente sensible, ya que se trataba de una de sus primeras apariciones tras haber anunciado su regreso a los ruedos, poco después de comunicar una retirada que mantuvo en vilo al mundo taurino a finales del año pasado.

El núcleo familiar de Morante de la Puebla en su momento más duro

En estas horas críticas, la habitación del hospital se ha convertido en el búnker donde la familia de Morante vela por su recuperación. Ellos son, en palabras de su entorno, el pilar fundamental que sostiene al genio fuera de las luces del ruedo. Desde hace casi tres lustros, su vida tiene un nombre propio: Elisabeth Garrido.

La pareja se dio el ‘sí, quiero’ en noviembre de 2010, en una íntima ceremonia civil celebrada en la Hacienda de Los Ángeles, en Alcalá de Guadaíra. Aquella boda, ante 150 invitados, selló una unión que ha dado como fruto a sus dos hijas menores, Lola y María. A sus 13 y 16 años respectivamente, las jóvenes son el orgullo del torero y han heredado la serena belleza de su madre, manteniéndose siempre en un discreto segundo plano pero siendo el motor principal del diestro en sus momentos de duda.

Morante de la Puebla en la décima corrida de la Feria de Sevilla, antes de ser corneado por el cuarto astado de la tarde (JOAQUÍN CORCHERO / EUROPA PRESS)
Morante de la Puebla en la décima corrida de la Feria de Sevilla, antes de ser corneado por el cuarto astado de la tarde (JOAQUÍN CORCHERO / EUROPA PRESS)

Sin embargo, la historia personal de Morante de la Puebla tiene otros capítulos previos que hoy cobran especial relevancia. Antes de su matrimonio con Elisabeth, el torero estuvo casado con Cynthia Antúnez. Aquel primer enlace tuvo lugar en octubre de 2005 en su localidad natal, Puebla del Río, en una boda que congregó a la élite del toreo, con nombres como Enrique Ponce, Finito de Córdoba o José María Manzanares. En aquel entonces, un joven Morante de 27 años declaraba ilusionado: “Estoy muy contento con el paso que voy a dar en mi vida. Tenemos 27 años los dos y ya era hora de darlo”.

Morante Jr., el hijo futbolista de Morante

Aunque aquel matrimonio se disolvió tres años después, de esa unión nació el primogénito del matador, Morante Jr. El joven, que ha decidido cambiar el capote por el balón, es actualmente una de las promesas del fútbol español, militando en el Real Betis Balompié y siendo internacional con la selección española sub-18.

La conexión entre padre e hijo es inquebrantable. Esta misma tarde, Morante Jr. se encontraba en el callejón de La Maestranza disfrutando de la maestría de su progenitor, como él mismo había compartido orgulloso en sus redes sociales minutos antes de la tragedia. Fue testigo directo del dolor y de la cogida, acompañando a su padre en el amargo traslado a la enfermería.

El joven futbolista siempre ha sido el mayor fan del ‘guerrero de la Puebla. Cuando a finales del año pasado el diestro amagó con dejar el traje de luces, su hijo le dedicó una carta pública que hoy resuena con más fuerza que nunca: “Bueno llegó el día, hasta aquí ha llegado tu carrera profesional pero sé lo mucho que te ha costado llegar hasta donde has llegado y te admiro en cada paso que das y aquí estaré siempre para acompañarte porque eres lo más grande que me ha pasado en la vida. ¡Te quiero mucho guerrero de la vida!”.