Esta es la parte de la inteligencia que casi nadie entrena, según un psiquiatra

Una habilidad clave para reconfigurar tus pensamientos y evitar enfados o malentendidos

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Persona con muchas tareas
Persona haciendo tareas. (Freepik)

La inteligencia es una de las habilidades más interesantes del ser humano. A pesar de que una gran parte depende de la genética, se puede potenciar y agudizar si se hacen determinados ejercicios. Además, la inteligencia no solo comprende un ámbito, sino que se conforma por diferentes áreas.

Esto es algo que conoce a la perfección Javier Quintero, un doctor que publica contenido en redes sociales y es el jefe de psiquiatría en el Hospital Infanta Leonor. En uno de los últimos vídeos que ha subido en su cuenta de TikTok (@drjquintero), profundiza sobre una parte de la inteligencia que muy pocas personas entrenan.

Se trata de la metacognición, es decir, la capacidad de pensar sobre los propios pensamientos. “Es darte cuenta de lo que piensas, cuestionarte tus acciones, analizar tus impulsos emocionales, incluso ser capaz de modificar tus creencias en lugar de defenderlas automáticamente”, afirma el doctor.

Según explican los expertos de la web psicologiaymente.com, esta habilidad aparece durante los primeros años. De hecho, se ha demostrado que hay niños de entre 3 y 5 años que son capaces de razonar respuestas que se acercan a la metacognición. Sin embargo, no se desarrolla hasta la adolescencia.

Cómo entrenar la metacognición

El entrenamiento de la metacognición ha sido objeto de numerosos estudios científicos y propuestas educativas. La mayoría de los programas se centran en fortalecer la capacidad de las personas para planificar, supervisar y evaluar sus propios procesos de pensamiento.

Uno de los enfoques más utilizados es el denominado Goal-Plan-Do-Check, que consiste en definir una meta, planificar cómo alcanzarla, ejecutar el plan y revisar los resultados. Diversos estudios han demostrado que este método, junto a preguntas enfocadas a la autoobservación (“¿Por qué pienso esto?”, “¿Qué evidencia tengo?”), ayuda a la toma de conciencia sobre las propias creencias y decisiones.

Otro método consiste en usar diarios. Escribir tus pensamientos, las dudas que te surgen y las alternativas ante estas situaciones ayuda a identificar patrones de pensamiento e identificar posibles errores.

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Si, por el contrario, eres una una persona que trabaja mejor en equipo, existen ejercicios en grupo. El diálogo con amigos, personas o expertos puede mejorar tu capacidad para argumentar, rebatir otras opiniones y ordenar las ideas en tu mente, algo que favorece a tu metacognición.

Beneficios de dominar la metacognición

La metacognición marca una diferencia fundamental respecto a otras formas de inteligencia. No se limita a ejecutar un plan mental, sino que permite modificarlo cuando el resultado no es el esperado.

Quienes desarrollan una mayor autoconciencia consiguen salir antes de los bucles de pensamiento que a otros los atan a la repetición. Esta habilidad actúa como una especie de interruptor: ayuda a poner pausa, analizar la situación y ajustar la respuesta.

Así, las personas con metacognición desarrollada no se estancan en lo que les sucede. Logran identificar cuándo una estrategia no funciona y se abren a probar alternativas. Esto se traduce en una mayor flexibilidad mental, menos reactividad ante los problemas y una mejor adaptación a los cambios.