Tus migrañas pueden estar vinculadas a los niveles de contaminación de tu ciudad, según un estudio: los motivos que se esconden tras estos dolores de cabeza

La migraña es trastorno neurológico que provoca intensos episodios de dolor de cabeza y otros síntomas incapacitantes que afectan a 1,5 millones de españoles con dolor de cabeza al menos 15 días al mes

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Tus migrañas pueden estar vinculadas a los niveles de contaminación de tu ciudad, según un estudio
Una mujer padece un episodio de migraña (Canva)

Para millones de personas en todo el mundo, la migraña no es un simple dolor de cabeza pasajero, sino una condición neurológica profundamente incapacitante cuya aparición a menudo parece un auténtico misterio. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), es un trastorno neurológico que provoca intensos episodios de dolor de cabeza y otros síntomas incapacitantes que afectan a 1,5 millones de españoles con dolor de cabeza al menos 15 días al mes.

Esto lo posiciona como una de las principales causas de discapacidad en el mundo, pese a que más del 40% de los pacientes no tiene diagnóstico y solo un 17% utiliza el tratamiento adecuado. Un nuevo estudio ha señalado que muchas personas que las sufren suelen sospechar que los cambios repentinos de clima o la mala calidad del aire tienen algo que ver con sus peores crisis. Asimismo, la investigación del doctor Ido Pelés de la Universidad Ben-Gurion del Negev (Israel) ha revelado cómo interactúan estos factores ambientales invisibles para desencadenar el dolor.

De esta manera, el estudio publicado en la revista médica Neurology, analiza minuciosamente los historiales médicos de 7.032 pacientes adultos diagnosticados con migraña en la ciudad de Be’er Sheva durante más de dos décadas, concretamente desde el año 2000 hasta el 2023. Aprovechando el particular clima de esta región desértica —que combina frecuentes tormentas de polvo, calor extremo y contaminación urbana—, el equipo cruzó los datos de las visitas a urgencias hospitalarias por migraña con los registros diarios de las estaciones meteorológicas y de calidad del aire.

Tus migrañas pueden estar vinculadas a los niveles de contaminación de tu ciudad, según un estudio
Una mujer padece un episodio de migraña (Canva)

Cómo funciona el “modelo de capas”

El principal fenómeno que describe este estudio es lo que los autores han bautizado como un “modelo de capas”. Para entender esto visualmente, la migraña no ocurre por un único motivo, sino por la acumulación gradual de tres niveles de riesgo. La primera capa es la vulnerabilidad biológica permanente del paciente. La segunda capa está formada por los moduladores a medio plazo, es decir, el clima imperante durante toda una semana o la contaminación que hemos estado respirando en los últimos meses. Finalmente, la tercera capa son los desencadenantes agudos, el “chispazo” diario que termina por desbordar el vaso y provocar un ataque severo que envía a la persona a urgencias.

La investigación descubrió que existen contaminantes “rápidos” y contaminantes “lentos”. Por ejemplo, los picos diarios de dióxido de nitrógeno (NO2) —un gas tóxico emitido principalmente por los tubos de escape del tráfico rodado— y la exposición intensa a la radiación solar actúan como precipitantes súbitos. Estar expuesto a niveles altos de estos dos factores aumenta significativamente el riesgo de sufrir una crisis al día siguiente. A nivel interno, lo que sucede es que estos elementos irritantes inducen “estrés oxidativo” y activan un conjunto de nervios conocido como complejo trigeminovascular.

Estas funcionan como el sistema de alarma de nuestro cerebro. Al saltar la alarma, se liberan unas sustancias que inflaman los vasos sanguíneos de la cabeza en cuestión de horas. Por otro lado, existen enemigos más silenciosos y lentos, como las minúsculas partículas finas en suspensión (PM2.5) provenientes del polvo o la industria. Respirar estas partículas de forma continuada genera una inflamación progresiva en todo el cuerpo que, silenciosamente, va reduciendo la resistencia natural del cerebro. El estudio comprobó que las personas expuestas a más PM2.5 durante meses terminaban consumiendo mucha más medicación para la migraña.

Fremanezumab se inyecta una vez al mes para niños y adolescentes de entre 6 y 17 años con migraña episódica

Entonces, ¿cómo interviene el clima en este “modelo de capas”?

El descubrimiento más fascinante para nuestro día a día es cómo interactúan el clima y la contaminación, formando alianzas peligrosas. Los datos revelaron que, si nos encontramos en una típica semana de verano extremadamente calurosa y seca, el impacto nocivo de los gases de los coches (NO2) se multiplica y es mucho más agresivo. Por el contrario, si atravesamos una semana de invierno muy fría y húmeda, el efecto perjudicial de respirar partículas finas (PM2.5) se intensifica drásticamente.

Entender este complejo baile entre la temperatura, la humedad, el sol y los gases tóxicos abre una puerta gigante a la esperanza. Así, al predecir qué días tienen la “tormenta perfecta”, los pacientes podrían tomar medidas preventivas, como evitar salir al aire libre, usar filtros de aire o adelantar su medicación.

Los propios investigadores resumen este enorme avance médico con una cita muy reveladora: “Esta perspectiva estratificada replantea el manejo de la migraña, pasando de un enfoque de tratamiento reactivo a una intervención proactiva, basada en el riesgo y oportuna en el tiempo”. En un mundo donde las olas de calor y la contaminación son una realidad creciente, consultar la aplicación del tiempo en nuestro teléfono pronto podría ser la mejor herramienta para ganarle la batalla a la migraña antes de que nos empiece a doler la cabeza.