Silvia Severino, psicóloga: “Nunca salgas con una persona que piense que estas cosas son normales”

La experta advierte sobre ciertas dinámicas que pueden resultar perjudiciales en una relación de pareja

Guardar
La psicóloga Silvia Severino advierte
La psicóloga Silvia Severino advierte sobre las creencias y comportamientos que deben advertirse antes de comenzar una relación. (Freepik)

Para que una relación funcione no basta con la atracción inicial ni con la emoción de los primeros meses. Confianza, respeto, comunicación y límites claros son pilares básicos sobre los que se sostiene cualquier vínculo sano. Sin esos elementos, lo que empieza como entusiasmo puede transformarse en incertidumbre o desgaste.

Sin embargo, no todas las dinámicas problemáticas son evidentes desde el principio. Hay actitudes que se confunden con espontaneidad, con carácter fuerte o incluso con sentido del humor. En ocasiones, determinadas conductas se normalizan bajo la etiqueta de “así es su forma de ser”, hasta que el malestar se instala y la relación empieza a resentirse.

La psicóloga Silvia Severino (@silviaseverinopsico en TikTok) ha puesto el foco en algunas de estas señales que, según advierte, no deberían pasarse por alto al iniciar una relación: “Nunca salgas con una persona que piense que estas siete cosas son normales”.

Algunas dinámicas en una relación
Algunas dinámicas en una relación pueden generar falta de autoestima o dudas. (Freepik)

De la falta de límites al pasado no resuelto

La primera tiene que ver con los límites en el entorno social. “Tener amigos que claramente quieren algo más. Eso no es inocencia, es falta de límites o necesidad de atención”. Mantener vínculos con terceras personas no es por sí mismo un problema. El conflicto aparece cuando se toleran insinuaciones, coqueteos o dinámicas ambiguas que generan inseguridad en la pareja. La ausencia de límites claros puede convertirse en una fuente constante de tensión y desconfianza.

El segundo punto apunta a la exposición constante en busca de validación. “No es autoestima, es hambre de aprobación externa”. En la era de las redes sociales, la línea entre compartir y necesitar aprobación puede difuminarse. Cuando la autoestima depende exclusivamente de la reacción externa (a través de comentarios, likes o atención), la relación corre el riesgo de quedar en un segundo plano frente a esa búsqueda permanente de reconocimiento.

También alerta sobre las faltas de respeto disfrazadas de humor. “Normalizar faltas de respeto como en broma. Lo que hoy es risa, mañana es desprecio. El respeto no se negocia”. Las bromas hirientes, los comentarios sarcásticos o las humillaciones encubiertas pueden parecer inofensivos al inicio. Sin embargo, cuando se repiten y se justifican como simples chistes, erosionan la autoestima y establecen una dinámica desigual donde uno hiere y el otro aprende a tolerarlo.

Las bromas hirientes son uno
Las bromas hirientes son uno de los puntos que señala la psicóloga Silvia Severino que deben advertirse antes de comenzar una relación. (Freepik)

El pasado no resuelto es otro de los factores que señala Severino. “Vivir anclada al pasado. Ex, dramas, heridas sin sanar. Si no ha sanado, te usará como anestesia y eso siempre acaba mal”. Las relaciones anteriores forman parte de la experiencia vital de cualquier persona, pero, cuando el duelo no está elaborado o las heridas siguen abiertas, la nueva pareja puede convertirse en un refugio provisional. En esos casos, más que un proyecto compartido, se construye una relación parche destinada a cubrir carencias emocionales.

La responsabilidad afectiva ocupa un lugar central. “Victimizar siempre y no asumir responsabilidad. Nunca es su culpa, nunca aprende, nunca cambia”. En una relación sana, ambas partes reconocen errores y buscan mejorar. Cuando una persona se instala de forma permanente en el papel de víctima, cualquier conflicto se convierte en un ataque externo y se bloquea la posibilidad de crecimiento conjunto.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Uno de los puntos que la psicóloga considera clave tiene que ver con los límites personales. “Llamar control a cualquier límite que tú pongas. Esta es la clave. Si no tolera límites, no quiere una relación, quiere hacer lo que le da la gana sin consecuencias”. Establecer límites no es controlar, sino proteger el bienestar propio. Cuando cada petición razonable se interpreta como una imposición, se genera una dinámica donde uno cede y el otro actúa sin asumir compromisos.

Por último, Severino advierte sobre la idea de que el respeto es algo garantizado. “Pensar que el respeto se da por sentado y no se cuida. El respeto se construye a diario. Cuando se pierde, no vuelve”. El respeto no es un punto de partida inamovible, sino una práctica cotidiana que se refuerza con gestos, palabras y coherencia. Cuando se deteriora, la reconstrucción resulta compleja y, en muchos casos, imposible.