Por qué deberíamos estar prestando más atención a Castilla y León, las elecciones que el PP firma ganar por la mínima

Vox quiere “acabar con 40 años de políticas del PP”, pero solo puede investir a su candidato. El PSOE se ve capaz de ganar en votos

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Carlos Pollán, Alfonso Fernández Mañueco
Carlos Pollán, Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Martínez en el debate electoral este martes. (EFE/Nacho Gallego)

La campaña de las elecciones en Castilla y León tiene escaso impacto nacional, perjudicada por el ruido de las bombas en Oriente Medio. Pero que no se vea no supone que no se dispute. De hecho, el resultado no solo decide el futuro de los castellanos y leoneses, también el de extremeños y aragoneses, cuyos votos permanecen secuestrados por mero cálculo. Pasado el domingo, llegarán noticias sobre estos gobiernos.

Aquellos comicios ya tuvieron su espacio y tiempo. Los que ocupan ahora tienen las suficientes particularidades como para volar solos. Por orden de importancia, el primer análisis debe centrarse en Alfonso Fernández Mañueco, siete años presidente y candidato del PP. Es baza ganadora, pero no ilusionante. Firma mantener los 31 escaños y superar en votos al PSOE. Vox vendrá más tarde.

Carlos Martínez es imbatible en Soria, alcalde desde hace 19 años, todavía hoy. No será Miguel Ángel Gallardo, tampoco Pilar Alegría; su derrota será honrosa, igualmente insuficiente. Propuso a Fernández Mañueco un preacuerdo para facilitar el gobierno a la lista más votada, sin éxito. Conocido en la región y difícilmente asociable con Pedro Sánchez, tendrá su gran oportunidad en cuatro años.

Carlos Pollán es el uno en la lista de Vox, pero no el cabeza de cartel, que es Santiago Abascal. El partido vive el mejor momento en su país y el peor en su propia casa. Los golpes de mando del líder no salpican al objetivo. En Castilla y León es el hito del 20%, que serviría para tener un mayor control sobre el presidente de la Junta y un argumento más para vender la debilidad del PP en las generales.

Alicia Gallego, candidata de UPL
Alicia Gallego, candidata de UPL en las elecciones en Castilla y León. (EFE/J. Casares)

Los sondeos

Obliga hablar de la Unión del Pueblo Leonés (UPL), con Alicia Gallego de candidata. Se presenta en León, Salamanca y Zamora y no se define tanto en términos de izquierda o derecha como en su propósito de una autonomía de la Región Leonesa, integrada por esas tres provincias. Los sondeos coinciden en otorgarle cuatro escaños, crece uno. Se trata de la cuarta fuerza.

Esos cuatro de UPL son pocos si se comparan con los de PP, PSOE y Vox, o un éxito si se mira al resto del hemiciclo. Por Ávila y Soria ¡Ya! tendrán representantes, lo que acentúa el peso de las fuerzas localistas en un territorio marcado por la despoblación, consecuencia a su vez de otros problemas. Se trata de la primera comunidad en extensión, pero sexta en número de habitantes.

Las encuestas también concluyen que Ciudadanos, que llegó a cogobernar, se despide de las Cortes. Que también lo hará Podemos, que tampoco estarán IU-Sumar, como Se Acabó la Fiesta (SALF), el partido de Alvise Pérez. Y aunque probablemente serán seis las marcas que tengan voz en la cámara, solo dos serán determinantes para la investidura, aquí sí como en Extremadura y Aragón: PP y Vox.

Vox es la única posibilidad del PP en Castilla y León, pero Vox no quiere al PP que ha gobernado las últimas cuatro décadas.

La gobernabilidad

En una entrevista a Infobae, Fernández Mañueco, más prudente que ambicioso, asegura que “un buen resultado” sería ganar aunque solo fuera por un voto o un escaño. Por su experiencia, dice, la fórmula que más estabilidad garantiza es la de un gobierno en solitario. Recuerda la turbulenta convivencia con Vox para finalmente “abandonar” la coalición, “dejando tirados a trabajadores, agricultores y ganaderos”.

Para el PSOE, serán las menos dolorosas de las últimas celebradas. Tendrá un líder de la oposición con arraigo, a salvo de la quema nacional y un importante suelo de votos desde los que proyectarse. La debilidad del presidente correrá en su favor.

Vox aguarda. En Extremadura tensa la cuerda con María Guardiola, en Aragón negocia con discreción con Jorge Azcón. Con los dos tiene la última palabra. En Castilla y León, Pollán quiere el más difícil: “Llevamos demasiado tiempo aguantando la estafa del PP. (...) Hay que acabar con 40 años de sus políticas”. Pero tendrá que ser con el PP. La aritmética no da más. Habrá que ver cómo.