
El alcance de la guerra de Donald Trump en Irán entra en terreno desconocido, pero sus consecuencias inmediatas sobre la economía energética ya han llevado a la política española a tomar una posición. Pedro Sánchez ha querido dejar inequívoca la oposición de su Gobierno a los planes de Washington y Tel Aviv porque no será cómplice de “algo que es malo para el mundo”. “Nadie sabe con certeza que pasará ahora. Ni siquiera están claros los objetivos de quienes iniciaron el primer ataque [...] no va a salir un orden internacional mas justo, ni salarios más altos, ni mejores servicios públicos”, afirmó en una intervención en el Palacio de la Moncloa.
Su decisión de negar a los aviones estadounidenses el uso de las bases de Rota y Morón desató la furia del magnate republicano, quien amenazó con “cortar todo el comercio”. Lejos de amedrentarse, el jefe del Ejecutivo ha rescatado el eslogan “No a la guerra” que defendieron los españoles en las calles para protestar contra la participación de nuestro país en la guerra en Irak en 2003. Y el clamor de este eslogan se ha extendido en todo el bloque de la izquierda, que ha querido cerrar filas con el presidente del Gobierno afirmando que está en el lado correcto .
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Las miradas estaban puestas en el líder del primer partido de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien hace un año llegó a condenar las amenazas arancelarias de Trump después de que este amagase con represalias comerciales por no comprometerse el Gobierno español con gastar el 5% en Defensa. “Ni con el presidente que miente ni con el presidente que amenaza. Nuestro país volverá a ser un país respetado, fiable y solidario. Y lo será muy pronto”, fueron sus palabras.
Feijóo evita corregir a Trump
Pero esta vez, Feijóo ha querido desligarse del “no a la guerra” para pasar al ataque contra la postura discordante del Ejecutivo español. En una intervención en el Fórum Europa en Bilbao, afirmó que las decisiones de Sánchez condenaban a España al aislamiento y ponían en peligro a la seguridad nacional “por intereses partidistas y posicionamiento ideológico”. “Antes que el derecho internacional están los derechos humanos”, replicó el líder popular.
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Tres día antes, Feijóo publicó una carta en redes en el que aseguró que “España debe estar con las democracias liberales” y sentenció sugiriendo que “algo falla cuando Hamás, los hutíes y el régimen iraní aplauden al Gobierno”. El líder del PP, no obstante, tampoco ha apoyado explícitamente la guerra.
La ambigüedad estratégica de Feijóo puede explicarse en que todavía no ha encontrado el encaje de su partido en los conflictos de Oriente Medio cuando estos involucran a EEUU e Israel. El ejemplo más inmediato fue la crisis humanitaria en la Franja de Gaza, en la que Génova se resistió a calificar como “genocidio” la masacre en Gaza ante el miedo a abrir fracturas con sus barones —el andaluz Juanma Moreno llegó a calificar la situación de “genocidio”, mientras que la madrileña Ayuso afirmó que España “pagará durante años” la condena a Israel—.
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Minutos después de la comparecencia de Sánchez, la Fundación Faes del expresidente del Gobierno, José María Aznar —el mismo que en 2003 decidió unilateralmente y sin respaldo de la ONU que España debería participar en la invasión de Irak—, vió “hipócrita y equivocada” la postura de Sánchez con Irán y le exigió actuar para la caída del régimen. “Solo una intervención externa podría conceder a los iraníes la posibilidad de emanciparse del régimen que los masacra”, apuntó en un comunicado.
De igual manera se pronunció el líder de Vox, Santiago Abascal, quien acusó a Sánchez de “disfrazarse de pacifista” y de utilizar la “propaganda de la guerra” para “ocultar sus crímenes y sus corrupciones”.
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Sánchez ya no está solo
El problema que se le presenta a Feijóo es que Sánchez comenzó con un llamamiento en solitario, pero a medida que pasan los días va sumando apoyos europeos. Si bien la mayoría de socios comunitarios, especialmente Alemania, evitan corregir a Trump, son cada vez son más los líderes europeos que cierran filas con el presidente del Gobierno. Primero fue la Comisión Europea, que mostró su “total solidaridad” con España y aseguró “la plena protección de los intereses de la Unión Europea”. El presidente francés también hizo lo propio, aunque con mayor discreción, en una llamada mantenida con el presidente del Gobierno.
Además del peso internacional, Sánchez también podría obtener rédito electoral como el único líder que ha plantado cara al presidente estadounidense, como así le citan diversos medios internacionales. Y no solo con Irán, sino sobre Gaza, sobre su operación Venezuela, sobre el gasto indiscriminado en armas o sobre su apoyo a las formaciones ultra en Europa. Todavía es pronto para esta afirmación, pero el histórico ya nos ha enseñado que Sánchez no sería el único.
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