Marcos Sacristán, fisioterapeuta: “Tu dolor de espalda aparece por la grasa acumulada dentro de tus músculos lumbares”

El 19,8% de la población sufre dolor lumbar crónico y el 80% lo padecerá alguna vez en su vida

Guardar
Hombre joven con expresión de dolor sosteniéndose la parte baja de la espalda en una sala.
Un hombre muestra signos de dolor grave de espalda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dolor de espalda se ha consolidado como una de las grandes epidemias silenciosas en España. Según la Encuesta de Salud del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 19,8% de la población sufre dolor lumbar crónico, lo que lo convierte en la segunda dolencia persistente más frecuente tras la hipertensión. Además, hasta el 80% de las personas lo padecerá en algún momento de su vida.

En este escenario, el fisioterapeuta Marcos Sacristán ha lanzado un mensaje que cuestiona algunas de las creencias más extendidas sobre el origen de este problema. “Tu dolor de espalda no aparece porque tengas una hernia discal ni una contractura. Es por la grasa acumulada dentro de tus músculos lumbares”.

Sacristán advierte en un vídeo publicado en sus redes sociales de que este fenómeno puede pasar desapercibido, incluso en personas con apariencia saludable: “Piensa en una manzana. Por fuera parece perfecta. La abres y está marrón por dentro. Eso es exactamente lo que le pasa a tu espalda”.

Un problema frecuente y con múltiples causas

El dolor lumbar no responde a una única causa. El doctor Julio Maset, del laboratorio Cinfa, ha explicado que los problemas en cualquiera de las regiones de la espalda “pueden desencadenar un dolor intenso y, en ocasiones, altamente incapacitante”.

En la mayoría de los casos, el origen está en hábitos cotidianos: “Relacionados con hábitos posturales incorrectos que repetimos de forma cotidiana, como al trabajar frente al ordenador, caminar o dormir en posiciones inadecuadas”, ha añadido.

A estos factores se suman otros como el estrés, la fatiga muscular, la fibromialgia, enfermedades degenerativas, traumatismos o el sobrepeso. También existen grupos de mayor riesgo, como mujeres embarazadas o personas con trabajos físicamente exigentes.

Estudio revela que el 25% de trabajadores sufre dolor de espalda a causa de sus labores. (Foto: Agencia Andina)
Una mujer en el trabajo se queja del dolor del espalda. (Andina)

Crítica a los enfoques tradicionales

Sacristán pone el foco en lo que considera un error habitual en consulta: “El error en consulta es siempre el mismo. Pastillas para tapar el dolor y reposo por miedo a moverse y hacerse más daño”. Y añade: “Hay personas que llevan años yendo al ‘fisio’ a que les den masajes. Salen mejor, sí, pero a las dos semanas vuelven igual, porque el masaje alivia, pero no cambia lo que está pasando dentro del músculo”.

Este enfoque contrasta parcialmente con la práctica clínica habitual, que sí incluye analgésicos, antiinflamatorios, calor local o fisioterapia como parte de un tratamiento combinado y supervisado. No obstante, los especialistas coinciden en que estas medidas deben ser limitadas y orientadas a evitar la cronificación.

Como subraya Maset: “El principal objetivo debe ser evitar tanto la aparición de la lesión como su evolución hacia un dolor crónico, ya que si este se prolonga en el tiempo y es de gran intensidad, puede deteriorar seriamente la calidad de vida”.

El dolor lumbar es la principal causa de discapacidad en adultos en todo el mundo. Se estima que afecta a 619 millones de personas, de acuerdo con datos citados por BBC.

El papel clave del músculo y el ejercicio

Uno de los puntos centrales del mensaje de Sacristán es la relación entre la calidad muscular y el dolor lumbar. Según explica, un estudio con más de dos mil personas apunta a que: “Cuanta más grasa tengan esos músculos, más papeletas tienes para tener dolor lumbar”.

Frente a ello, descarta soluciones rápidas: “Lo bueno es que tiene solución y no tiene nada que ver con dietas milagro”. Y plantea una alternativa clara: “La única forma de revertirlo es el ejercicio de fuerza. El cambio tiene que venir de ti, no de pastillas, no de tratamientos externos”.

Una mujer tenista de perfil se toca la espalda baja con la mano izquierda en una cancha de arcilla, llevando una raqueta en el hombro y con expresión de dolor.
Una mujer doliéndose del dolor de espalda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Prevención: hábitos y movimiento

Más allá del tratamiento, la prevención es clave. Los expertos insisten en la importancia de la higiene postural: al caminar, sentarse o dormir, así como en mantener un peso adecuado y evitar cargas innecesarias o movimientos repetitivos. También recomiendan la práctica regular de ejercicio, incluyendo estiramientos, fortalecimiento muscular y disciplinas como yoga o pilates, que contribuyen tanto a mejorar la musculatura como a reducir el estrés. “Si tú no haces nada para mejorar tu musculatura, ¿quién si no va a hacerlo?”, resume Sacristán.