Si quieres que tu tomate crezca más grande y sabroso, añade tres cucharadas de este producto

La presencia del tomate español en los supermercados europeos ha caído durante la última década, mientras que Marruecos ha incrementado en un 52% sus ventas

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Si quieres que tu tomate crezca más grande y sabroso añade tres cucharadas de este producto
Un racimo de tomate (Canva)

La producción española de tomate para consumo en fresco atraviesa una baja histórica, acentuada por la caída del 34% en las exportaciones a la Unión Europea y el aumento del 149% en las importaciones desde Marruecos. Según datos de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (FEPEX), estos cambios en el mercado han modificado la presencia del tomate español en los supermercados europeos durante la última década, mientras que Marruecos ha incrementado en un 52% sus ventas a la Unión Europea desde la entrada en vigor, en 2012, del protocolo agrícola del Acuerdo de Asociación.

Aunque la mayoría de la población depende de los tomates que se pueden hallar en el mercado, otro muchos deciden apostar por el autocultivo. No obstante, el contexto climático, en ocasiones, no permite recolectar el fruto en su mejor estado. Por ello, horticultores de Mon Jardin ma Maison han dado algunos consejos para que tu tomate crezca más grande y sabroso. En concreto, los expertos han revelado que un sencillo truco casero podría marcar la diferencia en la cosecha: añadir tres cucharadas de levadura al agua de riego.

Nunca uses levadura en polvo

El proceso es simple: tras asegurar una tierra fértil, buena exposición solar y humedad constante, utilizar levadura de panadería o de cerveza —pero nunca levadura en polvo, ya que esta no contiene microorganismos vivos— puede favorecer el desarrollo del tomate. La levadura actúa como un fertilizante natural porque activa la vida microbiana en el suelo, estimula bacterias beneficiosas y ayuda a liberar nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio. Además, aporta vitaminas del grupo B, fundamentales para el desarrollo de la planta.

Si quieres que tu tomate crezca más grande y sabroso añade tres cucharadas de este producto
Una caja de tomates recién recogidos (Canva)

El efecto directo de la levadura se aprecia en el sistema radicular, que se fortalece y permite a la planta absorber agua y minerales con mayor eficacia. También se observa un engrosamiento de los tallos y una mayor producción de flores, lo que conduce a una cosecha más numerosa y a frutos de mejor tamaño.

Cómo verter la levadura, paso a paso

Para quienes deseen probar este método, la receta consiste en disolver tres cucharaditas rasas de levadura de panadería —seca o fresca— en un litro de agua tibia, preferiblemente de lluvia o que haya reposado. Tras mezclar y dejar reposar la solución media hora, se recomienda regar la base de la planta sin mojar hojas ni frutos. Algunos horticultores optan por preparar una versión más concentrada, utilizando 10 gramos de levadura seca por litro de agua tibia, o 30 gramos con una cucharada de azúcar en 2 litros, dejando fermentar la mezcla entre dos y tres días y luego diluyendo 50 mililitros en 10 litros de agua para regar.

Este tipo de fertilización debe iniciarse unos doce días después del trasplante, cuando las plantas ya se han asentado en la tierra. La aplicación puede repetirse cada 7 a 10 días, sobre todo en periodos de calor o humedad alta, siempre comprobando que la tierra esté húmeda, pero no encharcada.

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Asimismo, la observación constante del estado de las hojas ayuda a ajustar la frecuencia del riego: si se detecta sequedad o enrollamiento, conviene espaciar los aportes y utilizar solo agua durante unas semanas. Sin embargo, los expertos advierten: la levadura no es adecuada para suculentas ni para bulbos, que requieren suelos más secos y pobres en nutrientes. Al finalizar la temporada de riego con levadura, se aconseja dejar que los frutos terminen su maduración reduciendo la frecuencia del riego, manteniendo la humedad con la ayuda de mantillo.