España descarta sumarse a cualquier intervención militar en el estrecho de Ormuz pese a la iniciativa de Francia y Reino Unido

El Gobierno subraya su rechazo a cualquier operación vinculada a la guerra de Irán, aunque respalda la libertad de navegación y seguirá de cerca la evolución de la crisis

Guardar
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa (Diego Radamés / Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa (Diego Radamés / Europa Press)

España no participará en ninguna intervención militar vinculada a la guerra de Irán, tampoco en el estrecho de Ormuz. La posición del Gobierno es nítida y llega en vísperas de la reunión internacional convocada por Emmanuel Macron y Keir Starmer para tratar de desbloquear una de las arterias clave del comercio energético mundial, actualmente sometida a fuertes tensiones.

Fuentes del Ejecutivo subrayan a EFE que la preocupación por la seguridad en la zona y por la libertad de navegación es compartida, pero no altera el criterio de fondo: España no se implicará en operaciones militares que puedan ser interpretadas como una extensión del conflicto. “La postura es clara”, insisten, al recalcar que cualquier despliegue en el actual contexto bélico entraña riesgos de escalada y de alineamiento indeseado.

La cita de este viernes, que se celebrará por videoconferencia, pretende reunir a países “no beligerantes” dispuestos a contribuir a una misión de carácter “puramente defensivo”, según fuentes del Palacio del Elíseo. El objetivo, aún condicionado por la evolución de la seguridad en la zona, pasa por restablecer el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que circula una parte sustancial del suministro energético global.

Una línea roja en plena escalada

El Gobierno español traza, sin embargo, una línea roja precisa. La defensa de la libre navegación no se traduce, en su caso, en respaldo a iniciativas militares en el escenario actual. Las fuentes consultadas por EFE insisten en que la negativa incluye de forma expresa cualquier intervención en Ormuz mientras esta esté vinculada a la guerra de Irán.

La prudencia forma parte de una posición sostenida desde el inicio de la crisis, en la que el Ejecutivo ha evitado cualquier movimiento que pudiera interpretarse como una implicación directa. En este marco, la eventual misión que promueven París y Londres se observa con cautela, pese a su formulación defensiva, al considerar que el contexto en el que se plantea condiciona su naturaleza real y sus efectos políticos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de Francia, Emmanuel Macron (Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de Francia, Emmanuel Macron (Europa Press)

España, sostienen las mismas fuentes, comparte el diagnóstico sobre la gravedad de la situación en el estrecho, pero discrepa en la respuesta inmediata. El riesgo de que una operación de estas características derive en una mayor internacionalización del conflicto pesa más que la urgencia de garantizar la navegación en el corto plazo.

El horizonte multilateral

Donde sí hay margen, apuntan desde el Ejecutivo, es en el escenario posterior al conflicto. España se declara abierta a estudiar una operación internacional que garantice la seguridad en Ormuz, siempre que esta cuente con el respaldo explícito de Naciones Unidas.

La referencia a la ONU responde a una lógica bien asentada en la política exterior española reciente, que prioriza los marcos internacionales y el consenso amplio frente a coaliciones ad hoc. En un entorno de volatilidad geopolítica, el Gobierno considera que este tipo de cobertura reduce los riesgos de interpretación y contribuye a dotar de estabilidad a las operaciones.

A la reunión acudirá el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en representación de España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no participará al encontrarse en Barcelona, donde copreside junto al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, la primera cumbre bilateral entre ambos países.

Así se encuentra el tránsito de barcos en el estercho de Ormuz

La reunión servirá para medir hasta qué punto los países convocados están dispuestos a implicarse en una operación que, aunque presentada como defensiva, se desarrolla en el epicentro de un conflicto abierto. España, por el momento, mantiene su apuesta por la contención, la vía diplomática y el encaje multilateral como ejes de su respuesta ante una crisis que sigue evolucionando sin un horizonte claro.