Reino Unido y Francia reúnen a países “no beligerantes” para reabrir el estrecho Ormuz con la ausencia de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno vuelve a no acudir a una cita internacional sobre el paso estratégico tras ausentarse del anterior encuentro y delega en Albares la representación de España

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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, llega a una reunión con el presidente chino, Xi Jinping. (Haruna Furuhashi/Pool via REUTERS)
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, llega a una reunión con el presidente chino, Xi Jinping. (Haruna Furuhashi/Pool via REUTERS)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no estará este viernes en la videoconferencia convocada por Emmanuel Macron y Keir Starmer para abordar la crisis en el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de fricción geopolítica por su impacto directo en el suministro energético mundial.

España participará en la cita, pero lo hará a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en una reunión concebida por París y Londres para articular una respuesta coordinada entre países “no beligerantes” ante el bloqueo casi total de esta vía estratégica por parte de Irán.

La ausencia del jefe del Ejecutivo coincide con su agenda en Barcelona, donde participará entre viernes y sábado en un encuentro con líderes progresistas internacionales, en el que también está prevista una reunión bilateral con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. La coincidencia de ambos compromisos deja a Sánchez fuera de una convocatoria que las principales capitales europeas sitúan en el centro de la actual agenda internacional.

Una reunión con foco en Ormuz

La iniciativa impulsada por Macron y Starmer se produce en un momento de máxima tensión en el Golfo Pérsico. El estrecho de Ormuz, por donde transita habitualmente cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado consumido en el mundo, permanece prácticamente cerrado desde el inicio del conflicto, con consecuencias directas sobre los mercados energéticos y la estabilidad del comercio global.

Desde el Palacio del Elíseo se insiste en que la misión que se plantea tiene un carácter “estrictamente defensivo” y diferenciado de los actores beligerantes. El objetivo es sentar las bases de una eventual operación multilateral que permita restablecer la libertad de navegación en cuanto las condiciones de seguridad lo permitan, evitando una escalada directa en el conflicto.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso (Eduardo Parra - Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso (Eduardo Parra - Europa Press)

La reunión llega, además, en un contexto internacional especialmente volátil, marcado por el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de su intención de asumir el control del estrecho, y tras un primer encuentro celebrado a finales de marzo entre responsables militares de 35 países para explorar una posible coalición internacional.

En aquella cita previa, también promovida por Francia y el Reino Unido, España no estuvo presente, sin que trascendiera si se trató de una ausencia por decisión propia o por falta de invitación. Este antecedente sitúa la participación española de este viernes —aunque a nivel ministerial— en una secuencia de iniciativas internacionales en las que la implicación del Ejecutivo se ha mantenido en un segundo plano político.

La posición española

El Gobierno defiende una línea de actuación que combina la preocupación por la seguridad del tráfico marítimo con un rechazo explícito a cualquier intervención de carácter militar en la zona. Fuentes de Moncloa insisten a EFE que España no participará en operaciones vinculadas a la guerra con Irán, en coherencia con la posición que el Ejecutivo ha sostenido en distintos escenarios internacionales.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo deja abierta la puerta a respaldar una eventual misión bajo el paraguas de Naciones Unidas, siempre que se produzca un cese de las hostilidades y exista un mandato claro que ampare una operación destinada a garantizar la seguridad en el estrecho.

En esa misma línea, Albares ha reiterado en las últimas horas la necesidad de priorizar la vía diplomática. En un acto celebrado en Madrid, el ministro ha instado a Israel a acudir “de buena fe” al diálogo con Líbano y a poner fin a las hostilidades, reclamando además la inclusión de Beirut en cualquier alto el fuego que se articule en la región.

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado este miércoles una cumbre a finales de esta semana con aliados para estudiar "medidas diplomáticas y políticas" que contribuyan a reabrir el estrecho de Ormuz. (Fuente: 10 Downing Street)

El titular de Exteriores también ha condenado el aumento de la intensidad de los ataques en Ucrania, que atribuye a la falta de voluntad de Rusia para avanzar hacia una solución negociada, insistiendo en que la posición de España pasa por impulsar el diálogo y el alto el fuego como vía de resolución de los conflictos abiertos.

La videoconferencia de este viernes, cuya lista de participantes no ha sido detallada por el Elíseo, se perfila así como un nuevo intento de articular una respuesta internacional ante una crisis con implicaciones globales, en un momento en el que Europa trata de reforzar su capacidad de interlocución en un escenario cada vez más tensionado.