Despiden a una cajera al cobrar por error dos barritas energéticas de 2 euros: “A mi edad, ¿dónde voy a trabajar ahora?”

La mujer, de 55 años, llevaba más de 25 años trabajando en el mismo supermercado italiano

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Una cajera de supermercado (Adobe Stock).
Despiden a una cajera por cobrar por error dos barritas energéticas. (Adobe Stock)

Una cajera de 55 años llevaba más de 25 años trabajando en un supermercado italiano de Módena. Sin embargo, fue despedida tras un incidente relacionado con dos barritas energéticas por valor total de 2,50 euros. El despido se produjo después de que estos productos, comprados por la propia trabajadora para consumir durante su descanso, acabaran siendo cobrados por error a las cuentas de dos clientes distintos.

La empresa, por su parte, ha considerado que el episodio supuso una “ruptura irreparable del vínculo de confianza”, justificando así el despido disciplinario con causa, una decisión que ha generado una fuerte polémica en el ámbito laboral y sindical.

Según el relato de la trabajadora, los hechos se produjeron los días 7 y 8 de marzo. La empleada compró cuatro barritas energéticas, dos cada día, que pagó correctamente (1,25 euros cada una). Sin embargo, al dejarlas temporalmente junto al lector de la caja registradora para consumirlas durante su pausa, el sistema las habría registrado por error en los tickets de dos clientes diferentes.

“El problema es que las dejé cerca del lector de la caja y se cargaron por error a las cuentas de dos clientes distintos”, explicó la trabajadora en declaraciones a Corriere di Bologna, recogidas tras su despido.

La cajera asegura que no fue consciente del error en un primer momento y que fueron los propios clientes quienes detectaron el cargo indebido en sus recibos. Cuando fue advertida, trató de aclarar la situación, aunque reconoce que en ese momento no logró comprender de inmediato el origen del fallo.

La cajera asegura que no fue consciente del error. (Shutterstock)
La cajera asegura que no fue consciente del error. (Shutterstock)

“Les expliqué muy amablemente, pero no pude averiguar cuál era el error”, afirma. Según su testimonio, en el ticket aparecía la abreviatura “bar”, que ella no identificó como referencia a “barrette” (barritas energéticas). Posteriormente, los clientes solicitaron la devolución del importe.

Sin embargo, la situación se complicó cuando sus superiores comenzaron a pedir explicaciones adicionales. La trabajadora sostiene que en su carta de despido se le atribuye una actitud incorrecta hacia clientes y compañeros, algo que niega rotundamente: “Me acusan de haberme negado a responder y de haber tratado mal a los clientes. Eso es absolutamente falso”.

No obstante, la empleada admite que se comió las barritas durante su jornada laboral, algo por lo que asegura haberse disculpado.

En el paro con 55 años

El despido ha tenido un fuerte impacto emocional en la trabajadora, que lleva toda su vida laboral en la misma empresa. “Me parece una pesadilla. Tengo 55 años y me faltan seis o siete para la jubilación. ¿Ahora qué voy a hacer?”, declaró con angustia.

La mujer afirma haber sufrido ataques de pánico tras conocer la decisión de la empresa y asegura sentirse desorientada y profundamente injustamente tratada después de 25 años de servicio. “No había robado ni ofendido a nadie. No había hecho nada grave que justificara un despido así”, insiste.

La mujer afirma haber sufrido ataques de pánico tras conocer la decisión de la empresa . (Freepik)
La mujer afirma haber sufrido ataques de pánico tras conocer la decisión de la empresa . (Freepik)

No es el primer despido de la empresa

Tras el despido, la mujer ha contactado con el sindicato Filcams-Cgil de Módena y con un abogado laboralista para estudiar posibles acciones legales contra la empresa. El sindicato ha salido en defensa de la trabajadora y ha cuestionado la proporcionalidad de la medida disciplinaria, ya que, según relatan, el caso no sería aislado y se enmarcaría en una situación más amplia.

El sindicato afirma que “solo en el último mes, al menos tres trabajadoras han sido despedidas en tiendas de Coop Alleanza 3.0 en la zona de Módena”, todas ellas mujeres mayores de 50 años con larga trayectoria profesional.

“Nos preocupa profundamente la falta de proporcionalidad entre los hechos y las sanciones aplicadas”, señaló una representante sindical al medio Corriere di Bologna, que considera que la empresa estaría aplicando una política disciplinaria excesivamente dura. También se ha criticado que las personas afectadas suelen ser trabajadores de mayor edad, con más dificultades para reincorporarse al mercado laboral.

Mientras tanto, la trabajadora afronta un futuro incierto. A sus 55 años y con más de dos décadas de experiencia en el mismo puesto, su preocupación principal es la reinserción laboral en una etapa avanzada de su vida profesional. “A mi edad, ¿dónde voy trabajar ahora? ¿Qué puedo hacer?”, se pregunta.