El padre de Sara Carbonero reaparece para despedir a su exmujer, Goyi Arévalo: regresa al pueblo del que tuvo que huir tras una escandalosa condena de estafa

Carlos Carbonero ha vuelto al municipio de Toledo para apoyar a sus hijas después de su marcha en 2014, cuando también se divorció de Goyi Arévalo

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Sara Carbonero, con su novio Jota Cabrera y su padre Carlos Carbonero tras el entierro de su madre, Goyi Arévalo (Europa Press)
Sara Carbonero, con su novio Jota Cabrera y su padre Carlos Carbonero tras el entierro de su madre, Goyi Arévalo (Europa Press)

Carlos Javier Carbonero, padre de Sara Carbonero, ha asistido al funeral de Goyi Arévalo, madre de la periodista, en Corral de Almaguer, lo que supone la primera vez en años que el progenitor ha sido visto en la localidad tras haber abandonado el municipio a raíz de un escándalo de estafa.

A pesar de los años transcurridos desde su marcha en 2014, Carlos Carbonero ha acudido a la despedida de su exmujer, fallecida tras una larga enfermedad, respaldando a sus hijas en un momento especialmente delicado. La condena que recibió hace una década le obligó a abandonar Corral de Almaguer, donde fue sentenciado a dos años de prisión por estafar a vecinos y familiares por aproximadamente 945.000 euros, según El Español. La suma procedía de la venta de productos de inversión inexistentes a través de una agencia de seguros del municipio.

El funeral de Goyi Arévalo, celebrado en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Corral de Almaguer y posterior sepultura en el cementerio local, ha congregado a numerosos familiares, amigos y allegados. Han estado presentes figuras del círculo más cercano de la periodista, como su pareja Jota Cabrera, su exmarido Iker Casillas, la periodista Isabel Jiménez, Matías Prats Jr. o Raquel Perera.

Irene Carbonero y Sara Carbonero, en el último a dios a su madre Goyi Arévalo (Europa Press)
Irene Carbonero y Sara Carbonero, en el último a dios a su madre Goyi Arévalo (Europa Press)

La condena de Carlos Carbonero

El proceso judicial de 2014 marcó un punto de inflexión en la familia Carbonero Arévalo. Tras comprobarse que Carlos Javier Carbonero había recibido sumas superiores a 945.000 euros por productos de inversión inexistentes y admitir que los fondos se habían destinado a juegos de apuestas online por una ludopatía, el padre de la periodista fue condenado a dos años de prisión, una multa de 2.880 euros y la obligación de devolver la totalidad del dinero estafado.

La Fiscalía había solicitado inicialmente siete años y medio de cárcel, pero la colaboración y falta de antecedentes penales contribuyeron a la imposición de una pena menor y evitar su ingreso efectivo en prisión. Según vózpopuli, el escándalo provocó el divorcio de Goyi Arévalo y la salida de Carlos Carbonero de la localidad, afectando también a miembros del entorno familiar, incluido el novio y la familia de su hija Irene, que figuraban entre los afectados. Desde entonces, la vida del padre de Sara Carbonero ha transcurrido lejos del foco mediático: se instaló en Amposta, en Tarragona.

El castillo de Maqueda, en Toledo, entrará en subasta el próximo 26 de setiembre. La fortificación lleva en pie desde el siglo X y fue cambiando de propiedad progresivamente al hilo de la evolución de los eventos históricos de España

La relación de Sara Carbonero con su padre

La llegada de Carlos Carbonero ha supuesto, según el periodista Nacho Gay en Y ahora Sonsoles, un gesto de apoyo hacia sus hijas, pese a los altibajos previos en la relación familiar: “La relación entre las hijas y el padre ha sido regular”, puntualizó, aunque señaló que “el padre ha ido a despedirse y a apoyar a sus hijas”.

Durante el funeral, las imágenes han mostrado a Carlos Carbonero vestido de riguroso duelo y portando gafas de sol, desplazándose junto a sus familiares detrás de Sara Carbonero y su hermana hacia el cementerio municipal. Terminada la ceremonia, el padre se ha quedado varios minutos conversando con Sara Carbonero y su pareja Jota, circunstancia que contradice los rumores de distanciamiento y sugiere la vigencia de un posible acercamiento familiar.