María Jesús, podóloga: “Las grietas parecen algo estético, pero tienen graves consecuencias”

Esta situación genera dolor al caminar, fisuras y grandes limitaciones

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Un profesional tratando las grietas de los pies a su paciente
Cómo tratar las grietas y sus consecuencias. (Montaje Infobae)

Las grietas en los pies suelen considerarse un problema menor, apenas algo que afecta la apariencia. Sin embargo, la podóloga María Jesús, a través de su cuenta de TikTok (@mariajesus.podologa), cuenta que detrás de esa idea se esconden complicaciones que pueden alterar la vida cotidiana. “Las grietas parecen algo estético, pero tienen graves consecuencias”, advierte la especialista.

El origen del problema suele ser una combinación de factores. La piel seca es una causa frecuente, a la que se suma la presión constante al caminar, el uso de calzado inadecuado y, a menudo, la falta de hidratación mantenida durante largo tiempo. Estas condiciones actúan de manera conjunta y generan fisuras que, lejos de ser solo superficiales, pueden profundizarse si no se tratan a tiempo.

En las primeras fases, las grietas pueden pasar desapercibidas o parecer inofensivas. Es normal que muchas personas no les den importancia hasta que el dolor aparece o las molestias dificultan el movimiento. Sin embargo, como explica María Jesús, ignorar estos signos iniciales puede derivar en complicaciones mucho más serias.

Consecuencias de dejar avanzar las grietas en los pies

Cuando la piel pierde elasticidad y se rompe, las consecuencias llegan rápidamente. “El problema es que al principio parece que es solo algo estético, pero cuando va a más, la piel pierde elasticidad y tiende a romperse”, explica la podóloga. Esta situación genera dolor al caminar, una molestia que puede volverse constante y limitar la actividad diaria.

La atención y los ejercicios dirigidos a los pies contribuyen a mejorar el equilibrio, reducir el riesgo de caídas y proteger articulaciones claves como rodillas, caderas y columna vertebral.

Además del dolor, las grietas abiertas facilitan la entrada de bacterias y hongos. El riesgo de infección aumenta, sobre todo si la persona tiene enfermedades como diabetes o problemas de circulación. Las fisuras profundas pueden incluso llegar a sangrar, haciendo imprescindible la consulta con un profesional. “Y ahí vienen consecuencias: dolor al caminar, riesgo de infección y, en casos más avanzados, grietas que incluso pueden llegar a sangrar”, alerta la especialista.

No tratar estas lesiones puede llevar a cuadros infecciosos que requieran tratamientos médicos prolongados. A menudo, el dolor obliga a cambiar la forma de caminar, lo que genera sobrecargas en otras zonas del pie o de la pierna y puede dar lugar a nuevas molestias musculares o articulares.

Cómo actuar y prevenir daños mayores

La intervención profesional es clave para resolver el problema de fondo. El procedimiento habitual comienza por ablandar la zona afectada y eliminar la piel endurecida. “En vídeos como este ves primero que ablandan la zona y luego eliminan la piel endurecida. Pero lo mejor es que te pongas en manos de un podólogo y te lo quitemos con bisturí”, recomienda María Jesús. El uso de bisturí solo debe realizarse bajo control especializado para evitar cortes o infecciones.

Sin embargo, el tratamiento no termina cuando se retira la piel dañada. Si no se modifican los hábitos que provocaron las grietas, el problema puede reaparecer en poco tiempo. Por eso, la prevención es fundamental y debe formar parte de la rutina diaria. “Si no cambias lo que lo ha provocado, es muy fácil que vuelva a aparecer”, subraya la podóloga.

Primer plano de una mano aplicando una cantidad generosa de crema blanca sobre el talón de un pie, sobre una superficie de tela blanca y gris
Los consejos para cuidar de la salud de tus pies. (Freepik)

La hidratación constante es el primer paso para evitar que la piel se reseque y se agriete. Es necesario aplicar crema hidratante a diario, no solo cuando los pies ya muestran lesiones. Escoger un calzado que no genere presión o durezas ayuda a reducir el riesgo de daño. También es fundamental revisar cómo se apoya el pie al caminar, ya que una mala distribución del peso puede favorecer la aparición de grietas.

En definitiva, la clave está en no esperar a que el problema avance. Unos pies bien cuidados no solo evitan molestias, sino que previenen complicaciones que pueden afectar la calidad de vida. La recomendación de la especialista es clara: ante la aparición de grietas, consultar cuanto antes y mantener hábitos saludables para que los pies no lleguen a ese punto.